En el momento en que escribo, han pasado ya más de 24 horas de las elecciones catalanas y Zapatero no ha dicho ni pío sobre los resultados del domingo. Ni una sola palabra. A esta hora comparte cena con Gadafi, en esa patológica costumbre de estar siempre donde están los políticos más bananeros del mundo.
El desastre del PSC, que consiguió peores resultados que en las generales, denota que no sólo sufre desgaste por el tripartido, sino que traduce un duro castigo a las políticas socialistas, que son incapaces de crear el ambiente de confianza que el país necesita para salir de la crisis. Por primera vez en muchos años, se produce un trasvase, difícil de cuantificar, del voto nacional del socialismo catalán hacia el PP, porque es su único refugio y porque el mensaje de que los ciudadanos confían en el centro derecha, ha sido uno de los mensajes más evidentes de las elecciones del domingo.
En dos tiempos, se va Montilla. El domingo anunció que no se presentaría más a la secretaría del PSC y ayer anunció que no ocupará el escaño de oposición al que le han relegado los electores. ¿Pero se va Montilla o le obligan a irse?... Sinceramente creo que es lo segundo. Montilla asume así toda la responsabilidad de la derrota y se autoinmola para evitar que se extrapolen los resultados y se culpe a Zapatero del desastre.
Sinceramente, me parece de una desvergüenza que asusta, un fraude a los electores que le han votado. Lo decente es que un candidato asuma el papel que le reserva la soberanía popular. A veces da la impresión de que hay políticos que son incapaces de asumir, que la política se ejerce también sin el coche oficial y sin la corte que tradicionalmente rodea al poder. La grandeza personal y política se demuestra en la adversidad de la derrota; por el contrario, la generosidad se muestra en la victoria. Por desgracia hoy no hay mucho ni de lo uno y ni de lo otro... Se abre ahora un tiempo para el debate o para la catarsis en el PSC.
El ramo de rosas que Rajoy regaló a Alicia Sánchez Camacho en la ejecutiva del PP ante los presidentes regionales del partido, fue una forma de agradecer un trabajo intenso, que ha obtenido el merecido reconocimiento. El PP logra el mayor número de escaños de su historia en Cataluña y lo que es más importante, logra un importante avance que hace presagiar viento de cambio en España. De siempre, cuando el PP avanza en Cataluña, hay un factor multiplicador en el resto de España y sólo si se produce ese avance, se puede consolidar la victoria en el territorio nacional. Pero no olvidemos que es verdad que se logra el mejor resultado en escaños, pero 0,7% menos que Vidal Quadras en 1995 y ahora el deterioro socialista es mayor, lo que obligará no sólo a no bajar la guardia, sino a trabajar muy a fondo.
Y un dato a tener en cuenta. Si sumamos los votos del PP y Ciudadanos, voto claramente nacional, están muy cerca del PSC. Si hubiera funcionado el voto útil con el PP, este partido hubiera podido ser la segunda fuerza política de Cataluña, lo que ha ser una referencia para el futuro.
No hablaré del grupo de frikis que han entrado en el Parlament, porque me niego a hacer el juego a quienes siguen a un nefasto personaje que se sirvió de la buena imagen del Barça, mucho más que un club de fútbol en España y en el mundo, para enriquecerse y para proclamar ahora el independentismo. Ni representan a Cataluña ni a los catalanes, sólo se representan a sí mismos y a sus intereses. Me alegra que CiU anuncie que va a gobernar desde la moderación, porque ése es el mandato que le ha dado la sociedad catalana. No debe olvidar que los ciudadanos han apostado por políticas de centro derecha, y que lo que le han encomendado es la tarea de devolver a Cataluña la pujanza que tuvo y el papel que le corresponde. Sin embargo, me preocupa la imagen de Artur Mas en los periódicos, saludando desde el balcón con la mano extendida y el pulgar replegado, signo inequívoco de la independencia catalana... No es la prioridad ahora y espero que Mas entienda el mensaje.
Cataluña se ha pronunciado y Zapatero se ha quedado mudo... Noqueado o escondido, su actitud pone de manifiesto que le guste o no, estas elecciones han “tocado” seriamente al PSOE. Al Presidente, lo único que le habrá agradado de Cataluña en las últimas horas, es la victoria del Barça sobre el Madrid, 5-0, lo que no deja lugar a duda de quién dominó el partido... Él ya no domina nada.
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
"Con 8 basta..."
No hubo sorpresas. La victoria de CiU ha sido inapelable y ahora asume la responsabilidad de formar gobierno en Cataluña. Su resultado (62 escaños) le permite manos libres para gobernar sin apoyos fijos. Sin embargo, sí ha habido novedades... El PP (18 escaños), mejora sus previsiones más optimistas, con los mejores resultados de su historia lo que consolida al partido como la tercera fuerza política. El PSC se hunde por debajo de los 30 escaños (logra 28) y ERC se queda en 10. Sorprende, y de qué forma, el resultado del partido de Laporta, que logra 4 escaños y que genera la peor noticia de la noche; porque se pueden defender unas u otras ideas, pero lo que es intolerable es hacer el ridículo y adoptar posiciones frikis para aglutinar un voto descontento y marginal... Lamentable y muy dañino para la política.
Las elecciones de ayer mejoraron las previsiones de participación, llegando casi al 60%. Se confirma que pese a la mala campaña de algunos partidos, los ciudadanos han asumido la responsabilidad de acudir a las urnas y de elegir a sus representantes, máxime en un momento tan difícil y tan duro como el que estamos atravesando en España.
No es cierto que los ciudadanos estén desmovilizados y “pasen” de la política. Son conscientes del momento y de la importancia del voto y eso se ha puesto de manifiesto en una jornada ejemplar; marcada por la normalidad y también por la incertidumbre del significado de unos comicios que abren un tiempo nuevo en Cataluña, que deja claro que no es posible reeditar un nefasto gobierno tripartito que ha sido “machacado” literalmente en las urnas.
La gran pregunta en este momento sería la de en qué forma estos resultados se pueden aplicar a la vida nacional. Cataluña tiene peculiaridades que hacen que se circunscriba casi todo a su territorio; pero no es menos cierto que hay datos que revelan que el PSC ha sido castigado no sólo por su papel en el tripartito, sino por el desastre de la gestión del Gobierno de Zapatero. La insistencia anoche de los socialistas en no hacer lecturas nacionales de los resultados, evidencian el miedo real que tienen a la mala imagen nacional del partido. Montilla es ya historia y el rostro de Corbacho deja claro el desastre cosechado.
Para el PP la lectura es muy positiva, porque no va a ser fácil aislarlo, e incluso puede asumir un papel muy importante en algunas decisiones del nuevo gobierno. El partido no debe morir de éxito y entender que este es un paso más en su proyecto político, y que sólo cuando se está cerca de los problemas de los ciudadanos, estos les perciben como una opción a respaldar. El PP logra sus mejores resultados con todo en contra, lo que consolida a Alicia Sánchez Camacho como una político a tener muy en cuenta.
Y gana CiU, que consigue que Cataluña sea más gobernable. Pero no nos engañemos, Cataluña alcanza, ¡y de qué forma! su mayor nivel nacionalista, porque CiU concentra todo el voto útil que se llevó en su día el tripartito. Sólo cabe esperar que Mas tenga la responsabilidad de unir y no de romper; algo que veremos enseguida, cuando comprobemos a quién se arrima cuando necesite los primeros apoyos... No es el mejor presagio que en su discurso de anoche no hubiera ni una sola referencia a España.
Estas elecciones han dejado claro que los ciudadanos quieren estabilidad para resolver sus problemas y que no quieren más experimentos inútiles. Han dicho que asuntos como el Estatut se la traen "al pairo" y para ello sólo hay que comparar los datos de participación en el referéndum y ayer en las elecciones... El nuevo parlamento tendrá que trabajar duro y hacer un esfuerzo por el entendimiento... Y el PP se articula como una opción a tener en cuenta para moderar el avance nacionalista, por lo que su papel de partido nacional estará ahora más vigente que nunca.
