Cuanto más se empeñan en el PSOE en demostrar que el debate de la sucesión de Zapatero está cerrado, más parece que está en plena ebullición. Y para muestra un botón: la Convención Autonómica celebrada durante el fin de semana, ha sido todo un montaje para escenificar un cierre de filas en torno a Zapatero y trasladar la imagen de unidad sin fisuras ante el próximo proceso electoral.
No me cabe ninguna duda que esta convención ha sido la réplica a la celebrada una semana antes por el PP en Sevilla. Como el PP salió fortalecido como partido, el PSOE debía dar oportuna respuesta. Nada como aprovechar un cónclave de barones socialistas y hacerles decir “donde digo digo, digo Diego”. Y así lo hicieron, desde un José Blanco que abrió la puerta la pasada semana al relevo de Zapatero, a un Guillermo Fernández Vara, que apenas 48 horas antes había insinuado la necesidad de que el Presidente anunciara que ya no iba a ser el candidato. Los estrategas de Ferraz son conscientes de que las cosas están mal no sólo por la crisis, sino porque se traslada a la calle el malestar interno y la contestación sobre el liderazgo de Zapatero. Zaragoza era lo más inmediato y la convención autonómica podría ser la gran percha para intentar neutralizar la situación. Dicho y hecho, manos a la obra. Desde el viernes el mensaje era común: Zapatero cuenta con el apoyo del partido sin fisuras. José Blanco abrió bocado, siguió Chaves y remató ayer un contundente Marcelino Iglesias: "Tienes el apoyo de este partido para tus políticas, tu gobierno y el apoyo para las elecciones de 2012, respetamos tus tiempos y tu decisión, pero no te faltará el apoyo rocoso y sólido de este partido". Faltaría más. Zapatero dio la réplica: “No debe ser el año de hablar del futuro del PSOE sino del futuro de España”. Un guión perfectamente milimetrado para crear una cortina de humo, para intentar alcanzar una calma interna que intente frenar el progresivo deterioro y con ello una posible debacle electoral.
Si examinamos las intenciones aprobadas por el PSOE en Zaragoza, no encontraremos muchas diferencias con las del PP en Sevilla: austeridad, colaboración entre las autonomías, eficacia en la gestión, regeneración democrática. Lo que ha intentado minimizar el PSOE estos días, es que el PSC se desmarca y dice que de ajuste autonómico nada de nada. Tampoco se ajusta al déficit cero aunque si habla de regular el gasto. Faltaría más.
Hemos asistido a un gran montaje en el que Pepiño Blanco ha tenido el desparpajo de proclamar que nada alimenta más a los nacionalismos que los nacionalistas de enfrente. Lo que alimenta de verdad a los nacionalismos, es la fabulosa factura que les paga Zapatero para mantenerse en la Moncloa. Y para que no faltara ningún tópico en la cita socialista, volvieron a mentar a Aznar como causante de todos los males. Lo que pasa es que ya no cuela y mucho menos porque quién lo esgrime es el partido que ha conseguido para España el dudoso honor de ser los campeones del paro en Europa, con una tasa de superior al 20% y con mas de 1,3 millones de hogares con todos sus miembros sin trabajo.
Zapatero se volcó en hablar de sus reformas y no es para menos, ya que hay que reconocer que está apretando el acelerador ante la atenta vigilancia europea, lo que se escenificará el miércoles con la presencia de la canciller Angela Merkel en España. Hay que reconocer el éxito de la reforma de las pensiones, donde se ha conseguido un pacto social que no tiene precedentes en Europa, ya que tan solo Suecia lo había conseguido. Este es un buen camino del que nos beneficiamos todos. Es un buen camino que es una lástima que no hayamos emprendido hace un par de años, porque la situación sería muy diferente. Pero no debemos engañarnos, para apuntalarlo la sociedad española necesita confianza. Sé que es algo que se reitera con mucha frecuencia, pero es que es que de verdad la necesita nuestro país. Y esa confianza no llega de la mano de Zapatero, aunque el PSOE le monte sesiones para subir su autoestima como la de este fin de semana, aunque el presidente se pasee por todos los medios de comunicación nacionales con sus nuevas recetas, aunque diga que es el campeón de las reformas.... La receta ya no es la imagen, ni la sonrisa; la única receta clave es la regeneración de la vida pública y la percepción de la misma por parte de la sociedad. Con Zapatero, lograrlo en este momento es un imposible y no hay más tiempo para intentarlo.
lunes, 31 de enero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
El precio que los españoles no podemos pagar.
