Apenas unas horas y las campanadas darán la bienvenida al 2011. Tomaremos las uvas, brindaremos con cava y expresaremos nuestros mejores deseos... Es la anual ceremonia de conjurar lo que pudo ser y no fue, lo que pudimos hacer y no hicimos, lo que sufrimos y tal vez no deberíamos haberlo hecho. Dejamos atrás capítulos de nuestra vida, de nuestra pequeña y particular historia, para continuar otros y para abrir nuevas expectativas.
Es verdad que todos tendemos a hacer en estas horas finales un balance. ¿Qué hemos hecho? ¿Qué deberíamos haber hecho? ¿Qué deberíamos no haber hecho?... Son preguntas recurrentes que, sinceramente, no sé si deberíamos hacernos. Pero somos humanos y necesitamos referentes para emprender nuevos caminos, para seguir con proyectos que están ahí y que debemos acabar para sentirnos bien con nosotros mismos y para con nuestra sociedad.
Se va un año para olvidar en lo político, porque se ha disparado el paro, se cierran cientos, miles de pymes, se dispara la deuda, se cuestionan las pensiones y no hay hueco para la alta política. Hubo huelga general, nos llamaron la atención en el mundo entero, se disparó la gasolina, la deuda, se recortaron los sueldos.... y así un largo etcétera que sólo palió el brillante triunfo en la Copa del Mundo de “La Roja” o las gestas de Nadal o del Barça... Pero hasta en el deporte el año se cierra con mal sabor de boca de un posible positivo de Contador, el flamante vencedor del Tour o la operación Galgo que implica a nuestra Marta Domínguez, uno de los mayores mazazos para el orgullo patrio.
¿Y Zapatero?... Pues se cierra su annus horríbilis, el del desplome de su popularidad y de las encuestas, el del varapalo de las elecciones catalanas, el del final de su “progresismo social”. En el Gobierno, sólo Rubalcaba brilla como estrella rutilante en un cielo obscuro y algo tenebroso, que aventura una campaña electoral difícil y sin demasiada limpieza.
En las últimas horas Zapatero y Rajoy han hecho balance del año y parece que aproximan posturas. Pese a ello, sus análisis son diametralmente opuestos. Para Zapatero este es el Gobierno de los avances sociales. Rajoy ha tardado segundos es desmontarlos. Basta el dato del paro para poner en evidencia el carácter social de un Gobierno cuyas políticas, o falta de políticas, destruyen un importantísimo número de puestos de trabajo. No cuela el optimismo compulsivo de Zapatero, del que ya una mayoría de españoles está harto y que, desgraciadamente, se repite de forma cansina. Zapatero en 2010 ha sido un político noqueado y lo que es más dramático, escondido. Se ha parapetado en Rubalcaba y Blanco para intentar capear un temporal que no despeja. Hizo una crisis de Gobierno para que todos fueran portavoces del Gobierno y el desastre se multiplicó por 15. Tenemos un Gobierno sin prestigio, incapaz de dar confianza a los ciudadanos y a los mercados y que sigue trabajando en una política cortoplacista que tardaremos años en superar.
Escribo estas críticas con pena, porque lamento tener que decir estas cosas de mi Presidente, porque aunque Zapatero no ha sido capaz de entenderlo, es el Presidente de todos los españoles y todos sabemos que si a él y a su Gobierno le va bien, nos irá bien a todos... Por eso es un error pensar que la crítica por la crítica es tarea de oposición. La crítica debe ser fundada y los hechos en España "cantan". Cuando por toda defensa, el Gobierno dice que lo que pasa es culpa de Aznar, y él lleva gobernando legislatura y media sin solucionar nada, es que se han acabado los argumentos.
Vuelvo al principio. Restan unas horas para que llegue 2011. No son buenas las perspectivas, pero necesito creer que es posible el cambio y sobre todo la recuperación. Hace falta poner bases sólidas para crear puestos de trabajo y llevar esperanza a las familias. Hace falta dar confianza a la sociedad. Hace falta un cambio político, con las municipales y autonómicas, que auguran un desastre para el PSOE. Si eso se produce, será el comienzo del cambio. Ya es lamentable que para que se produzca tenga que llegar la debacle de un partido... Pero es el camino elegido por este Presidente.
No tenía intención de hablar mucho de política, pero la actualidad manda: comienza un nuevo año. Lo que hemos contado durante estos meses esta aquí, en el archivo del blog. Ha sido posible porque me habéis ayudado, me habéis estimulado, también me habéis apuntado, criticado y enseñado muchas cosas... Gracias a todos vosotros, más de 50.000 lecturas en este año; he sentido la fuerza necesaria para escribir sobre la actualidad. Os debo mucho y hoy quiero daros las gracias más sinceras. Lo hago con el corazón y con el reconocimiento de que este blog no sería una realidad sin vuestro apoyo... Alzaré esta noche mi copa por todos. ¡¡¡Feliz 2011!!! Seguiremos, porque el año traerá muchas cosas nuevas que contar.
viernes, 31 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
Feliz Navidad, desde lo más íntimo...
Cuando en 1818 Grüber firmaba la partitura de “Noche de Paz” no era consciente de que estaba escribiendo una página de la historia de todos los ciudadanos del mundo. Ponía música a una composición de Mhor que ha sido traducida a 300 idiomas. Es la letra, la música y el significado de una noche mágica, universal, que para nosotros tiene la base de la creencia del Nacimiento; pero que para el mundo entero es la noche en la que todo se detiene, en la que algo pasa en la tierra, en la que nuestras vidas bajan la tensión del día a día y nos entregamos a las vivencias a los recuerdos a las emociones...
Hemos llegado un año más a los días centrales de la Navidad. Llegamos cansados de tanta tensión, tanta crisis, tanto desgaste... Esta noche, cuando la inmensa luna llena que ayer brillaba en nuestros cielos, ilumine cada una de nuestras ciudades, estaremos viviendo un año más el milagro de cada Navidad.
¡Qué verdad es que la Navidad es la fiesta de los niños!... Por eso la tenemos tan dentro de nuestro corazón; porque cuando fuimos niños, pudimos disfrutar de momentos maravillosos e irrepetibles que jamás olvidaremos y que nos acompañarán hasta el final de nuestros días. Luego, cuando crecimos, cuando perdimos la inocencia, disfrutamos de todo lo que nos rodeaba con un amor y una fuerza, que parecía increíble que un día pudiera perderse...
Quienes tenemos familias pequeñas, disfrutamos también de una Navidad entrañable, en la que había espacio para hablar de las cosas de casa, donde había tiempo para los regalos, para las miradas cómplices, para sentirnos queridos y amparados. Noche de Paz en casa, con mi padre y mi madre, con los abuelos, mis tíos y mis primas, luego llegaron los primos... Noche inolvidable metida en el corazón y en el alma de niña, que disfrutaba escuchando historias, preparando la mesa bajo las indicaciones de mi prima Carme, dando los primeros pasos en una cocina donde reinaban la Tieta, mi madre y la madrina. Tiempo de hablar y de escuchar, de aprender, de agarrar la mano cálida de los abuelos, manos que lo daban todo y que registraban la huella del paso de los años, del trabajo intenso desgranado y del calor humano de los seres más queridos..., más añorados.
Tiempo de recuerdo que inunda nuestro corazón y que nos hace volver la vista atrás. Tiempo de recuerdo que me devuelve lo que más quería, lo que más necesitaba, lo que jamás imaginé que causara tanto dolor perder, tanta pena... Esta noche, cuando estemos en casa, cuando la familia cumpla con la cita de cada Navidad, tú estarás presente. En realidad no te has ido nunca, porque no hay ni un solo día que no te piense, que no te sienta...; tus enseñanzas, tu ejemplo, permanecen vivos en mi y son mi guía en el día a día. Y cerraré los ojos y volveré a escuchar la palabra de sereno castellano, te veré sonreír, tranquilo... y sentiré de nuevo esa complicidad de padre e hija, que sigue ahí porque viajas conmigo...