Las elecciones de ayer mejoraron las previsiones de participación, llegando casi al 60%. Se confirma que pese a la mala campaña de algunos partidos, los ciudadanos han asumido la responsabilidad de acudir a las urnas y de elegir a sus representantes, máxime en un momento tan difícil y tan duro como el que estamos atravesando en España.
No es cierto que los ciudadanos estén desmovilizados y “pasen” de la política. Son conscientes del momento y de la importancia del voto y eso se ha puesto de manifiesto en una jornada ejemplar; marcada por la normalidad y también por la incertidumbre del significado de unos comicios que abren un tiempo nuevo en Cataluña, que deja claro que no es posible reeditar un nefasto gobierno tripartito que ha sido “machacado” literalmente en las urnas.
La gran pregunta en este momento sería la de en qué forma estos resultados se pueden aplicar a la vida nacional. Cataluña tiene peculiaridades que hacen que se circunscriba casi todo a su territorio; pero no es menos cierto que hay datos que revelan que el PSC ha sido castigado no sólo por su papel en el tripartito, sino por el desastre de la gestión del Gobierno de Zapatero. La insistencia anoche de los socialistas en no hacer lecturas nacionales de los resultados, evidencian el miedo real que tienen a la mala imagen nacional del partido. Montilla es ya historia y el rostro de Corbacho deja claro el desastre cosechado.
Para el PP la lectura es muy positiva, porque no va a ser fácil aislarlo, e incluso puede asumir un papel muy importante en algunas decisiones del nuevo gobierno. El partido no debe morir de éxito y entender que este es un paso más en su proyecto político, y que sólo cuando se está cerca de los problemas de los ciudadanos, estos les perciben como una opción a respaldar. El PP logra sus mejores resultados con todo en contra, lo que consolida a Alicia Sánchez Camacho como una político a tener muy en cuenta.
Y gana CiU, que consigue que Cataluña sea más gobernable. Pero no nos engañemos, Cataluña alcanza, ¡y de qué forma! su mayor nivel nacionalista, porque CiU concentra todo el voto útil que se llevó en su día el tripartito. Sólo cabe esperar que Mas tenga la responsabilidad de unir y no de romper; algo que veremos enseguida, cuando comprobemos a quién se arrima cuando necesite los primeros apoyos... No es el mejor presagio que en su discurso de anoche no hubiera ni una sola referencia a España.
Estas elecciones han dejado claro que los ciudadanos quieren estabilidad para resolver sus problemas y que no quieren más experimentos inútiles. Han dicho que asuntos como el Estatut se la traen "al pairo" y para ello sólo hay que comparar los datos de participación en el referéndum y ayer en las elecciones... El nuevo parlamento tendrá que trabajar duro y hacer un esfuerzo por el entendimiento... Y el PP se articula como una opción a tener en cuenta para moderar el avance nacionalista, por lo que su papel de partido nacional estará ahora más vigente que nunca.
viernes, 26 de noviembre de 2010
"Les 12 van tocant..."
Faltan sólo unas horas, para que concluya la campaña electoral catalana. El domingo, a votar. Desde el primer momento se sabía que estas elecciones iban a marcar la pauta de la vida política en los próximos meses, pero lo que no imaginamos es que podían obligar a una revisión a fondo de lo que deben ser las campañas electorales.
Las elecciones marcarán la pauta porque es imposible que de ellas no se haga una extrapolación política, sobre todo de los resultados del PSC, que para muchos analistas serán el termómetro de la percepción de los votantes sobre el momento actual del PSOE. Se mirarán con lupa los datos del “cinturón rojo” de Barcelona, bastión clave en todas las victorias socialistas.
Aunque en menor medida, también las elecciones serán un termómetro para el PP. El hecho de que, casi con total seguridad, recuperen el puesto de tercera fuerza política, ya es un respiro; pero la clave es saber si habrá incremento de votos y escaños y, si los escaños populares podrán ser el puntal que dé estabilidad al Gobierno seguro de CiU, que no parece que vaya a conseguir la mayoría absoluta. Lo demás está cantado: debacle de ERC, bajada de IU, mantenimiento de Ciudadanos y reparto de votos sin escaño para el espectro friki de la política.
Decía que no se suponía que fuera a obligar a revisar las campañas electorales, pero lo ha hecho, porque hemos asistido en estos 15 días a lamentables espectáculos para olvidar. Todo ha sido un cúmulo de despropósitos, desde la actriz porno pidiendo el voto para un cara dura, a una Monserrat Nebrera que no se sabe muy bien qué es lo que entiende por inteligencia política o al desatino y la chapuza de algunos jóvenes cachorros de partidos... Claro que los activistas de Mas han pasado de la nada al todo, de la campaña plana al estímulo de los nacionalistas radicales. Ahí está para la antología del despropósito su declaración sobre que se va a acabar que Cataluña pague la “fiesta” de España. No hay que entrar en una provocación sin sentido, porque ya está bien de enfrentar a los territorios y hacer de todo un agravio comparativo. Cataluña aporta a España, porque puede hacerlo, porque tiene más población, más puestos de trabajo, una lengua, etc...; y España aporta a Cataluña, porque favorece su desarrollo y la considera un territorio estratégico para la fortaleza del país.
En resumen, una campaña para olvidar, a la que se ha sumado como guinda la Junta Electoral, prohibiendo un cara a cara porque no se solicitó a tiempo. Vivimos en un país que a este paso controlará hasta el momento en que tenemos que comer. No sé muy bien qué entendemos por libertad de expresión. No se puede debatir entre las dos principales fuerzas políticas porque se vulnera la imparcialidad... No se ha visto patochada semejante en una sociedad moderna. Admitamos (igual que lo hacemos en lo de “pulpo como animal de compañía”), que no se pueda debatir en las televisiones públicas. Pero, ¿y en las privadas ¿Por qué no se puede debatir en las privadas ¿Por qué no se ha solicitado con 5 días de anticipación?. ¿Me puede explicar alguien por qué hay que pedir oficialmente un debate?... En una sociedad moderna o avanzada, se ponen de acuerdo las dos partes y punto pelota. Aquí no. Aquí hay que autorizarlo todo. No se puede debatir, pero se puede emitir un video donde una joven sufre un orgasmo por votar a Montilla.
El domingo se vota. La previsión, que ojalá no se cumpla, es la de una baja participación. La campaña, desde luego, no ha contribuido a aumentarla. Esperemos que el resultado sea el que necesita Cataluña y abra un tiempo nuevo que refuerce a una sociedad clave en el protagonismo de este país... Yo lo tengo muy claro: una Cataluña fuerte es lo que necesita España y corresponde a los partidos que el domingo se someten a las urnas, propiciarlo... Ojalá sean responsables con los ciudadanos y con la historia.
Las elecciones marcarán la pauta porque es imposible que de ellas no se haga una extrapolación política, sobre todo de los resultados del PSC, que para muchos analistas serán el termómetro de la percepción de los votantes sobre el momento actual del PSOE. Se mirarán con lupa los datos del “cinturón rojo” de Barcelona, bastión clave en todas las victorias socialistas.
Aunque en menor medida, también las elecciones serán un termómetro para el PP. El hecho de que, casi con total seguridad, recuperen el puesto de tercera fuerza política, ya es un respiro; pero la clave es saber si habrá incremento de votos y escaños y, si los escaños populares podrán ser el puntal que dé estabilidad al Gobierno seguro de CiU, que no parece que vaya a conseguir la mayoría absoluta. Lo demás está cantado: debacle de ERC, bajada de IU, mantenimiento de Ciudadanos y reparto de votos sin escaño para el espectro friki de la política.