El próximo viernes el Consejo de Ministros dará luz verde a que se debata en el Congreso el anteproyecto de ley por el que se retrasa la edad de jubilación a los 67 años. Una vez más los nacionalismos apuntalan al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que indica claramente que el Presidente está en condiciones de finalizar la legislatura.
Es cierto que ayer hubo consenso en el Congreso para que se aprobaran las 21 recomendaciones del Pacto de Toledo, pero también es cierto que en ellas no iba el aumento de la edad de jubilación. Si el Gobierno ha garantizado que saldrá adelante, ha sido gracias a un voto particular de CiU, que permite un respiro a Zapatero que garantiza la reforma de las pensiones al margen de que haya o no acuerdo con los sindicatos. De esta forma, el Presidente comienza a exhibir ante los líderes europeos, en particular la canciller Angela Merkel, que se están acometiendo ya las reformas que nos exigen para hacer frente a la crisis.
La aritmética parlamentaria es una parte fundamental del ejercicio de la democracia. El parlamento es el lugar para la negociación, para los acuerdos, y no hay nada que objetar cuando éstos se alcanzan. Son siempre legítimos. Otra cosa es que sean éticos o políticamente correctos. Cuando un acuerdo supone realizar cesiones que perjudican a terceros, entonces carecen de ética, aunque puedan tener legitimidad. Lo que sucede es que en general, sientan precedentes peligrosos que acaban en enfrentamientos que en nada benefician a la convivencia.
En la etapa Aznar, los acuerdos con CiU fueron en general beneficiosos para el conjunto del país. Es cierto que cedió ante los nacionalistas, pero también hay que reconocer que la visión de Estado de Jordi Pujol, facilitó mucho las cosas. Con ello arrastró al PNV y si repasamos las hemerotecas, no hubo esta especie de agravio con el resto de los territorios que ahora abunda, para dar satisfacción a las sectores más radicales de esos nacionalismos.
Las cosas son muy distintas hoy en día. El hecho diferencial se ha utilizado como ariete político para fomentar el agravio entre las comunidades y para colmo, la apertura del melón de las reformas estatutarias de manera unilateral por Zapatero, para dar alas a los suyos en un acto claramente electoral y bastante irresponsable, ha enconado los ánimos hasta el punto de que ahora hay un estatuto con tintes inconstitucionales, que utilizan precisamente los nacionalismos para alentar la desobediencia al alto tribunal. CiU, que en la oposición radicalizó su mensaje, fagocitó a buena parte del electorado de la Esquerra, que no es su electorado natural, pero que vio en los nacionalistas conservadores el voto útil. Ahora, lo que prima es cultivar el agravio y para ello nada como cultivar el victimismo, buscar diferenciarse del resto y tratar de forzar la amenaza de la autodeterminación, que hoy en día no es mayoritariamente querida por los catalanes.
Zapatero vive en esta legislatura sus momentos más bajos. Necesita de la aritmética parlamentaria para evitar las elecciones anticipadas y está claro que la ha comprado. Sabe que su situación es muy difícil ante las próximas municipales y confía en una presunta recuperación económica. Ahora todo son prisas: la reforma de las pensiones, la reducción del déficit, la reforma financiera con las Cajas de Ahorros... En suma, acometer deprisa los deberes que durante tres años no se han hecho. Con ello espera frenar la escalada del PP que según las encuestas está imparable, y confía en que un año sea tiempo suficiente para ver los frutos de las reformas. Aquí aparece otra vez el optimista compulsivo que afirma que salimos de la crisis (van no sé cuántas veces que lo dice y desgraciadamente no se cumple) y que puede volver a ganar las elecciones. Esto último parece imposible... Si lo verán difícil en el PSOE, que ayer por la tarde José Blanco ya admitió que Alfredo Pérez Rubalcaba puede ser un gran recambio “si Zapatero da un paso atrás”. Mientras, el PP ha empezado a sentar las bases de su victoria. Mariano Rajoy ha dado orden de rebajar la euforia y trabajar a fondo. En 15 días se cerrarán todas las candidaturas autonómicas y el PP enfilará la campaña con dos grandes actos en los que volverá a constatar que es un equipo victorioso. Debe impedir parecer un partido aislado y solitario; por eso ayer no se desmarcó del acuerdo del Pacto de Toledo. Está claro que España necesita un cambio que ya se está fraguando; aunque Zapatero haya decidido pagar un precio desmedido para mantenerse en el poder.
Es cierto que ayer hubo consenso en el Congreso para que se aprobaran las 21 recomendaciones del Pacto de Toledo, pero también es cierto que en ellas no iba el aumento de la edad de jubilación. Si el Gobierno ha garantizado que saldrá adelante, ha sido gracias a un voto particular de CiU, que permite un respiro a Zapatero que garantiza la reforma de las pensiones al margen de que haya o no acuerdo con los sindicatos. De esta forma, el Presidente comienza a exhibir ante los líderes europeos, en particular la canciller Angela Merkel, que se están acometiendo ya las reformas que nos exigen para hacer frente a la crisis.