Esta noche, cuando estemos todos juntos, cuando haya huecos que no se cubren, cuando haya miradas cruzadas, cuando otros presidan la mesa, cuando los que ahora formamos la familia nos sintamos más unidos, saborearemos de nuevo la Navidad. Estamos aquí y tenemos que saber vivirlo. Se lo debemos a quienes nos enseñaron, a quienes nos lo hicieron vivir...Y será motivo de alegría... y los recuerdos volverán ese rincón de nuestro corazón, pero lo harán para seguir dando fuerza y energía a nuestro motor vital. Son esa parte de nuestra vida que nadie jamás podrá arrebatarnos y que nos ayudan a afrontar tantos reveses.
Ya está aquí la Navidad. Navidad para todos, tiempo de familia y de amigos, de reencuentro con los nuestros... Hoy he querido echar un vistazo a mis recuerdos, a mis emociones, porque hoy los protagonistas somos cada uno de nosotros, cada familia, cada persona... En estas líneas y con el tono intimista que genera esta noche, quiero felicitaros desde lo más profundo de mi corazón, desde el reencuentro con mis orígenes y desde el agradecimiento por estar ahí y seguir cada día las palabras de quien hoy se dispone a vivir un año más...la Navidad.
Hemos llegado un año más a los días centrales de la Navidad. Llegamos cansados de tanta tensión, tanta crisis, tanto desgaste... Esta noche, cuando la inmensa luna llena que ayer brillaba en nuestros cielos, ilumine cada una de nuestras ciudades, estaremos viviendo un año más el milagro de cada Navidad.
¡Qué verdad es que la Navidad es la fiesta de los niños!... Por eso la tenemos tan dentro de nuestro corazón; porque cuando fuimos niños, pudimos disfrutar de momentos maravillosos e irrepetibles que jamás olvidaremos y que nos acompañarán hasta el final de nuestros días. Luego, cuando crecimos, cuando perdimos la inocencia, disfrutamos de todo lo que nos rodeaba con un amor y una fuerza, que parecía increíble que un día pudiera perderse...
Quienes tenemos familias pequeñas, disfrutamos también de una Navidad entrañable, en la que había espacio para hablar de las cosas de casa, donde había tiempo para los regalos, para las miradas cómplices, para sentirnos queridos y amparados. Noche de Paz en casa, con mi padre y mi madre, con los abuelos, mis tíos y mis primas, luego llegaron los primos... Noche inolvidable metida en el corazón y en el alma de niña, que disfrutaba escuchando historias, preparando la mesa bajo las indicaciones de mi prima Carme, dando los primeros pasos en una cocina donde reinaban la Tieta, mi madre y la madrina. Tiempo de hablar y de escuchar, de aprender, de agarrar la mano cálida de los abuelos, manos que lo daban todo y que registraban la huella del paso de los años, del trabajo intenso desgranado y del calor humano de los seres más queridos..., más añorados.
Tiempo de recuerdo que inunda nuestro corazón y que nos hace volver la vista atrás. Tiempo de recuerdo que me devuelve lo que más quería, lo que más necesitaba, lo que jamás imaginé que causara tanto dolor perder, tanta pena... Esta noche, cuando estemos en casa, cuando la familia cumpla con la cita de cada Navidad, tú estarás presente. En realidad no te has ido nunca, porque no hay ni un solo día que no te piense, que no te sienta...; tus enseñanzas, tu ejemplo, permanecen vivos en mi y son mi guía en el día a día. Y cerraré los ojos y volveré a escuchar la palabra de sereno castellano, te veré sonreír, tranquilo... y sentiré de nuevo esa complicidad de padre e hija, que sigue ahí porque viajas conmigo...
Esta noche, cuando estemos todos juntos, cuando haya huecos que no se cubren, cuando haya miradas cruzadas, cuando otros presidan la mesa, cuando los que ahora formamos la familia nos sintamos más unidos, saborearemos de nuevo la Navidad. Estamos aquí y tenemos que saber vivirlo. Se lo debemos a quienes nos enseñaron, a quienes nos lo hicieron vivir...Y será motivo de alegría... y los recuerdos volverán ese rincón de nuestro corazón, pero lo harán para seguir dando fuerza y energía a nuestro motor vital. Son esa parte de nuestra vida que nadie jamás podrá arrebatarnos y que nos ayudan a afrontar tantos reveses.
Ya está aquí la Navidad. Navidad para todos, tiempo de familia y de amigos, de reencuentro con los nuestros... Hoy he querido echar un vistazo a mis recuerdos, a mis emociones, porque hoy los protagonistas somos cada uno de nosotros, cada familia, cada persona... En estas líneas y con el tono intimista que genera esta noche, quiero felicitaros desde lo más profundo de mi corazón, desde el reencuentro con mis orígenes y desde el agradecimiento por estar ahí y seguir cada día las palabras de quien hoy se dispone a vivir un año más...la Navidad.
jueves, 23 de diciembre de 2010
No doy "crédito".
Es evidente que el proyecto europeo ha unido en España y tal vez por ello, ayer lo recuperó Zapatero como hilo conductor de su intervención en el Congreso; para buscar los puntos de confluencia de los grandes partidos, y tratar así de llegar a acuerdos que permitan salir de la crisis en la que estamos instalados. Hacen falta al menos cinco años, son palabras de Zapatero, para remontar los desequilibrios que se han producido en España, y para ello pidió trabajo en equipo.
Su discurso fue impecable. Nada que objetar. Además, es justo reconocer que hizo un dibujo acertado sobre las reformas estructurales que hay que acometer: la reforma de las pensiones, la estabilidad financiera, el pacto energético, la colaboración con las comunidades autónomas acabando con las duplicidades y la consolidación del estado del bienestar. Todo era perfecto en el que consideramos primer día de la Navidad, máxime teniendo en cuenta que el líder del PP, Mariano Rajoy , tendió la mano para apoyar en todo lo que sea necesario para la consolidación y fortaleza del euro.
El carácter idílico y racional de la sesión, se rompe porque la persona que hace las propuestas no tiene crédito, se le ha acabado y además, es el origen de los grandes problemas que ahora se propone afrontar. Zapatero, que negó la crisis desde un principio, no tiene fuerza moral para hablar de mecanismos para lograr la estabilidad financiera o del mantenimiento del estado del bienestar, porque ha sido el político que ha disparado la deuda, que ha derrochado las arcas públicas y que ha llegado, en el paroxismo de la antología del disparate político, a regalar 400 euros a cada ciudadano del superavit de la caja. Se cuenta y no se cree, que como había superavit dinerario, regaló a cada ciudadano, lo necesitara o no, 400 euros, en una operación que sirvió para vaciar en miles de millones las cuentas del país. Y a partir de ahí, podría volver a enumerar las improvisaciones y desmanes de los últimos años, que sólo fueron frenados por la imposición de los líderes mundiales, que asistían atónitos al desgobierno socialista que había en España... Es verdad que desde entonces, a regañadientes, Zapatero ha comenzado a hacer tímidas reformas; pero lo ha hecho con un país agotado, en serio peligro, con un prestigio internacional deteriorado y con los rumores de una intervención en ciernes... No está de más recordar que el PP advirtió desde todos los frentes la situación de crisis y aportó soluciones, algunas de las cuales se adoptan ahora, pero Zapatero no hizo ni caso.