Decía que no se suponía que fuera a obligar a revisar las campañas electorales, pero lo ha hecho, porque hemos asistido en estos 15 días a lamentables espectáculos para olvidar. Todo ha sido un cúmulo de despropósitos, desde la actriz porno pidiendo el voto para un cara dura, a una Monserrat Nebrera que no se sabe muy bien qué es lo que entiende por inteligencia política o al desatino y la chapuza de algunos jóvenes cachorros de partidos... Claro que los activistas de Mas han pasado de la nada al todo, de la campaña plana al estímulo de los nacionalistas radicales. Ahí está para la antología del despropósito su declaración sobre que se va a acabar que Cataluña pague la “fiesta” de España. No hay que entrar en una provocación sin sentido, porque ya está bien de enfrentar a los territorios y hacer de todo un agravio comparativo. Cataluña aporta a España, porque puede hacerlo, porque tiene más población, más puestos de trabajo, una lengua, etc...; y España aporta a Cataluña, porque favorece su desarrollo y la considera un territorio estratégico para la fortaleza del país.
En resumen, una campaña para olvidar, a la que se ha sumado como guinda la Junta Electoral, prohibiendo un cara a cara porque no se solicitó a tiempo. Vivimos en un país que a este paso controlará hasta el momento en que tenemos que comer. No sé muy bien qué entendemos por libertad de expresión. No se puede debatir entre las dos principales fuerzas políticas porque se vulnera la imparcialidad... No se ha visto patochada semejante en una sociedad moderna. Admitamos (igual que lo hacemos en lo de “pulpo como animal de compañía”), que no se pueda debatir en las televisiones públicas. Pero, ¿y en las privadas ¿Por qué no se puede debatir en las privadas ¿Por qué no se ha solicitado con 5 días de anticipación?. ¿Me puede explicar alguien por qué hay que pedir oficialmente un debate?... En una sociedad moderna o avanzada, se ponen de acuerdo las dos partes y punto pelota. Aquí no. Aquí hay que autorizarlo todo. No se puede debatir, pero se puede emitir un video donde una joven sufre un orgasmo por votar a Montilla.
El domingo se vota. La previsión, que ojalá no se cumpla, es la de una baja participación. La campaña, desde luego, no ha contribuido a aumentarla. Esperemos que el resultado sea el que necesita Cataluña y abra un tiempo nuevo que refuerce a una sociedad clave en el protagonismo de este país... Yo lo tengo muy claro: una Cataluña fuerte es lo que necesita España y corresponde a los partidos que el domingo se someten a las urnas, propiciarlo... Ojalá sean responsables con los ciudadanos y con la historia.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Otra foto como bombona de oxígeno.
Es una buena idea, pero llega tarde. Reunir a los 30 empresarios más importantes del país para hablar de la crisis, es algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo, aunque también podría aplicarse aquel “más vale tarde que nunca”... Lo cierto es que hay muchos “peros” que poner a esta reunión.
Zapatero, ahogado hasta el cuello por unos indicadores económicos que dejan muy claro la falta de confianza que existe en él y en el país, mueve ficha para intentar tomar oxígeno y tratar de ganar tiempo para que escampe la gran tormenta internacional, donde Irlanda, Portugal, la progresiva debilidad del euro y otros tantos elementos, se conjuran para agudizar la ya de por sí profunda crisis instalada en España. Pero mucho me temo que estamos ante una nueva operación de imagen a la desesperada, porque Moncloa advierte que la reunión de Zapatero con los 30 empresarios el próximo sábado, es una sesión para escuchar a las empresas, conocer sus problemas y analizar en qué forma se les puede ayudar. Todo ello en 3 horas, lo que supone que cada empresario tendrá seis minutos para exponer su punto de vista y para debatir, un tiempo que me parece claramente insuficiente para abordar el tema de que se trata.
Es otra operación de imagen porque Zapatero busca una portada con muchos empresarios, los que están en el IBEX, con la excusa de que si las grandes empresas tiran, empujarán a las pymes. Hay que estar ciego para no ver que la recuperación, la generación de empleo, sólo será posible gracias a las pymes, que son aquí el elemento fundamental para la generación de riqueza. Y hay más, sorprende que para una reunión como esta no cuenten con la CEOE que agrupa, no sólo a estas grandes empresas, sino también a las imprescindibles pymes.
Al todavía presidente de la CEOE, Díaz Ferran, que no es que sea la voz más autorizada, no le falta razón cuando muestra su enfado por la exclusión de la confederación empresarial y asegura que la situación de las empresas y las posibles soluciones a sus problemas, así como las medidas necesarias para regenerar el tejido productivo, ya han sido entregadas al Presidente y las tiene sobre su mesa de trabajo, aunque deben ser un elemento meramente decorativo porque no les ha hecho ningún caso... Es evidente que lo que pretende Zapatero el sábado es otra cosa, dar a la sociedad la imagen de que toma la iniciativa, que asume el liderazgo social y que es capaz de lograr una reunión anticrisis de la que no hay precedentes.
Si tiene tanto interés en abordar una salida a la crisis, situación de emergencia que nos afecta a todos, está muy bien que hable con los empresarios, pero ¿a qué espera para convocar solemnemente en la Moncloa al líder de la oposición?... Esta foto no interesa de momento, porque todo son intereses electorales y lo que quiere es medirse con él en el debate político público que se genera en los medios o en el Congreso de los Diputados, en las sesiones de control, para acusarle de negativismo y de no aportar soluciones... A Zapatero le interesa que triunfe la estrategia del "Comando Rubalcaba" y cuaje la imagen de un Rajoy bronco, que se niega a la colaboración y sólo volcado en los intereses electorales.
Cualquier iniciativa para salir de la crisis debe ser alentada, pero no volvamos a la practica de la política de imagen, porque no soluciona los problemas. Hay una reforma laboral por acometer y aplicar, hacen falta ajustes en los que Zapatero ni quiere pensar. Seguir instalado en el ilusionismo, el buenismo y en tantos otros “ismos”, pudo en otro tiempo darle alegrías electorales, pero en este momento le están hundiendo en un pozo del que cada vez le será más difícil salir.
Zapatero, ahogado hasta el cuello por unos indicadores económicos que dejan muy claro la falta de confianza que existe en él y en el país, mueve ficha para intentar tomar oxígeno y tratar de ganar tiempo para que escampe la gran tormenta internacional, donde Irlanda, Portugal, la progresiva debilidad del euro y otros tantos elementos, se conjuran para agudizar la ya de por sí profunda crisis instalada en España. Pero mucho me temo que estamos ante una nueva operación de imagen a la desesperada, porque Moncloa advierte que la reunión de Zapatero con los 30 empresarios el próximo sábado, es una sesión para escuchar a las empresas, conocer sus problemas y analizar en qué forma se les puede ayudar. Todo ello en 3 horas, lo que supone que cada empresario tendrá seis minutos para exponer su punto de vista y para debatir, un tiempo que me parece claramente insuficiente para abordar el tema de que se trata.
Es otra operación de imagen porque Zapatero busca una portada con muchos empresarios, los que están en el IBEX, con la excusa de que si las grandes empresas tiran, empujarán a las pymes. Hay que estar ciego para no ver que la recuperación, la generación de empleo, sólo será posible gracias a las pymes, que son aquí el elemento fundamental para la generación de riqueza. Y hay más, sorprende que para una reunión como esta no cuenten con la CEOE que agrupa, no sólo a estas grandes empresas, sino también a las imprescindibles pymes.
Al todavía presidente de la CEOE, Díaz Ferran, que no es que sea la voz más autorizada, no le falta razón cuando muestra su enfado por la exclusión de la confederación empresarial y asegura que la situación de las empresas y las posibles soluciones a sus problemas, así como las medidas necesarias para regenerar el tejido productivo, ya han sido entregadas al Presidente y las tiene sobre su mesa de trabajo, aunque deben ser un elemento meramente decorativo porque no les ha hecho ningún caso... Es evidente que lo que pretende Zapatero el sábado es otra cosa, dar a la sociedad la imagen de que toma la iniciativa, que asume el liderazgo social y que es capaz de lograr una reunión anticrisis de la que no hay precedentes.
Si tiene tanto interés en abordar una salida a la crisis, situación de emergencia que nos afecta a todos, está muy bien que hable con los empresarios, pero ¿a qué espera para convocar solemnemente en la Moncloa al líder de la oposición?... Esta foto no interesa de momento, porque todo son intereses electorales y lo que quiere es medirse con él en el debate político público que se genera en los medios o en el Congreso de los Diputados, en las sesiones de control, para acusarle de negativismo y de no aportar soluciones... A Zapatero le interesa que triunfe la estrategia del "Comando Rubalcaba" y cuaje la imagen de un Rajoy bronco, que se niega a la colaboración y sólo volcado en los intereses electorales.