No creo que la situación de España sea tan mala, la verdad. Estamos en un escenario de crisis global que exige decisiones firmes y valientes, decisiones arriesgadas políticamente y que implicarán sacrificios importantes de los ciudadanos. La situación es dura, porque hay que solucionar el problema de casi cinco millones de parados y subiendo, de un sector de la construcción muerto, de una industria que necesita una mayor competitividad y de unos jóvenes que cada vez ven más complicado acceder al mercado de trabajo. Las soluciones sólo pueden llegar con un ajuste del cinturón y desde la confianza. Zapatero no es la persona indicada para sacar adelante el proyecto, porque no genera confianza. Nadie se fía de él y para que nada falte, va y abre el melón de la sucesión en su partido, con el rocambolesco episodio del secretito sobre su la decisión de futuro, que sólo conocen su esposa Sonsoles y un allegado del PSOE, probablemente José Blanco... Dicen en el PSOE que si Zapatero ha dicho eso, es porque sabe que no repetirá, y también dicen en el partido, que lo que tenía que hacer es dejar la presidencia en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, que es más listo, más brillante y que no es nada amante de las improvisaciones.
España se la juega en el próximo lustro. Se la juega internamente y en el escenario internacional. Zapatero pide ahora el apoyo del PP, partido al que ningunea en cuanto puede y al que siempre margina con la compra del apoyo de los nacionalistas. Con esos antecedentes es imposible fiarse de su palabra. Es decir, no tiene crédito, se le ha agotado y por ello lo más sensato es que pida el relevo o convoque elecciones... La decisión le corresponde sólo a él. Es decir, que debe tomarla quien en numerosas ocasiones se ha encargado de dinamitar las reglas del juego.
Su discurso fue impecable. Nada que objetar. Además, es justo reconocer que hizo un dibujo acertado sobre las reformas estructurales que hay que acometer: la reforma de las pensiones, la estabilidad financiera, el pacto energético, la colaboración con las comunidades autónomas acabando con las duplicidades y la consolidación del estado del bienestar. Todo era perfecto en el que consideramos primer día de la Navidad, máxime teniendo en cuenta que el líder del PP, Mariano Rajoy , tendió la mano para apoyar en todo lo que sea necesario para la consolidación y fortaleza del euro.
El carácter idílico y racional de la sesión, se rompe porque la persona que hace las propuestas no tiene crédito, se le ha acabado y además, es el origen de los grandes problemas que ahora se propone afrontar. Zapatero, que negó la crisis desde un principio, no tiene fuerza moral para hablar de mecanismos para lograr la estabilidad financiera o del mantenimiento del estado del bienestar, porque ha sido el político que ha disparado la deuda, que ha derrochado las arcas públicas y que ha llegado, en el paroxismo de la antología del disparate político, a regalar 400 euros a cada ciudadano del superavit de la caja. Se cuenta y no se cree, que como había superavit dinerario, regaló a cada ciudadano, lo necesitara o no, 400 euros, en una operación que sirvió para vaciar en miles de millones las cuentas del país. Y a partir de ahí, podría volver a enumerar las improvisaciones y desmanes de los últimos años, que sólo fueron frenados por la imposición de los líderes mundiales, que asistían atónitos al desgobierno socialista que había en España... Es verdad que desde entonces, a regañadientes, Zapatero ha comenzado a hacer tímidas reformas; pero lo ha hecho con un país agotado, en serio peligro, con un prestigio internacional deteriorado y con los rumores de una intervención en ciernes... No está de más recordar que el PP advirtió desde todos los frentes la situación de crisis y aportó soluciones, algunas de las cuales se adoptan ahora, pero Zapatero no hizo ni caso.
No creo que la situación de España sea tan mala, la verdad. Estamos en un escenario de crisis global que exige decisiones firmes y valientes, decisiones arriesgadas políticamente y que implicarán sacrificios importantes de los ciudadanos. La situación es dura, porque hay que solucionar el problema de casi cinco millones de parados y subiendo, de un sector de la construcción muerto, de una industria que necesita una mayor competitividad y de unos jóvenes que cada vez ven más complicado acceder al mercado de trabajo. Las soluciones sólo pueden llegar con un ajuste del cinturón y desde la confianza. Zapatero no es la persona indicada para sacar adelante el proyecto, porque no genera confianza. Nadie se fía de él y para que nada falte, va y abre el melón de la sucesión en su partido, con el rocambolesco episodio del secretito sobre su la decisión de futuro, que sólo conocen su esposa Sonsoles y un allegado del PSOE, probablemente José Blanco... Dicen en el PSOE que si Zapatero ha dicho eso, es porque sabe que no repetirá, y también dicen en el partido, que lo que tenía que hacer es dejar la presidencia en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, que es más listo, más brillante y que no es nada amante de las improvisaciones.
España se la juega en el próximo lustro. Se la juega internamente y en el escenario internacional. Zapatero pide ahora el apoyo del PP, partido al que ningunea en cuanto puede y al que siempre margina con la compra del apoyo de los nacionalistas. Con esos antecedentes es imposible fiarse de su palabra. Es decir, no tiene crédito, se le ha agotado y por ello lo más sensato es que pida el relevo o convoque elecciones... La decisión le corresponde sólo a él. Es decir, que debe tomarla quien en numerosas ocasiones se ha encargado de dinamitar las reglas del juego.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Y los bombos giran un año más...
Cuando en 1812, para mejorar los ingresos de las arcas públicas, se ponía en marcha la lotería nacional, sus impulsores no eran conscientes de la fiebre que desataban. Ponían en marcha, no sólo un mecanismo para mejorar la situación de la hacienda pública, sino que acababan de poner en funcionamiento la gran máquina de la ilusión... Fue el 18 de diciembre de aquel año cuando se celebró el primer sorteo, el precursor del “gordo de navidad”, que no contó con bombos y bolas hasta 1892. En el sorteo celebrado el 23 de diciembre de aquel año, se empleó por primera vez el sistema que hoy se sigue utilizando.
Mucho han cambiado las cosas en la larga historia de la trayectoria del sorteo más popular del año. Sus cifras hoy son difíciles de imaginar, ya que se emiten 195 series de cada uno de los 85.000 números que entran en sorteo. Nada menos que 3.315 millones de euros pueden jugarse los españoles, que pueden obtener 26 millones de premios por un importe de 2.320,5 millones de euros. Es decir, que Hacienda podría ganar en la operación del sorteo de Navidad 994.5 millones de euros, lo que no está nada mal... El negocio es de tal calibre, que el Organismo Nacional de Loterías se ha convertido en una de las "joyas de la corona" y por eso el Gobierno prevé privatizar un 30%, lo que puede aumentar los ingresos públicos, pero también la competitividad en los puntos de venta.
La Lotería de Navidad es mucho más que un juego de azar. Es ya una tradición que une a casi todos los españoles porque, aunque no es el sorteo que mayores cuantías adjudica en los premios que no son los gordos, es la más difundida y se ha convertido en un hecho social. Nos intercambiamos las participaciones o los décimos y esperamos disfrutar en sociedad de los grandes premios. De alguna manera, el sorteo marca el comienzo de la Navidad y trae el espíritu que debe de reinar estos días.
Hubo un tiempo, allá por los 60 y los 70, en el que este sorteo hacía millonarios. El aumento del nivel de vida ha hecho que las cosas sean hoy muy diferentes, y una gran mayoría de los españoles juegan a la lotería de Navidad para tapar huecos, para pagar el plazo del coche o de la hipoteca, que son los mayores quebraderos de cabeza de muchas familias.
A pesar de que estamos en tiempo de crisis, no aumenta la venta de lotería, porque hasta en esto se retrae el consumo. Cada español juega de medida 6 décimos, es decir 120 euros, un 9% menos que el pasado año. Incluso nos gastamos menos en lotería que en los regalos y el consumo de estos días, ya que los últimos estudios dicen que cada español nos vamos a gastar estas navidades 674 euros en regalos, cenas, lotería, etc..., un 7,4% menos que el pasado año. Tenemos pues, una muestra evidente de que el consumo está en caída grave y se ha demostrado de una forma práctica en los últimos domingos, donde el comercio minorista declara que la campaña de Navidad no va nada bien.