Cualquier iniciativa para salir de la crisis debe ser alentada, pero no volvamos a la practica de la política de imagen, porque no soluciona los problemas. Hay una reforma laboral por acometer y aplicar, hacen falta ajustes en los que Zapatero ni quiere pensar. Seguir instalado en el ilusionismo, el buenismo y en tantos otros “ismos”, pudo en otro tiempo darle alegrías electorales, pero en este momento le están hundiendo en un pozo del que cada vez le será más difícil salir.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Cuesta abajo y sin frenos.
Noviembre se está convirtiendo en el “mes horribilis” de Zapatero. Realmente lleva un “annus horribilis” porque salvo el respiro que le supusieron los cambios en el Gobierno, el resto ha sido ir en una cuesta abajo y sin frenos.
El balón de oxígeno que para el PSOE supuso la llegada del todopoderoso Rubalcaba, se ha ido deshinchando poco a poco y la timorata reacción ante el desmantelamiento por parte de Marruecos del campamento saharaui Dignidad, fue el suceso que acabó con la leve recuperación experimentada. Luego ha venido el batacazo de las encuestas ante las elecciones catalanas y lo más inmediato es la falta de confianza de los inversores, que ante la decisión de Irlanda de aceptar el rescate europeo, ven en España un país que tenga que recurrir a este procedimiento. La caída de la bolsa, que ya se ha olvidado de los 10.000 puntos en el IBEX y, sobre todo, la prima de riesgo española, que ya se sitúa en los 235 puntos, demuestran hasta qué punto se recela de nuestra situación y muestra cómo se ha perdido gran parte de la confianza en nuestro país.
Es verdad que nuestra situación no es como la de Irlanda, porque rescatar a España sería otra cosa. Nuestro PIB duplica al de Irlanda y Portugal juntos, pero no es menos cierto que desde Europa se nos ve como un problema, porque somos el único país de la OCDE que no mejora sus resultados. Ya sé que son indicadores y que la situación real no es tan dramática, pero lo cierto es que sin confianza no hay dinero y sin dinero no existe recuperación. España se encuentra en ese círculo vicioso del que parece que hoy por hoy es muy difícil salir, porque hacen falta medidas más duras que este Gobierno, en tiempo electoral, no se atreve a asumir, máxime cuando tiene garantizada la estabilidad parlamentaria por la compra que ha hecho del PNV.
Lo del Sahara traerá cola interna en el PSOE, partido al que sólo le faltaba que las divergencias internas saltaran a la luz. Por otra parte, es lo que suele pasar cuando los liderazgos se tambalean y ya no es ningún secreto, que Zapatero está muy cuestionado y que cada respaldo público que le hace Felipe González, lleva aparejado “veneno político”, en el que cuando no le acusa de haber actuado tarde, lo hace de no haber tenido capacidad de adelantarse a los acontecimientos, o lo que es peor, volviendo a llevar a la escena política la guerra sucia del GAL contra el terrorismo. Veremos en lo que acaba el debate de la última reunión de la ejecutiva socialista, en la que muchos fueron los que protestaron airadamente por la reacción ante Marruecos y han pedido una tarea pedagógica de explicar a la sociedad que el gran apoyo político en España al Polisario es el del PSOE.
Y ya para que nada falte, los de la ceja abandonan el barco y ante la catástrofe que se avecina, optan por irse con IU-Los Verdes y en Cataluña, apoyar al iluminado de Joan Herrera, cuya consistencia política es difícil de encontrar y su papel en la campaña catalana inexistente... Vamos, que han dejado muy claro que su voto de izquierda, interesadamente cedido al PSOE en la anterior campaña electoral, se cambia de bando porque las perspectivas no son nada buenas y es mejor alejarse de los perdedores “por un por si acaso”.
El mesecito de Zapatero se las trae. Lo malo es que quien sufre es España y los españoles. Todo ello es la consecuencia de la falta de una política seria y rigurosa, de un programa de gobierno centrado en los problemas reales del país. Cuando la suerte te vuelve la cara, o tienes recursos o la caída es inevitable. El vacío intelectual de Zapatero estaba enmascarado, pero cuando ha dado la cara, ha llevado al país a una situación que difícilmente aguantará el año y medio que falta a las próximas generales... Tiempo al tiempo.
El balón de oxígeno que para el PSOE supuso la llegada del todopoderoso Rubalcaba, se ha ido deshinchando poco a poco y la timorata reacción ante el desmantelamiento por parte de Marruecos del campamento saharaui Dignidad, fue el suceso que acabó con la leve recuperación experimentada. Luego ha venido el batacazo de las encuestas ante las elecciones catalanas y lo más inmediato es la falta de confianza de los inversores, que ante la decisión de Irlanda de aceptar el rescate europeo, ven en España un país que tenga que recurrir a este procedimiento. La caída de la bolsa, que ya se ha olvidado de los 10.000 puntos en el IBEX y, sobre todo, la prima de riesgo española, que ya se sitúa en los 235 puntos, demuestran hasta qué punto se recela de nuestra situación y muestra cómo se ha perdido gran parte de la confianza en nuestro país.
Es verdad que nuestra situación no es como la de Irlanda, porque rescatar a España sería otra cosa. Nuestro PIB duplica al de Irlanda y Portugal juntos, pero no es menos cierto que desde Europa se nos ve como un problema, porque somos el único país de la OCDE que no mejora sus resultados. Ya sé que son indicadores y que la situación real no es tan dramática, pero lo cierto es que sin confianza no hay dinero y sin dinero no existe recuperación. España se encuentra en ese círculo vicioso del que parece que hoy por hoy es muy difícil salir, porque hacen falta medidas más duras que este Gobierno, en tiempo electoral, no se atreve a asumir, máxime cuando tiene garantizada la estabilidad parlamentaria por la compra que ha hecho del PNV.
Lo del Sahara traerá cola interna en el PSOE, partido al que sólo le faltaba que las divergencias internas saltaran a la luz. Por otra parte, es lo que suele pasar cuando los liderazgos se tambalean y ya no es ningún secreto, que Zapatero está muy cuestionado y que cada respaldo público que le hace Felipe González, lleva aparejado “veneno político”, en el que cuando no le acusa de haber actuado tarde, lo hace de no haber tenido capacidad de adelantarse a los acontecimientos, o lo que es peor, volviendo a llevar a la escena política la guerra sucia del GAL contra el terrorismo. Veremos en lo que acaba el debate de la última reunión de la ejecutiva socialista, en la que muchos fueron los que protestaron airadamente por la reacción ante Marruecos y han pedido una tarea pedagógica de explicar a la sociedad que el gran apoyo político en España al Polisario es el del PSOE.
Y ya para que nada falte, los de la ceja abandonan el barco y ante la catástrofe que se avecina, optan por irse con IU-Los Verdes y en Cataluña, apoyar al iluminado de Joan Herrera, cuya consistencia política es difícil de encontrar y su papel en la campaña catalana inexistente... Vamos, que han dejado muy claro que su voto de izquierda, interesadamente cedido al PSOE en la anterior campaña electoral, se cambia de bando porque las perspectivas no son nada buenas y es mejor alejarse de los perdedores “por un por si acaso”.
El mesecito de Zapatero se las trae. Lo malo es que quien sufre es España y los españoles. Todo ello es la consecuencia de la falta de una política seria y rigurosa, de un programa de gobierno centrado en los problemas reales del país. Cuando la suerte te vuelve la cara, o tienes recursos o la caída es inevitable. El vacío intelectual de Zapatero estaba enmascarado, pero cuando ha dado la cara, ha llevado al país a una situación que difícilmente aguantará el año y medio que falta a las próximas generales... Tiempo al tiempo.
martes, 23 de noviembre de 2010
Felicitaciones merecidas.