Estos datos son reflejo del espíritu que vivimos, de la falta de confianza que tenemos y de los irrefutables datos de una crisis que se ha instalado entre nosotros y que está dañando a las familias hasta límites que a veces no llegamos a imaginar. Cáritas asegura que atiende necesidades con unos incrementos que le desbordan, el paro sigue en caída libre y cada semana cierran un buen puñado de PYMES... Esta es la realidad de la Navidad del 2010 que nos preparamos a celebrar. Ojalá que cuando leáis este post, hayáis podido comprobar que vuestros números de la lotería han resultado premiados y sintáis que esos “agujeros” que tanto preocupan, tienen un retal que los va a tapar... Y ojalá que con la lotería y la Navidad llegue el buen espíritu, las ganas de hacer muchas cosas, el refuerzo positivo que necesitamos todos los españoles para remontar la crisis... y nuestras propias crisis... ¡Mucha suerte para todos!
Mucho han cambiado las cosas en la larga historia de la trayectoria del sorteo más popular del año. Sus cifras hoy son difíciles de imaginar, ya que se emiten 195 series de cada uno de los 85.000 números que entran en sorteo. Nada menos que 3.315 millones de euros pueden jugarse los españoles, que pueden obtener 26 millones de premios por un importe de 2.320,5 millones de euros. Es decir, que Hacienda podría ganar en la operación del sorteo de Navidad 994.5 millones de euros, lo que no está nada mal... El negocio es de tal calibre, que el Organismo Nacional de Loterías se ha convertido en una de las "joyas de la corona" y por eso el Gobierno prevé privatizar un 30%, lo que puede aumentar los ingresos públicos, pero también la competitividad en los puntos de venta.
La Lotería de Navidad es mucho más que un juego de azar. Es ya una tradición que une a casi todos los españoles porque, aunque no es el sorteo que mayores cuantías adjudica en los premios que no son los gordos, es la más difundida y se ha convertido en un hecho social. Nos intercambiamos las participaciones o los décimos y esperamos disfrutar en sociedad de los grandes premios. De alguna manera, el sorteo marca el comienzo de la Navidad y trae el espíritu que debe de reinar estos días.
Hubo un tiempo, allá por los 60 y los 70, en el que este sorteo hacía millonarios. El aumento del nivel de vida ha hecho que las cosas sean hoy muy diferentes, y una gran mayoría de los españoles juegan a la lotería de Navidad para tapar huecos, para pagar el plazo del coche o de la hipoteca, que son los mayores quebraderos de cabeza de muchas familias.
A pesar de que estamos en tiempo de crisis, no aumenta la venta de lotería, porque hasta en esto se retrae el consumo. Cada español juega de medida 6 décimos, es decir 120 euros, un 9% menos que el pasado año. Incluso nos gastamos menos en lotería que en los regalos y el consumo de estos días, ya que los últimos estudios dicen que cada español nos vamos a gastar estas navidades 674 euros en regalos, cenas, lotería, etc..., un 7,4% menos que el pasado año. Tenemos pues, una muestra evidente de que el consumo está en caída grave y se ha demostrado de una forma práctica en los últimos domingos, donde el comercio minorista declara que la campaña de Navidad no va nada bien.
Estos datos son reflejo del espíritu que vivimos, de la falta de confianza que tenemos y de los irrefutables datos de una crisis que se ha instalado entre nosotros y que está dañando a las familias hasta límites que a veces no llegamos a imaginar. Cáritas asegura que atiende necesidades con unos incrementos que le desbordan, el paro sigue en caída libre y cada semana cierran un buen puñado de PYMES... Esta es la realidad de la Navidad del 2010 que nos preparamos a celebrar. Ojalá que cuando leáis este post, hayáis podido comprobar que vuestros números de la lotería han resultado premiados y sintáis que esos “agujeros” que tanto preocupan, tienen un retal que los va a tapar... Y ojalá que con la lotería y la Navidad llegue el buen espíritu, las ganas de hacer muchas cosas, el refuerzo positivo que necesitamos todos los españoles para remontar la crisis... y nuestras propias crisis... ¡Mucha suerte para todos!
martes, 21 de diciembre de 2010
Síntomas de la enfermedad.
No hay día que no tenga un revés para el PSOE. Ayer conocíamos los datos del Barómetro de la Opinión Pública de Andalucía, elaborado por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (el equivalente al nacional CIS), que otorgaba una ventaja de nueve puntos al PP sobre el PSOE; lo que traducido en resultados electorales significaría que en junio del próximo año, no sólo se acabaría la hegemonía socialista de los últimos 30 años en Andalucía, sino que el PP podría ganar por mayoría absoluta. Hay más, porque el barómetro dice que el 70% de los andaluces quiere un cambio de gobierno y una mayoría prefieren que sea el PP y no el PSOE, quien ocupe las responsabilidades en el Palacio de San Telmo.
El PSOE fracasa porque lo que ha hecho en Andalucía en las últimas décadas no tiene nombre. El clientelismo, el amiguismo, el despilfarro y el caciquismo han llegado hasta lo más profundo de la sociedad andaluza, hasta el punto de que muchos dirigentes socialistas han considerado a esta tierra como su particular cortijo. Baste señalar que el pasado domingo un informe periodístico ofrecía datos de escándalo, como que de la Junta andaluza dependen 38.000 teléfonos móviles, o que su parque de coches oficiales es uno de los mayores de España con 300 vehículos, o que familiares de ministros del gobierno tienen un trato que denota hasta qué punto las cosas se manejan al antojo.
Un hecho demoledor es el denominado “funcionariazo”, la aprobación en el mes de agosto de un decreto ley de reordenación del sector público andaluz, con la intención de que pasara desapercibido, y que abre la puerta a los amigos hasta el punto de que hay quienes hablan de 20.000 enchufados que acceden al sector público por la puerta de atrás, algo que indigna a funcionarios y sindicatos. En pocas palabras para muchos es como legalizar la administración paralela de amigos y colocados...
Lo que está pasando en Andalucía pone de manifiesto que las perspectivas para el PSOE son casi dantescas y por ello se acometen reformas para dejar “reordenadas” algunas cosas. Las encuestas señalan que los andaluces rechazan masivamente las medidas de Zapatero y que están dispuestos a propiciar el cambio. Sin Cataluña y sin Andalucía, el desastre socialista está garantizado. Y Zapatero sigue escondido, sin dar soluciones efectivas, y sólo propiciando tímidas reformas que además son consideradas cortas por parte de los gobiernos europeos que nos vigilan... Y mientras tanto, asistimos a situaciones que sólo los bien pensados calificarían como “curiosas”, pero que sabiendo lo que está pasando tienen una clara intencionalidad. Hablo de la fiebre viajera que ha entrado en el Gobierno para visitar a nuestras tropas en misiones exteriores. Si el domingo quien visitaba a los militares era el mismísimo Rubalcaba, ayer lo hacía Carme Chacón, de quien se dice que estaba molesta por el ninguneo del Vicepresidente y por eso quiso dejar claro quién es la Ministra del ramo. Zapatero parece que ni está ni se le espera, y son muchas las señales que apuntan a que Rubalcaba está en promoción, fomentando su imagen y actuando cada vez más como Presidente. Dicen las malas lenguas que está ensayando una eventual marcha de Zapatero si las cosas se ponen imposibles... Llamadme malpensada, pero ni por esas se soluciona la debacle que prevén muchos socialistas. Vaya final de año les espera...
El PSOE fracasa porque lo que ha hecho en Andalucía en las últimas décadas no tiene nombre. El clientelismo, el amiguismo, el despilfarro y el caciquismo han llegado hasta lo más profundo de la sociedad andaluza, hasta el punto de que muchos dirigentes socialistas han considerado a esta tierra como su particular cortijo. Baste señalar que el pasado domingo un informe periodístico ofrecía datos de escándalo, como que de la Junta andaluza dependen 38.000 teléfonos móviles, o que su parque de coches oficiales es uno de los mayores de España con 300 vehículos, o que familiares de ministros del gobierno tienen un trato que denota hasta qué punto las cosas se manejan al antojo.
Un hecho demoledor es el denominado “funcionariazo”, la aprobación en el mes de agosto de un decreto ley de reordenación del sector público andaluz, con la intención de que pasara desapercibido, y que abre la puerta a los amigos hasta el punto de que hay quienes hablan de 20.000 enchufados que acceden al sector público por la puerta de atrás, algo que indigna a funcionarios y sindicatos. En pocas palabras para muchos es como legalizar la administración paralela de amigos y colocados...
Lo que está pasando en Andalucía pone de manifiesto que las perspectivas para el PSOE son casi dantescas y por ello se acometen reformas para dejar “reordenadas” algunas cosas. Las encuestas señalan que los andaluces rechazan masivamente las medidas de Zapatero y que están dispuestos a propiciar el cambio. Sin Cataluña y sin Andalucía, el desastre socialista está garantizado. Y Zapatero sigue escondido, sin dar soluciones efectivas, y sólo propiciando tímidas reformas que además son consideradas cortas por parte de los gobiernos europeos que nos vigilan... Y mientras tanto, asistimos a situaciones que sólo los bien pensados calificarían como “curiosas”, pero que sabiendo lo que está pasando tienen una clara intencionalidad. Hablo de la fiebre viajera que ha entrado en el Gobierno para visitar a nuestras tropas en misiones exteriores. Si el domingo quien visitaba a los militares era el mismísimo Rubalcaba, ayer lo hacía Carme Chacón, de quien se dice que estaba molesta por el ninguneo del Vicepresidente y por eso quiso dejar claro quién es la Ministra del ramo. Zapatero parece que ni está ni se le espera, y son muchas las señales que apuntan a que Rubalcaba está en promoción, fomentando su imagen y actuando cada vez más como Presidente. Dicen las malas lenguas que está ensayando una eventual marcha de Zapatero si las cosas se ponen imposibles... Llamadme malpensada, pero ni por esas se soluciona la debacle que prevén muchos socialistas. Vaya final de año les espera...
lunes, 20 de diciembre de 2010
Todo lo que nos une, bienvenido sea.
Tiene toda la razón José Luis Rodríguez Zapatero: cuando se suman esfuerzos y se trabaja de forma conjunta, se pueden alcanzar grandes éxitos. Lo dijo el sábado con motivo de la inauguración del AVE entre Madrid y Valencia, una infraestructura clave que arrancó allá por 1999 y que desde el sábado une las dos ciudades en 95 minutos. La inauguración de esta nueva línea de AVE es la mejor noticia en España en muchos meses. Es el resultado de un trabajo bien hecho, de una racionalización de los recursos y de una planificación que demuestra que lo que se proyecta bien, acaba bien... Por eso las palabras de Zapatero han de ser tenidas en cuenta, aunque yo tengo la sensación que esta es otra de las florituras del Presidente, porque el seguimiento de su trayectoria política al frente del Gobierno, no se puede decir que se haya caracterizado por buscar la colaboración de todos para sacar adelante proyectos.
Trabajar conjuntamente no es despertar el fantasma del pasado con la memoria histórica. Tampoco lo es venderse a los nacionalismos para no tener que sentarse con el grupo mayoritario de la oposición para los grandes asuntos de Estado. Ni mucho menos que ante las advertencias reiteradas de la oposición de que había que prevenir una crisis, se negara sistemáticamente su existencia. O que cuando se adoptan medidas para luchar contra ella, se nieguen las aportaciones del adversario y sólo se asuman como propias cuando las impone Europa. Así podría seguir en un sinfín de asuntos que se han sacado adelante durante las dos legislaturas de Zapatero, bajo el amparo de que son conquistas sociales y que realmente sólo son cesiones a determinados grupos con el fin de conseguir el apoyo electoral de esas minorías.
Si la inauguración del AVE y las palabras de Zapatero sirven para reconducir situaciones y buscar la senda del diálogo y la colaboración, bienvenida sea; porque España necesita en estos momentos que el consenso y el acuerdo dominen la vida política y las medidas económicas que hay que tomar.
España es el segundo país del mundo en kilómetros de alta velocidad ferroviaria y el primero de Europa, y están en ejecución las nuevas líneas a Galicia, Asturias, País Vasco, Extremadura y la conexión francesa. Es evidente que el trabajo desarrollado por los sucesivos responsables del Ministerio de Fomento ha sido francamente bueno en el desarrollo del ferrocarril, un medio de que se perfila ya como imprescindible y más en el futuro. Baste señalar que se calcula que cuatro de cada diez viajes entre Madrid y Valencia se harán en AVE. Es rápido, es seguro, es limpio y sobre todo está alejado de las incomodidades de las carreteras (los atascos) o de los aviones (los trámites en el aeropuerto). Tiene todas las ventajas para ser cada vez más demandado. El flujo de viajeros que genera tiene importancia no sólo en el mundo de la empresa, también en el sector turístico, uno de los que más valor añadido generan a nuestro PIB. Y yo añado otro de los grandes beneficios que puede aportar la red de alta velocidad: al acortar tanto el tiempo de los viajes, permite una mayor movilidad entre las comunidades autónomas, en viajes rápidos y relacionados con el ocio. Eso debe traducirse en que nos conozcamos un poco mejor y que superemos atavismos que ha creado la política y que carecen de sentido. Unir para conocernos mejor, para acercarnos, para profundizar en lo que nos une, para saber que somos miembros de un gran país que puede tener un gran futuro. Somos los ciudadanos de a pié los que podemos dar un magnífico ejemplo de solidaridad y civismo, frente a las posiciones de políticos extremistas que consiguen su subsistencia a base de dividir y acrecentar la distancia. Todo lo que nos una, bienvenido sea.
Trabajar conjuntamente no es despertar el fantasma del pasado con la memoria histórica. Tampoco lo es venderse a los nacionalismos para no tener que sentarse con el grupo mayoritario de la oposición para los grandes asuntos de Estado. Ni mucho menos que ante las advertencias reiteradas de la oposición de que había que prevenir una crisis, se negara sistemáticamente su existencia. O que cuando se adoptan medidas para luchar contra ella, se nieguen las aportaciones del adversario y sólo se asuman como propias cuando las impone Europa. Así podría seguir en un sinfín de asuntos que se han sacado adelante durante las dos legislaturas de Zapatero, bajo el amparo de que son conquistas sociales y que realmente sólo son cesiones a determinados grupos con el fin de conseguir el apoyo electoral de esas minorías.
Si la inauguración del AVE y las palabras de Zapatero sirven para reconducir situaciones y buscar la senda del diálogo y la colaboración, bienvenida sea; porque España necesita en estos momentos que el consenso y el acuerdo dominen la vida política y las medidas económicas que hay que tomar.