No es un cumpleaños al uso, pero la fecha merece ser recordada. El 22 de noviembre, ayer, se cumplieron 35 años de reinado de Don Juan Carlos de Borbón. Lejos queda la imagen de un joven príncipe que asumía sobre sus espaldas el reto de conducir al país hacia la democracia constitucional que, con sus virtudes y sus defectos, hoy disfrutamos. La comparación de las imágenes de aquellos años con las actuales, nos permiten comprobar que no sólo la fotografía ha evolucionado hacia el color, sino que también lo ha hecho el país, aunque los años hayan hecho mella en el rostro de un monarca que, también por razones de su reciente enfermedad, aparece mayor y en ocasiones hasta cansado. Tal vez esta sea la razón por la que la Casa Real ha recargado de forma considerable la agenda de los Príncipes de Asturias que, lógicamente, deben estar preparados para asumir otro gran reto, afrontar el futuro de un país que no sabemos a ciencia cierta si es monárquico o juancarlista.
Para que evaluemos el mandato del Rey, digamos que ya tiene casi la duración de la dictadura. En un corto espacio de tiempo, España pasó de ser un país sin libertad, encerrado sobre sí mismo y aislado del mundo, a ser un país libre, abierto, con uno de los estados más descentralizados del mundo y que ha llegado a ser cabeza de las potencias de Europa e incluso con un puesto reconocido en el mundo más desarrollado. Ha sido tarea de todos, que hemos sabido mirar al frente y dejar a un lado intereses personales en aras de los colectivos. Bajo la batuta de un Rey que no ha gobernado, pero que sí ha reinado, la sociedad española ha asumido como propia una forma de regir el estado que no ha impuesto, que ha hablado y consensuado, que ha sabido tener cercanía, pero que a la vez ha sabido estar por encima de todo, incluso de las críticas de los más ácidos republicanos.
El Rey de España asumió un país con una derecha a la que se identificaba con la dictadura y una izquierda marxista y republicana hacia la médula. Ambos, sin embargo, tuvieron la responsabilidad de respetar a la Corona como árbitro, hasta el punto de que se llegó a decir que en España teníamos una “monarquía republicana” que era aceptada por todos. No hay duda de que los Reyes lo han sabido hacer y aunque ha habido fallos, que los han tenido, han sabido hacer frente con maestría a capítulos tan difíciles como el fallido golpe de estado de Tejero, los múltiples atentados asesinos de ETA, las difíciles relaciones exteriores o la matanza del 11M. La Corona ha estado siempre cerca del pueblo y ha sido árbitro en las grandes disputas políticas. Ha sido mullidora de acuerdos tan importantes como los de la Moncloa.
En el otro lado de la balanza puede haber estado el silencio en asuntos tan espinosos como los ataques nacionalistas a la unidad del Estadoo cuando el prestigio internacional de España ha estado en juego. A veces, eso ha sido un hecho, la Corona ha estado más cerca de las posiciones del PSOE que de las del PP, puede que haya sido complejo del republicano o simplemente cercanía personal, pero el caso es que la circunstancia se ha dado.
Con todo, el balance ha sido mucho más positivo y de cara al futuro, lo deseable es que el Príncipe Felipe, que ha tenido una preparación mucho mejor que la de su padre, cumpla el papel constitucional que tiene reservado. A mayor formación mayores retos, y ya lo creo que los va a tener, porque la España actual es muy diferente y los problemas que estamos viviendo no tienen precedentes. El Príncipe tendrá que moderar con mucha inteligencia, porque la situación no tiene nada que ver con la vivida. No hace falta ser muy avezada para intuir que una vez que Juan Carlos deje la Corona, los movimientos republicanos se movilizarán de forma contundente y hoy por hoy, España es una sociedad desmovilizada, que traga lo que le echen y que no parece dispuesta a defender ningún ideal. Al Príncipe le toca consolidar la Corona o dar paso a una nueva forma de Gobierno. Pero eso sólo lo dirá el tiempo... En este momento, en este cumpleaños, lo que procede es decir: “¡Gracias Majestad!”... No nos ha ido nada mal.
Para que evaluemos el mandato del Rey, digamos que ya tiene casi la duración de la dictadura. En un corto espacio de tiempo, España pasó de ser un país sin libertad, encerrado sobre sí mismo y aislado del mundo, a ser un país libre, abierto, con uno de los estados más descentralizados del mundo y que ha llegado a ser cabeza de las potencias de Europa e incluso con un puesto reconocido en el mundo más desarrollado. Ha sido tarea de todos, que hemos sabido mirar al frente y dejar a un lado intereses personales en aras de los colectivos. Bajo la batuta de un Rey que no ha gobernado, pero que sí ha reinado, la sociedad española ha asumido como propia una forma de regir el estado que no ha impuesto, que ha hablado y consensuado, que ha sabido tener cercanía, pero que a la vez ha sabido estar por encima de todo, incluso de las críticas de los más ácidos republicanos.
El Rey de España asumió un país con una derecha a la que se identificaba con la dictadura y una izquierda marxista y republicana hacia la médula. Ambos, sin embargo, tuvieron la responsabilidad de respetar a la Corona como árbitro, hasta el punto de que se llegó a decir que en España teníamos una “monarquía republicana” que era aceptada por todos. No hay duda de que los Reyes lo han sabido hacer y aunque ha habido fallos, que los han tenido, han sabido hacer frente con maestría a capítulos tan difíciles como el fallido golpe de estado de Tejero, los múltiples atentados asesinos de ETA, las difíciles relaciones exteriores o la matanza del 11M. La Corona ha estado siempre cerca del pueblo y ha sido árbitro en las grandes disputas políticas. Ha sido mullidora de acuerdos tan importantes como los de la Moncloa.
En el otro lado de la balanza puede haber estado el silencio en asuntos tan espinosos como los ataques nacionalistas a la unidad del Estadoo cuando el prestigio internacional de España ha estado en juego. A veces, eso ha sido un hecho, la Corona ha estado más cerca de las posiciones del PSOE que de las del PP, puede que haya sido complejo del republicano o simplemente cercanía personal, pero el caso es que la circunstancia se ha dado.
Con todo, el balance ha sido mucho más positivo y de cara al futuro, lo deseable es que el Príncipe Felipe, que ha tenido una preparación mucho mejor que la de su padre, cumpla el papel constitucional que tiene reservado. A mayor formación mayores retos, y ya lo creo que los va a tener, porque la España actual es muy diferente y los problemas que estamos viviendo no tienen precedentes. El Príncipe tendrá que moderar con mucha inteligencia, porque la situación no tiene nada que ver con la vivida. No hace falta ser muy avezada para intuir que una vez que Juan Carlos deje la Corona, los movimientos republicanos se movilizarán de forma contundente y hoy por hoy, España es una sociedad desmovilizada, que traga lo que le echen y que no parece dispuesta a defender ningún ideal. Al Príncipe le toca consolidar la Corona o dar paso a una nueva forma de Gobierno. Pero eso sólo lo dirá el tiempo... En este momento, en este cumpleaños, lo que procede es decir: “¡Gracias Majestad!”... No nos ha ido nada mal.
lunes, 22 de noviembre de 2010
En la recta final.
El arranque de la semana definitiva de la campaña catalana nos trae pocas novedades. Las numerosas encuestas que ayer se difundieron muestran una foto fija bastante evidente y con escasos cambios desde hace algunos meses. El desplome del PSC parece imparable y nada parece que sea capaz de frenar la caída.
Todos coinciden en que CiU roza la mayoría absoluta y que podrá gobernar en solitario con acuerdos puntuales, una posición francamente favorable para Artur Mas, que podría sumar apoyos de uno u otro lado a conveniencia. Todas las encuestas coinciden también en que el PP mejoraría sus resultados, con una subida de hasta 3 escaños en el mejor de los casos. Entre los perdedores está el varapalo de ERC, que de sus 21 escaños se puede quedar en 9, y destacar también el batacazo del PSC, que roza los 30 escaños en todas las horquillas. Esa es, precisamente, la barrera en la que los analistas políticos hablan de un fracaso asociado al que puede tener el PSOE a nivel nacional, lo cual hace que a nadie extrañe que ayer el presidente del Gobierno se volviera a lanzar al ruedo político para destapar su tarro de las esencias favorito: el de la extrema derecha, el de la identificación de los conservadores con la política más rancia y extremista, un latiguillo que ya cansa por vacío, por anacrónico y por miserable...