España es el segundo país del mundo en kilómetros de alta velocidad ferroviaria y el primero de Europa, y están en ejecución las nuevas líneas a Galicia, Asturias, País Vasco, Extremadura y la conexión francesa. Es evidente que el trabajo desarrollado por los sucesivos responsables del Ministerio de Fomento ha sido francamente bueno en el desarrollo del ferrocarril, un medio de que se perfila ya como imprescindible y más en el futuro. Baste señalar que se calcula que cuatro de cada diez viajes entre Madrid y Valencia se harán en AVE. Es rápido, es seguro, es limpio y sobre todo está alejado de las incomodidades de las carreteras (los atascos) o de los aviones (los trámites en el aeropuerto). Tiene todas las ventajas para ser cada vez más demandado. El flujo de viajeros que genera tiene importancia no sólo en el mundo de la empresa, también en el sector turístico, uno de los que más valor añadido generan a nuestro PIB. Y yo añado otro de los grandes beneficios que puede aportar la red de alta velocidad: al acortar tanto el tiempo de los viajes, permite una mayor movilidad entre las comunidades autónomas, en viajes rápidos y relacionados con el ocio. Eso debe traducirse en que nos conozcamos un poco mejor y que superemos atavismos que ha creado la política y que carecen de sentido. Unir para conocernos mejor, para acercarnos, para profundizar en lo que nos une, para saber que somos miembros de un gran país que puede tener un gran futuro. Somos los ciudadanos de a pié los que podemos dar un magnífico ejemplo de solidaridad y civismo, frente a las posiciones de políticos extremistas que consiguen su subsistencia a base de dividir y acrecentar la distancia. Todo lo que nos una, bienvenido sea.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Puntualizo...
Me gustaría puntualizar que no he tratado de frivolizar en la última parte de mi artículo incitando al consumo. Me considero una persona muy afortunada porque tengo trabajo y puedo llegar a final de mes. Trato de cumplir con el esfuerzo diario y el ejercicio responsable de la obligación. Soy afortunada porque puedo hacerlo, porque hay millones de españoles trabajadores y responsables que no pueden trabajar, porque no hay trabajo. Su situación es dramática y soy consciente de que para ellos puede resultar especialmente dolorosa la llamada al consumo. Ellos, precisamente, son mi primer pensamiento cuando critico la incapacidad de luchar contra la crisis... Sólo trataba de decir que aquellos que somos afortunados y podemos, debemos poner nuestro granito de arena para la dinamización del consumo y con ello aliviar los cientos, miles de pequeñas empresas que lo están pasando muy mal. Mis disculpas si pude haber ofendido a alguien al invitar a la compra de regalos esta Navidad... Nada más lejos de mi intención.
Todos somos economía.
Una puede ser una optimista convencida, pero eso no significa que esté ciega. Puedo aplicar la máxima de ver siempre la botella medio llena, pero a menudo la actualidad me lo pone muy difícil… He repasado lo acontecido en los últimos ocho días y he comprobado que si me ciño estrictamente a la actualidad puedo ser muy repetitiva. Lo peor de todo, es que ese repaso me permite comprobar que no hay buenas noticias, y que por mucho que lo intente una siempre tiene que beber en asuntos que hacen que tenga la sensación de que la cosa no pinta nada bien. Basta señalar que la mejor noticia de estos días, es que los ciudadanos tienen asegurado poder viajar con normalidad desde los aeropuertos españoles estas Navidades. Tiene miga que lo bueno sea una falsa normalidad, porque la garantía para viajar en avión estas vacaciones llega de la mano de una de las situaciones más anormales que se pueden dar en democracia: el estado de alarma.
Y a las malas noticias se unen las de los agoreros que ya nos anuncian lo que se nos viene encima. No, no hablo de nuevos problemas para el Gobierno que éste no va a ser capaz de resolver, sino de las temidas subidas de enero, en las que se habla de un incremento del 10% en el recibo de la electricidad... Si soy sincera, he de decir que este es un debate que me supera. No soy capaz de entender por qué en un país deficitario energéticamente tenemos que pagar energías renovables a precios elevadísimos, cuando somos incapaces de proponer un “mix” energético y de hablar seriamente sobre algo tan evidente como es el tema nuclear. Resulta que con la que está cayendo, al Gobierno le trae sin cuidado este debate y decide el cierre de la Central de Garoña a pesar de que el Consejo de Energía Nuclear dice que puede ser operativa sin riesgo. Me pregunto, ¿puede un país serio prescindir de la energía nuclear que es limpia, segura y barata por intereses estrictamente políticos?... Si es así, entonces no nos quejemos de que nos suban la luz para ir reduciendo el denominado déficit tarifario.
Otro asunto clave: las pensiones. Hay un acuerdo de mínimos en aumentar los años de cotización para calcularlas, lo que significa una bajada tácita de las mismas, ya que cuando más se gana es el los últimos años de vida laboral. Pero no se vislumbra acuerdo sobre el aumento de la edad de jubilación, y claro, nadie quiere asumir en solitario la medida, máxime cuando estamos a las puertas de unas elecciones… Pero como en este país estamos un día sí y otro también de elecciones, es muy difícil que los partidos se arriesguen a perder votos con un asunto tan sensible. Desde luego el mínimo acuerdo alcanzado saneará las arcas de la Seguridad Social, pero es suficiente para cargarse el diálogo social, porque los sindicatos no tragan.
Y luego está lo de Moody´s, que nos guste o no admirado Robles, es quien mide el grado de confianza que los inversores pueden tener en la deuda de un país y si nos castigan como lo están haciendo, nos ponen en una situación todavía más difícil. Es lo que hay.
Como podemos ver, no hay muchos motivos para alegrías… Bueno sí, estamos a las puertas del fin de semana y por tanto, del descanso. Las ciudades, a pesar de todo, están ya llenas de luz y adornos navideños, todo para intentar estimular el consumo. Todos somos parte de ese complejo engranaje que es la economía y si consumimos más, estaremos ayudando a levantar la cabeza al comercio. Puede ser un buen fin de semana para comprar los regalos navideños, porque este año (más que nunca) hace falta una felicitación a los seres queridos con un regalo responsable y dinamizador del consumo. Así que habrá que ponerse manos a la obra... Como veréis no he perdido optimismo y es que estoy convencida de que con una sonrisa no es que se resuelvan los problemas, pero nos podemos sentir mucho mejor.
Y a las malas noticias se unen las de los agoreros que ya nos anuncian lo que se nos viene encima. No, no hablo de nuevos problemas para el Gobierno que éste no va a ser capaz de resolver, sino de las temidas subidas de enero, en las que se habla de un incremento del 10% en el recibo de la electricidad... Si soy sincera, he de decir que este es un debate que me supera. No soy capaz de entender por qué en un país deficitario energéticamente tenemos que pagar energías renovables a precios elevadísimos, cuando somos incapaces de proponer un “mix” energético y de hablar seriamente sobre algo tan evidente como es el tema nuclear. Resulta que con la que está cayendo, al Gobierno le trae sin cuidado este debate y decide el cierre de la Central de Garoña a pesar de que el Consejo de Energía Nuclear dice que puede ser operativa sin riesgo. Me pregunto, ¿puede un país serio prescindir de la energía nuclear que es limpia, segura y barata por intereses estrictamente políticos?... Si es así, entonces no nos quejemos de que nos suban la luz para ir reduciendo el denominado déficit tarifario.
Otro asunto clave: las pensiones. Hay un acuerdo de mínimos en aumentar los años de cotización para calcularlas, lo que significa una bajada tácita de las mismas, ya que cuando más se gana es el los últimos años de vida laboral. Pero no se vislumbra acuerdo sobre el aumento de la edad de jubilación, y claro, nadie quiere asumir en solitario la medida, máxime cuando estamos a las puertas de unas elecciones… Pero como en este país estamos un día sí y otro también de elecciones, es muy difícil que los partidos se arriesguen a perder votos con un asunto tan sensible. Desde luego el mínimo acuerdo alcanzado saneará las arcas de la Seguridad Social, pero es suficiente para cargarse el diálogo social, porque los sindicatos no tragan.
Y luego está lo de Moody´s, que nos guste o no admirado Robles, es quien mide el grado de confianza que los inversores pueden tener en la deuda de un país y si nos castigan como lo están haciendo, nos ponen en una situación todavía más difícil. Es lo que hay.
Como podemos ver, no hay muchos motivos para alegrías… Bueno sí, estamos a las puertas del fin de semana y por tanto, del descanso. Las ciudades, a pesar de todo, están ya llenas de luz y adornos navideños, todo para intentar estimular el consumo. Todos somos parte de ese complejo engranaje que es la economía y si consumimos más, estaremos ayudando a levantar la cabeza al comercio. Puede ser un buen fin de semana para comprar los regalos navideños, porque este año (más que nunca) hace falta una felicitación a los seres queridos con un regalo responsable y dinamizador del consumo. Así que habrá que ponerse manos a la obra... Como veréis no he perdido optimismo y es que estoy convencida de que con una sonrisa no es que se resuelvan los problemas, pero nos podemos sentir mucho mejor.
jueves, 16 de diciembre de 2010
O recuperamos confianza, o la ruina...
Que la economía moderna es algo de difícil previsión, nos lo demuestran cada día los mercados. Los vaivenes son de tal calibre, que no hay manera humana de hacer previsiones a medio plazo. Lo que valen son los indicadores generales y la confianza en el país, y si estos no son favorables la cosa se pone muy fea. Aquí lo vemos cada día.
Lo pudimos comprobar ayer otra vez en España, ya que Moody´s volvió a poner nuestro país en el punto de mira para la revisión a la baja de la calificación de nuestra deuda, lo que se traduce en una menor solvencia de nuestro país y por tanto, en la retirada de confianza de los inversores. La situación es muy grave y puede que ahora sea incluso injusta, porque en los últimos meses España sí que ha tomado medidas para controlar y reducir el déficit, y han comenzado a ponerse las bases para promover reformas estructurales. Ayer se dio un paso de gigante con el principio de acuerdo entre el PSOE y el PP para reformar el sistema de pensiones, con un aumento del periodo de cálculo para la cuantía, lo que indica que bajarán para quienes se jubilen en los próximos años y con ello, un alivio económico importante para la Seguridad Social. No hay por el momento acuerdo en la edad de jubilación, pero todo parece indicar que finalmente se impone el sentido común de alcanzar acuerdos en temas clave. No lo entenderán los sindicatos, que pondrán el grito en el cielo y amenazarán con una nueva huelga general, lo que demuestra que son incapaces de entender que son necesarios cambios o el sistema no será viable.
Todos quisiéramos tener las mayores ventajas sociales, que pudiéramos disfrutar de bienes y servicios casi sin límite, pero la realidad es muy diferente. Hay menos cotizantes, menos consumo y en cinsecuencia menos ingresos. Si el dinero es limitado, también lo serán los servicios; porque nada, absolutamente nada, es gratis y todo hay que pagarlo. Pensar que podemos recibir servicios sin límite con carácter gratuito, sería ponerse una venda que nos saldría muy cara. Hemos disfrutado de un estado del bienestar que no vamos a poder sostener y por tanto debemos ponerlo en revisión.
Una sociedad moderna debe ser valiente y afrontar los cambios que sean necesarios para asegurar su viabilidad y su estabilidad. Una sociedad moderna es aquella que es capaz de afrontar sus reveses sin complejos... Sólo de ese realismo se verá la luz al futuro. La reforma de las pensiones era una urgencia; también lo es una reforma laboral valiente y moderna, el copago sanitario o la priorización, racionalización y optimización de las infraestructuras. Estas son recetas que no admiten demoras en ser afrontadas, porque cada mes que pasa sin hacerlo, son miles de millones que van a engrosar la deuda, el cáncer de nuestro mundo actual.
Y no podemos olvidar el estado descentralizado que tenemos, que ha engrosado la nómina pública de una forma importante, al tiempo que ha creado duplicidades innecesarias en muchos casos, y una especie de disputa irracional entre comunidades por pagar mejor a sus profesionales, sin advertir que se estaba entrando en una espiral que hoy día no podemos sostener.
Afortunadamente parece que desde las autonomías se está colaborando con responsabilidad en el control de la deuda, y ello permitirá a la Ministra de Economía adelantar la presentación de la ejecución de las cuentas autonómicas y con ello, intentar frenar ese punto de mira en el que nos colocan las agencias de calificación de la deuda, que ven a España con un recelo que es para echarse a temblar... Y mientras, Zapatero sigue perdido, o escondido, o ausente. El caso es que no aparece y eso colabora más a la falta de confianza. Está visto que haga lo que haga, ya no es creíble y con él al timón, será imposible recuperar esa necesaria confianza.
Ya sé que sonará manido y recurrente, pero la mejor receta que puede aplicarse ahora son unas elecciones anticipadas. Unas elecciones que legitimarían a un nuevo gobierno para aplicar las recetas que pueden hacernos ganar confianza.
Lo pudimos comprobar ayer otra vez en España, ya que Moody´s volvió a poner nuestro país en el punto de mira para la revisión a la baja de la calificación de nuestra deuda, lo que se traduce en una menor solvencia de nuestro país y por tanto, en la retirada de confianza de los inversores. La situación es muy grave y puede que ahora sea incluso injusta, porque en los últimos meses España sí que ha tomado medidas para controlar y reducir el déficit, y han comenzado a ponerse las bases para promover reformas estructurales. Ayer se dio un paso de gigante con el principio de acuerdo entre el PSOE y el PP para reformar el sistema de pensiones, con un aumento del periodo de cálculo para la cuantía, lo que indica que bajarán para quienes se jubilen en los próximos años y con ello, un alivio económico importante para la Seguridad Social. No hay por el momento acuerdo en la edad de jubilación, pero todo parece indicar que finalmente se impone el sentido común de alcanzar acuerdos en temas clave. No lo entenderán los sindicatos, que pondrán el grito en el cielo y amenazarán con una nueva huelga general, lo que demuestra que son incapaces de entender que son necesarios cambios o el sistema no será viable.
Todos quisiéramos tener las mayores ventajas sociales, que pudiéramos disfrutar de bienes y servicios casi sin límite, pero la realidad es muy diferente. Hay menos cotizantes, menos consumo y en cinsecuencia menos ingresos. Si el dinero es limitado, también lo serán los servicios; porque nada, absolutamente nada, es gratis y todo hay que pagarlo. Pensar que podemos recibir servicios sin límite con carácter gratuito, sería ponerse una venda que nos saldría muy cara. Hemos disfrutado de un estado del bienestar que no vamos a poder sostener y por tanto debemos ponerlo en revisión.
Una sociedad moderna debe ser valiente y afrontar los cambios que sean necesarios para asegurar su viabilidad y su estabilidad. Una sociedad moderna es aquella que es capaz de afrontar sus reveses sin complejos... Sólo de ese realismo se verá la luz al futuro. La reforma de las pensiones era una urgencia; también lo es una reforma laboral valiente y moderna, el copago sanitario o la priorización, racionalización y optimización de las infraestructuras. Estas son recetas que no admiten demoras en ser afrontadas, porque cada mes que pasa sin hacerlo, son miles de millones que van a engrosar la deuda, el cáncer de nuestro mundo actual.
Y no podemos olvidar el estado descentralizado que tenemos, que ha engrosado la nómina pública de una forma importante, al tiempo que ha creado duplicidades innecesarias en muchos casos, y una especie de disputa irracional entre comunidades por pagar mejor a sus profesionales, sin advertir que se estaba entrando en una espiral que hoy día no podemos sostener.
Afortunadamente parece que desde las autonomías se está colaborando con responsabilidad en el control de la deuda, y ello permitirá a la Ministra de Economía adelantar la presentación de la ejecución de las cuentas autonómicas y con ello, intentar frenar ese punto de mira en el que nos colocan las agencias de calificación de la deuda, que ven a España con un recelo que es para echarse a temblar... Y mientras, Zapatero sigue perdido, o escondido, o ausente. El caso es que no aparece y eso colabora más a la falta de confianza. Está visto que haga lo que haga, ya no es creíble y con él al timón, será imposible recuperar esa necesaria confianza.