Que a estas alturas de nuestra vida política, con una democracia de 35 años, consolidada, y que ha pasado por duros y tensos momentos, tengamos que escuchar a quienes nos gobiernan desenterrar el lenguaje rancio y caduco de las dos españas, de la identificación de la derecha democrática con los movimientos de ultraderecha del mundo y con la nostalgia del pasado, demuestra hasta qué punto un dirigente político se siente acabado, vacío de ideas y noqueado para ganarse la confianza de los ciudadanos. Zapatero nunca ha sido una “maquina” de fabricar ideas, pero es que en este momento es un lastre para su partido, un lastre para la sociedad y un lastre para la imagen y el prestigio de España. Cuanto más se empeñe en utilizar este tipo de lenguaje-descalificatorio, más se le verá el plumero de su vacío de formación y de su consistencia como líder político.
También hay otros elementos en las encuestas que nos deben invitar a la reflexión. La baja participación que se espera es el más importante de todos. Ninguna encuesta llega al 55%, lo que indica lo poco que ha calado la campaña en los ciudadanos y lo alejados que se ven del debate político en Cataluña. Si a ello le unimos el suspenso clamoroso al tripartito, convendremos en que estamos poniendo fin a los cuatro años más negros de la vida política catalana, donde se han reabierto los debates de enfrentamientos entre la propia sociedad catalana y con los territorios del resto del estado. Lamentablemente, Cataluña no es más fuerte y ha perdido un tiempo precioso que ha deteriorado la vida pública hasta límites que costará restaurar.
Los videos de la semana pasada, el espectáculo del anuncio de los patrimonios de los candidatos, los insultos a otras regiones de España, han sido aspectos tan negativos que no sólo no han motivado, sino que han restado interés a los ciudadanos, sin duda mucho más encandilados por los 8 goles que a domicilio le metió el Barça al Almería... Y ojo, porque la baja participación beneficia a los partidos más pequeños que no tendrán escaños, salvo Ciudadanos, que puede mantener los suyos pero sin grupo propio, por lo que no podrá presentar proyectos legislativos. En resumidas cuentas votos, para la nada.
O mucho cambian las cosas o estamos comenzando una recta final sin grandes expectativas y que de una forma languideciente nos llevará al domingo 28-N. Los catalanes tienen la palabra.
Todos coinciden en que CiU roza la mayoría absoluta y que podrá gobernar en solitario con acuerdos puntuales, una posición francamente favorable para Artur Mas, que podría sumar apoyos de uno u otro lado a conveniencia. Todas las encuestas coinciden también en que el PP mejoraría sus resultados, con una subida de hasta 3 escaños en el mejor de los casos. Entre los perdedores está el varapalo de ERC, que de sus 21 escaños se puede quedar en 9, y destacar también el batacazo del PSC, que roza los 30 escaños en todas las horquillas. Esa es, precisamente, la barrera en la que los analistas políticos hablan de un fracaso asociado al que puede tener el PSOE a nivel nacional, lo cual hace que a nadie extrañe que ayer el presidente del Gobierno se volviera a lanzar al ruedo político para destapar su tarro de las esencias favorito: el de la extrema derecha, el de la identificación de los conservadores con la política más rancia y extremista, un latiguillo que ya cansa por vacío, por anacrónico y por miserable...
Que a estas alturas de nuestra vida política, con una democracia de 35 años, consolidada, y que ha pasado por duros y tensos momentos, tengamos que escuchar a quienes nos gobiernan desenterrar el lenguaje rancio y caduco de las dos españas, de la identificación de la derecha democrática con los movimientos de ultraderecha del mundo y con la nostalgia del pasado, demuestra hasta qué punto un dirigente político se siente acabado, vacío de ideas y noqueado para ganarse la confianza de los ciudadanos. Zapatero nunca ha sido una “maquina” de fabricar ideas, pero es que en este momento es un lastre para su partido, un lastre para la sociedad y un lastre para la imagen y el prestigio de España. Cuanto más se empeñe en utilizar este tipo de lenguaje-descalificatorio, más se le verá el plumero de su vacío de formación y de su consistencia como líder político.
También hay otros elementos en las encuestas que nos deben invitar a la reflexión. La baja participación que se espera es el más importante de todos. Ninguna encuesta llega al 55%, lo que indica lo poco que ha calado la campaña en los ciudadanos y lo alejados que se ven del debate político en Cataluña. Si a ello le unimos el suspenso clamoroso al tripartito, convendremos en que estamos poniendo fin a los cuatro años más negros de la vida política catalana, donde se han reabierto los debates de enfrentamientos entre la propia sociedad catalana y con los territorios del resto del estado. Lamentablemente, Cataluña no es más fuerte y ha perdido un tiempo precioso que ha deteriorado la vida pública hasta límites que costará restaurar.
Los videos de la semana pasada, el espectáculo del anuncio de los patrimonios de los candidatos, los insultos a otras regiones de España, han sido aspectos tan negativos que no sólo no han motivado, sino que han restado interés a los ciudadanos, sin duda mucho más encandilados por los 8 goles que a domicilio le metió el Barça al Almería... Y ojo, porque la baja participación beneficia a los partidos más pequeños que no tendrán escaños, salvo Ciudadanos, que puede mantener los suyos pero sin grupo propio, por lo que no podrá presentar proyectos legislativos. En resumidas cuentas votos, para la nada.
O mucho cambian las cosas o estamos comenzando una recta final sin grandes expectativas y que de una forma languideciente nos llevará al domingo 28-N. Los catalanes tienen la palabra.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Desviar la mirada no lava conciencias.
Hace falta tener muy duro el corazón para no estremecerse ante las imágenes que nos llegan de Haití. No puede haber sensibilidad que no se resienta al ver el cuerpo de un ser humano moribundo en las calles de una ciudad, cualquiera que sea. Es difícil entender cómo se puede convivir con la muerte en las aceras y mirar hacia otro lado. Sin embargo, la vida allí es la de la lucha por la supervivencia, por vencer la enfermedad, por conseguir un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
¿Cómo es posible que una sociedad que se dice desarrollada permita que pasen estas cosas? Las catástrofes naturales son imprevisibles y también sus consecuencias. Pero a partir de ahí, la mente humana es capaz de afrontar todo y sin embargo, el mundo mantiene abiertos escenarios que estremecen y que es imposible entender que se mantengan así tiempo y tiempo, mientras sesudos burócratas dilucidan qué pasa en los grandes núcleos financieros.
No quiero caer en la demagogia de culpar al capitalismo de todo lo que sucede. No lo es. Hay una economía cada vez más global que es capaz de hacer los ajustes más finos y mover las cantidades más desorbitadas, sin que veamos un sólo euro. Son las transacciones electrónicas que mueven el mundo, que están ahí y que sin verlas condicionan nuestras vidas.
Ese mundo desarrollado y tecnificado, es capaz de mover las conciencias y conseguir movimientos solidarios a golpe de movimientos de comunicación. Cuando este 2010 asomaba en el calendario, un brutal terremoto sacudió Haití y de repente, supimos la miseria en la que vivía el país, en el que la catástrofe natural segó miles de vidas. La movilización internacional fue importante. Se nos estremeció el alma al ver a los bomberos de Castilla y León arrancar de la tierra vidas de niños para los ya no había esperanzas. Aquello abrió precisamente la puerta a la esperanza para un pueblo, al que todos coincidían que no había que dar el pescado, sino la caña para pescar.