Ya sé que sonará manido y recurrente, pero la mejor receta que puede aplicarse ahora son unas elecciones anticipadas. Unas elecciones que legitimarían a un nuevo gobierno para aplicar las recetas que pueden hacernos ganar confianza.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
La Ley del embudo...
El conflicto de los controladores se ha convertido en una tabla de salvación ante la opinión pública de la autoridad del ejecutivo de Zapatero. Anoche el Consejo de Ministros acordó ampliar el estado de alarma hasta el 15 de enero, medida que con toda seguridad tendrá la aceptación de la población, que lo que quiere es que haya normalidad en los aeropuertos durante las vacaciones navideñas. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Zapatero decide no jugársela y mantiene la medida que evita la desgraciada situación del puente de la Constitución.
Estoy absolutamente convencida de que la situación ahora no se parece en nada a la vivida, porque los controladores son conscientes de que la situación que causaron fue de tal gravedad, que si no negocian será imposible que minoren las sanciones que se van a derivar del paro salvaje. Reproducir un caos aéreo no iba a depararles otra cosa que más daño y más deterioro de imagen.
SLo que ha hecho Zapatero ha sido cubrirse ante la incapacidad de dar una solución al conflicto: para ello se esconde tras una situación excepcional que a los ciudadanos no molesta. Es más, desde que se declaró el estado de alarma, Fomento no se ha sentado a negociar con los controladores, no ha constituido una mesa de negociación para dar salida al conflicto. Esta es la evidencia de la incapacidad para resolver un problema; lo que pasa es que ahora tienen la coartada de la figura de alarma que ya está instalada y que el Gobierno exprimirá al máximo. Zapatero es ya un experto en el ejercicio de hacer de la necesidad virtud, y en este caso que, además, le salgan bien las cosas.
La mejor prueba de que el Gobierno utiliza arteramente este asunto, es que ha marginado al PP a la hora de la toma de decisión. Convoca Zapatero un Consejo de Ministros extraordinario e informa de sus intenciones a CiU y PNV, pero no dice ni una palabra al PP; sin duda con la intención de provocar su disgusto y de que se queden al margen de lo que propone el Gobierno, porque sabe que cuenta con el apoyo de las chantajistas minorías nacionalistas. Así, el PP, si se opone, queda como el partido intolerante, incapaz de respaldar una decisión de Estado y que sólo está interesado en desgastar al Gobierno para provocar su caída. Esta es otra pildorita del eficaz “Comando Rubalcaba” para minar la imagen del PP y para aislarlo del resto de los grupos.
A la hora de escribir estas líneas el PP no ha decidido lo que votará en el Congreso el jueves, pero no se debería dejar amilanar por una cuestion de imagen. Cumplirá con su obligación si es capaz de poner al PSOE y al Gobierno al descubierto, y volver a reclamar explicaciones que hasta ahora no han dado. Debe exigir que se diga qué se ha hecho hasta ahora y exigir que se justifique la necesidad de ampliar la duración del estado de alarma. El PP debe ser contundente, porque es su obligación y porque tiene que pensar que el PSOE sería demoledor si el PP actuara como ahora lo hace él... ¿Alguien se atreve a predecir qué diría el PSOE si un gobierno popular, no sólo adoptara un estado de alarma, sino que lo prorrogara en el tiempo?... Cómo mínimo serían calificados de fascistas próximos al golpismo. Sin embargo, paradojas de nuestra política, el PSOE con esas medidas se presenta como el adalid de la responsabilidad y la eficacia... ¡Increíble!
En febrero comenzó el conflicto de los controladores. El Gobierno asegura que la causa fue el trato favorable que les dio el Aznar. En 8 años han sido incapaces de negociar nada, y en lo que va de año, tampoco lo han hecho. Montaron una estrategia para cercar a unos pocos ricos y no dudaron en utilizar la figura del estado de alarma; ahora lo prolongan con dudosos motivos. La situación actual no tiene nada que ver con lo que pasó en el puente y es seguro que los controladores no se van a movilizar; pero el Gobierno se pone la venda y encubre la incapacidad que tiene para resolver uno de los asuntos más importantes que ahora tiene entre manos... Es lo que hay.
Estoy absolutamente convencida de que la situación ahora no se parece en nada a la vivida, porque los controladores son conscientes de que la situación que causaron fue de tal gravedad, que si no negocian será imposible que minoren las sanciones que se van a derivar del paro salvaje. Reproducir un caos aéreo no iba a depararles otra cosa que más daño y más deterioro de imagen.
SLo que ha hecho Zapatero ha sido cubrirse ante la incapacidad de dar una solución al conflicto: para ello se esconde tras una situación excepcional que a los ciudadanos no molesta. Es más, desde que se declaró el estado de alarma, Fomento no se ha sentado a negociar con los controladores, no ha constituido una mesa de negociación para dar salida al conflicto. Esta es la evidencia de la incapacidad para resolver un problema; lo que pasa es que ahora tienen la coartada de la figura de alarma que ya está instalada y que el Gobierno exprimirá al máximo. Zapatero es ya un experto en el ejercicio de hacer de la necesidad virtud, y en este caso que, además, le salgan bien las cosas.
La mejor prueba de que el Gobierno utiliza arteramente este asunto, es que ha marginado al PP a la hora de la toma de decisión. Convoca Zapatero un Consejo de Ministros extraordinario e informa de sus intenciones a CiU y PNV, pero no dice ni una palabra al PP; sin duda con la intención de provocar su disgusto y de que se queden al margen de lo que propone el Gobierno, porque sabe que cuenta con el apoyo de las chantajistas minorías nacionalistas. Así, el PP, si se opone, queda como el partido intolerante, incapaz de respaldar una decisión de Estado y que sólo está interesado en desgastar al Gobierno para provocar su caída. Esta es otra pildorita del eficaz “Comando Rubalcaba” para minar la imagen del PP y para aislarlo del resto de los grupos.
A la hora de escribir estas líneas el PP no ha decidido lo que votará en el Congreso el jueves, pero no se debería dejar amilanar por una cuestion de imagen. Cumplirá con su obligación si es capaz de poner al PSOE y al Gobierno al descubierto, y volver a reclamar explicaciones que hasta ahora no han dado. Debe exigir que se diga qué se ha hecho hasta ahora y exigir que se justifique la necesidad de ampliar la duración del estado de alarma. El PP debe ser contundente, porque es su obligación y porque tiene que pensar que el PSOE sería demoledor si el PP actuara como ahora lo hace él... ¿Alguien se atreve a predecir qué diría el PSOE si un gobierno popular, no sólo adoptara un estado de alarma, sino que lo prorrogara en el tiempo?... Cómo mínimo serían calificados de fascistas próximos al golpismo. Sin embargo, paradojas de nuestra política, el PSOE con esas medidas se presenta como el adalid de la responsabilidad y la eficacia... ¡Increíble!
En febrero comenzó el conflicto de los controladores. El Gobierno asegura que la causa fue el trato favorable que les dio el Aznar. En 8 años han sido incapaces de negociar nada, y en lo que va de año, tampoco lo han hecho. Montaron una estrategia para cercar a unos pocos ricos y no dudaron en utilizar la figura del estado de alarma; ahora lo prolongan con dudosos motivos. La situación actual no tiene nada que ver con lo que pasó en el puente y es seguro que los controladores no se van a movilizar; pero el Gobierno se pone la venda y encubre la incapacidad que tiene para resolver uno de los asuntos más importantes que ahora tiene entre manos... Es lo que hay.
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