El tiempo, que todo lo puede, nos borró la secuencia de lo que allí pasaba y ahora rebrota con una epidemia de cólera que tardará mucho tiempo en ser controlada. ¿Qué ha sido de Haití en los últimos seis meses?... Pues que la miseria sigue instalada, que una gran mayoría de la población vive con dos dólares por día, que el país decrece al ritmo del 9% y que el cólera infecta las aguas, llega a los ríos y coloniza los cuerpos de los habitantes de un país que vuelve a ver la muerte en las calles. Cuerpos inertes, retorcidos, que se deshidratan y pierden con el agua la vida. Quienes llegan a los hospitales se salvan, porque el cólera hoy no es mortal, pero los hospitales están desbordados y muchos no llegan. Y mientras, ¡que ironía!, el país se debate en un proceso electoral.
Estamos en el siglo XXI, el siglo de la tecnificación, de los grandes avances, también el de las crisis financieras que no se saben ni de dónde vienen ni a dónde van. Y se mantienen las bolsas de pobreza, ese gran monumento a la hipocresía de una sociedad que se dice solidaria, porque es capaz de dar unos pocos euros y mirar hacia otro lado. Estar en la zona desarrollada no nos debería permitir lavar nuestras conciencias solidarizándonos "de boquilla" con unas imágenes espeluznantes, que son la máxima expresión de la violencia, porque encierran el secreto de la pérdida de muchas vidas humanas, que parece que no son de nadie, pero que se configuran como el gran monumento a la vergüenza de este mundo al que se llama desarrollado.
¿Cómo es posible que una sociedad que se dice desarrollada permita que pasen estas cosas? Las catástrofes naturales son imprevisibles y también sus consecuencias. Pero a partir de ahí, la mente humana es capaz de afrontar todo y sin embargo, el mundo mantiene abiertos escenarios que estremecen y que es imposible entender que se mantengan así tiempo y tiempo, mientras sesudos burócratas dilucidan qué pasa en los grandes núcleos financieros.
No quiero caer en la demagogia de culpar al capitalismo de todo lo que sucede. No lo es. Hay una economía cada vez más global que es capaz de hacer los ajustes más finos y mover las cantidades más desorbitadas, sin que veamos un sólo euro. Son las transacciones electrónicas que mueven el mundo, que están ahí y que sin verlas condicionan nuestras vidas.
Ese mundo desarrollado y tecnificado, es capaz de mover las conciencias y conseguir movimientos solidarios a golpe de movimientos de comunicación. Cuando este 2010 asomaba en el calendario, un brutal terremoto sacudió Haití y de repente, supimos la miseria en la que vivía el país, en el que la catástrofe natural segó miles de vidas. La movilización internacional fue importante. Se nos estremeció el alma al ver a los bomberos de Castilla y León arrancar de la tierra vidas de niños para los ya no había esperanzas. Aquello abrió precisamente la puerta a la esperanza para un pueblo, al que todos coincidían que no había que dar el pescado, sino la caña para pescar.
El tiempo, que todo lo puede, nos borró la secuencia de lo que allí pasaba y ahora rebrota con una epidemia de cólera que tardará mucho tiempo en ser controlada. ¿Qué ha sido de Haití en los últimos seis meses?... Pues que la miseria sigue instalada, que una gran mayoría de la población vive con dos dólares por día, que el país decrece al ritmo del 9% y que el cólera infecta las aguas, llega a los ríos y coloniza los cuerpos de los habitantes de un país que vuelve a ver la muerte en las calles. Cuerpos inertes, retorcidos, que se deshidratan y pierden con el agua la vida. Quienes llegan a los hospitales se salvan, porque el cólera hoy no es mortal, pero los hospitales están desbordados y muchos no llegan. Y mientras, ¡que ironía!, el país se debate en un proceso electoral.
Estamos en el siglo XXI, el siglo de la tecnificación, de los grandes avances, también el de las crisis financieras que no se saben ni de dónde vienen ni a dónde van. Y se mantienen las bolsas de pobreza, ese gran monumento a la hipocresía de una sociedad que se dice solidaria, porque es capaz de dar unos pocos euros y mirar hacia otro lado. Estar en la zona desarrollada no nos debería permitir lavar nuestras conciencias solidarizándonos "de boquilla" con unas imágenes espeluznantes, que son la máxima expresión de la violencia, porque encierran el secreto de la pérdida de muchas vidas humanas, que parece que no son de nadie, pero que se configuran como el gran monumento a la vergüenza de este mundo al que se llama desarrollado.
jueves, 18 de noviembre de 2010
¿Por qué meter la pata?
Mediada la semana, la campaña catalana avanza por derroteros que desde luego no van a estimular demasiado a los electores. Artur Más se ha empeñado en imprimir a su periplo de estos días un tono aburrido, bastante plano, con la seguridad de que lo que más le interesa a CiU es dejar las cosas tal y como están en este momento; es decir, una mayoría muy holgada que roza la absoluta. No merece la pena arriesgar, cuando se da por hecho una victoria cantada que le permitirá gobernar sin problemas.
La irrupción en la campaña de los jóvenes de los partidos, por increíble que parezca, no es capaz de estimular al voto. Sus propuestas intentan ser originales y acaban por convertirse en quebraderos de cabeza para los partidos. Nuevas Generaciones trató de apoyar a Alicia Sánchez Camacho con un videojuego, algo que no podría ser mala idea si no fuera porque los diseñadores decidieron poner a la candidata del PP, Alicia Croft, como una heroína que... cazaba inmigrantes ilegales e independentistas. No sé a quién se le ocurriría tal “originalidad”, pero el caso es que flaco favor le han hecho. Parece mentira que cuando desde el principio de campaña ya se adivinaba que la decidida actuación del PP contra la inmigración ilegal sería manipulada por los grupos de la oposición, haya quien frivolice desde el partido. Un error que no se podían permitir, por su coste en términos de imagen.
Claro que no se quedan atrás las Juventudes del PSC, que anoche dieron a conocer su última ocurrencia, un vídeo en el que una joven siente un orgasmo al sobar la papeleta del PSC y al introducirla en la urna. Explícito a no más, con el lema “Votar es un placer”. No quiero ni pensar la que se hubiera montado si hubiera sido el PP el que hubiera utilizado la imagen de la mujer para semejante videoclip. Dicen que con ello se trata de captar el voto más joven; pero lo que consigue es el rechazo de ver cómo se frivoliza nuevamente con la imagen de la mujer y con el hecho de ejercer el derecho al voto. Los jóvenes no son tan simples, tan vacíos, como para sentirse llamados a votar por una situación semejante. Lamentable.
Está claro que lo que se lleva es llamar la atención a costa de lo que sea. Inauguró la moda el candidato de Esquerra, Joan Pigcercós, con el agravio comparativo con Andalucía (“En Andalucía no paga ni Dios”); que como le ha dado buen rédito en términos de publicidad, lo ha ampliado al eje Sevilla-Madrid-Bilbao-Pamplona, que dice perjudica económicamente de forma grave a Cataluña por el sistema foral Navarro y Vasco y por la distribución de los fondos comunitarios. Vamos, que a partir de estos momentos ERC se va a volcar en intentar vender que cualquier región española perjudica a Cataluña por el simple hecho de existir, lo que demuestra hasta qué punto esta formación está desesperada ante el previsible descalabro electoral.
Urge una llamada al sentido común, a reconducir la campaña y a aprovechar este tiempo para hablar de Cataluña y de sus problemas. Los ciudadanos tienen suficiente madurez para recibir mensajes en positivo durante las campañas. Las salidas de tono no benefician a nadie y lo único que consiguen es alejar a la sociedad de la vida política, lo que no augura nada bueno para el futuro.... Quedan 10 días para reconducir las cosas.
La irrupción en la campaña de los jóvenes de los partidos, por increíble que parezca, no es capaz de estimular al voto. Sus propuestas intentan ser originales y acaban por convertirse en quebraderos de cabeza para los partidos. Nuevas Generaciones trató de apoyar a Alicia Sánchez Camacho con un videojuego, algo que no podría ser mala idea si no fuera porque los diseñadores decidieron poner a la candidata del PP, Alicia Croft, como una heroína que... cazaba inmigrantes ilegales e independentistas. No sé a quién se le ocurriría tal “originalidad”, pero el caso es que flaco favor le han hecho. Parece mentira que cuando desde el principio de campaña ya se adivinaba que la decidida actuación del PP contra la inmigración ilegal sería manipulada por los grupos de la oposición, haya quien frivolice desde el partido. Un error que no se podían permitir, por su coste en términos de imagen.
Claro que no se quedan atrás las Juventudes del PSC, que anoche dieron a conocer su última ocurrencia, un vídeo en el que una joven siente un orgasmo al sobar la papeleta del PSC y al introducirla en la urna. Explícito a no más, con el lema “Votar es un placer”. No quiero ni pensar la que se hubiera montado si hubiera sido el PP el que hubiera utilizado la imagen de la mujer para semejante videoclip. Dicen que con ello se trata de captar el voto más joven; pero lo que consigue es el rechazo de ver cómo se frivoliza nuevamente con la imagen de la mujer y con el hecho de ejercer el derecho al voto. Los jóvenes no son tan simples, tan vacíos, como para sentirse llamados a votar por una situación semejante. Lamentable.
Está claro que lo que se lleva es llamar la atención a costa de lo que sea. Inauguró la moda el candidato de Esquerra, Joan Pigcercós, con el agravio comparativo con Andalucía (“En Andalucía no paga ni Dios”); que como le ha dado buen rédito en términos de publicidad, lo ha ampliado al eje Sevilla-Madrid-Bilbao-Pamplona, que dice perjudica económicamente de forma grave a Cataluña por el sistema foral Navarro y Vasco y por la distribución de los fondos comunitarios. Vamos, que a partir de estos momentos ERC se va a volcar en intentar vender que cualquier región española perjudica a Cataluña por el simple hecho de existir, lo que demuestra hasta qué punto esta formación está desesperada ante el previsible descalabro electoral.
Urge una llamada al sentido común, a reconducir la campaña y a aprovechar este tiempo para hablar de Cataluña y de sus problemas. Los ciudadanos tienen suficiente madurez para recibir mensajes en positivo durante las campañas. Las salidas de tono no benefician a nadie y lo único que consiguen es alejar a la sociedad de la vida política, lo que no augura nada bueno para el futuro.... Quedan 10 días para reconducir las cosas.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Tan ansiados, como denostados.
¡Voilà! Estamos a las puertas de un nuevo globo sonda, o ante una nueva maniobra de despiste, que ambos casos se confunden cada vez más. Las palabras ayer de Manuel Chaves, asegurando que el Gobierno estudia ligar los salarios de los funcionarios a la productividad de los mismos, ya han fijado posiciones. No tiene mucho sentido lanzar ahora esta propuesta, cuando se habla de retomar el diálogo social roto tras la reforma laboral, porque los sindicatos tienen claro que ya hay mecanismos de productividad vigentes, que si no se aplican es porque el Gobierno no quiere o porque sabe que eso cuesta dinero y no va a gastar ni un euro más.
El debate sobre las retribuciones de los funcionarios es recurrente. Aparece y desaparece como el Guadiana, porque es uno de esos asuntos que siempre captan la atención ciudadana, ya que no son pocos los sectores de la sociedad que no dudan en poner en la picota a los empleados públicos por cualquier cosa. Lo cierto es que el acceso a la función pública se hace por oposición, lo que implica una formación y la preparación específica para el puesto que se va a desempeñar. Su ejercicio, debe ser la plena garantía de los derechos y los deberes de los ciudadanos y justo es decir que la gran mayoría de los empleados públicos cumplen su tarea con entrega; pero sí existe una minoría que no cumple con ese servicio público que detentan y son ellos los que dan tan mala fama al sector.
Si bien es cierto que los funcionarios tienen un trabajo para toda la vida, no es menos cierto que su promoción es mucho más difícil y menos reconocida que la de la empresa privada. No son iguales y por tanto no se pueden comparar, porque mientras los funcionarios cobran del dinero de todos y tienen seguridad, en el sector privado es el dinero particular el que paga las correspondientes retribuciones y no hay puestos garantizados.
Es la fijeza en el puesto de trabajo lo que genera el gran deseo ciudadano de tener un puesto de funcionario, y mucho más en un momento en el que tener trabajo es el bien más cotizado. Y es el exceso de aparato administrativo, la duplicidad de funciones y el solapamiento de competencias, lo que contribuye a la mala imagen de la tarea que se realiza.
En España hay casi 2.660.000 empleados públicos entre todas las administraciones, lo que supone que hay un empleado público por cada 17,58 habitantes. No es exagerado, si lo comparamos con el resto de los países más avanzados de la UE. Son las Comunidades Autónomas las que tienen mayor número, 1.345.500. La Administración Central mantiene 583.500; la Administración Local 627.100 y las Universidades 102.900.
Este inmenso ejército de trabajadores es el que permite funcionar la administración, tarea nada fácil y muy compleja, por lo que se exige una cualificación que tiene que estar en constante evolución. Es imprescindible su formación continua y el resultado debe ser el de una administración más ágil, menos compleja y más próxima al ciudadano. La gran tarea a realizar ahora es la de ajustarla y solucionar la crisis de crecimiento que ha tenido por la descentralización de competencias. Ello implicará redefinirlas en algunos casos, nunca suprimirlas y aceptar un debate serio y riguroso sobre el papel de cada cual. Lo han dicho varios dirigentes del PP, con la consiguiente manipulación socialista de que lo que quieren es quitar competencias a las autonomías. Da la impresión de que prefieren el modelo actual, porque es el que le permite mantener permanentemente abierto el debate de los funcionarios.
El debate sobre las retribuciones de los funcionarios es recurrente. Aparece y desaparece como el Guadiana, porque es uno de esos asuntos que siempre captan la atención ciudadana, ya que no son pocos los sectores de la sociedad que no dudan en poner en la picota a los empleados públicos por cualquier cosa. Lo cierto es que el acceso a la función pública se hace por oposición, lo que implica una formación y la preparación específica para el puesto que se va a desempeñar. Su ejercicio, debe ser la plena garantía de los derechos y los deberes de los ciudadanos y justo es decir que la gran mayoría de los empleados públicos cumplen su tarea con entrega; pero sí existe una minoría que no cumple con ese servicio público que detentan y son ellos los que dan tan mala fama al sector.
Si bien es cierto que los funcionarios tienen un trabajo para toda la vida, no es menos cierto que su promoción es mucho más difícil y menos reconocida que la de la empresa privada. No son iguales y por tanto no se pueden comparar, porque mientras los funcionarios cobran del dinero de todos y tienen seguridad, en el sector privado es el dinero particular el que paga las correspondientes retribuciones y no hay puestos garantizados.
Es la fijeza en el puesto de trabajo lo que genera el gran deseo ciudadano de tener un puesto de funcionario, y mucho más en un momento en el que tener trabajo es el bien más cotizado. Y es el exceso de aparato administrativo, la duplicidad de funciones y el solapamiento de competencias, lo que contribuye a la mala imagen de la tarea que se realiza.
En España hay casi 2.660.000 empleados públicos entre todas las administraciones, lo que supone que hay un empleado público por cada 17,58 habitantes. No es exagerado, si lo comparamos con el resto de los países más avanzados de la UE. Son las Comunidades Autónomas las que tienen mayor número, 1.345.500. La Administración Central mantiene 583.500; la Administración Local 627.100 y las Universidades 102.900.
Este inmenso ejército de trabajadores es el que permite funcionar la administración, tarea nada fácil y muy compleja, por lo que se exige una cualificación que tiene que estar en constante evolución. Es imprescindible su formación continua y el resultado debe ser el de una administración más ágil, menos compleja y más próxima al ciudadano. La gran tarea a realizar ahora es la de ajustarla y solucionar la crisis de crecimiento que ha tenido por la descentralización de competencias. Ello implicará redefinirlas en algunos casos, nunca suprimirlas y aceptar un debate serio y riguroso sobre el papel de cada cual. Lo han dicho varios dirigentes del PP, con la consiguiente manipulación socialista de que lo que quieren es quitar competencias a las autonomías. Da la impresión de que prefieren el modelo actual, porque es el que le permite mantener permanentemente abierto el debate de los funcionarios.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)