La aritmética parlamentaria es una parte fundamental del ejercicio de la democracia. El parlamento es el lugar para la negociación, para los acuerdos, y no hay nada que objetar cuando éstos se alcanzan. Son siempre legítimos. Otra cosa es que sean éticos o políticamente correctos. Cuando un acuerdo supone realizar cesiones que perjudican a terceros, entonces carecen de ética, aunque puedan tener legitimidad. Lo que sucede es que en general, sientan precedentes peligrosos que acaban en enfrentamientos que en nada benefician a la convivencia.
En la etapa Aznar, los acuerdos con CiU fueron en general beneficiosos para el conjunto del país. Es cierto que cedió ante los nacionalistas, pero también hay que reconocer que la visión de Estado de Jordi Pujol, facilitó mucho las cosas. Con ello arrastró al PNV y si repasamos las hemerotecas, no hubo esta especie de agravio con el resto de los territorios que ahora abunda, para dar satisfacción a las sectores más radicales de esos nacionalismos.
Las cosas son muy distintas hoy en día. El hecho diferencial se ha utilizado como ariete político para fomentar el agravio entre las comunidades y para colmo, la apertura del melón de las reformas estatutarias de manera unilateral por Zapatero, para dar alas a los suyos en un acto claramente electoral y bastante irresponsable, ha enconado los ánimos hasta el punto de que ahora hay un estatuto con tintes inconstitucionales, que utilizan precisamente los nacionalismos para alentar la desobediencia al alto tribunal. CiU, que en la oposición radicalizó su mensaje, fagocitó a buena parte del electorado de la Esquerra, que no es su electorado natural, pero que vio en los nacionalistas conservadores el voto útil. Ahora, lo que prima es cultivar el agravio y para ello nada como cultivar el victimismo, buscar diferenciarse del resto y tratar de forzar la amenaza de la autodeterminación, que hoy en día no es mayoritariamente querida por los catalanes.
Zapatero vive en esta legislatura sus momentos más bajos. Necesita de la aritmética parlamentaria para evitar las elecciones anticipadas y está claro que la ha comprado. Sabe que su situación es muy difícil ante las próximas municipales y confía en una presunta recuperación económica. Ahora todo son prisas: la reforma de las pensiones, la reducción del déficit, la reforma financiera con las Cajas de Ahorros... En suma, acometer deprisa los deberes que durante tres años no se han hecho. Con ello espera frenar la escalada del PP que según las encuestas está imparable, y confía en que un año sea tiempo suficiente para ver los frutos de las reformas. Aquí aparece otra vez el optimista compulsivo que afirma que salimos de la crisis (van no sé cuántas veces que lo dice y desgraciadamente no se cumple) y que puede volver a ganar las elecciones. Esto último parece imposible... Si lo verán difícil en el PSOE, que ayer por la tarde José Blanco ya admitió que Alfredo Pérez Rubalcaba puede ser un gran recambio “si Zapatero da un paso atrás”. Mientras, el PP ha empezado a sentar las bases de su victoria. Mariano Rajoy ha dado orden de rebajar la euforia y trabajar a fondo. En 15 días se cerrarán todas las candidaturas autonómicas y el PP enfilará la campaña con dos grandes actos en los que volverá a constatar que es un equipo victorioso. Debe impedir parecer un partido aislado y solitario; por eso ayer no se desmarcó del acuerdo del Pacto de Toledo. Está claro que España necesita un cambio que ya se está fraguando; aunque Zapatero haya decidido pagar un precio desmedido para mantenerse en el poder.
martes, 25 de enero de 2011
¿En nombre de qué Dios?...
El atentado de ayer en el aeropuerto de Moscú, 35 muertos cuando escribo este post, es una muestra más de hasta dónde puede llegar la barbarie humana, disfrazada de lucha política o religiosa. De lo que no parece haber duda es de que se trata de otro atentado fundamentalista que nos lleva a la reflexión de hasta qué punto se puede seguir tolerando, que bajo el disfraz de una creencia, se juegue con la vida de los hombres/mujeres bomba y sobre todo, con miles y miles de inocentes que ven segadas sus vidas por una sin razón que jamás llegaremos a explicarnos.
Este tipo de atentados, además del drama humano, tiene unas consecuencias sociales grandísimas, porque generan falta de confianza en la propia sociedad, una lacra económica de gigantescas proporciones y una merma importantísima en la calidad de vida de todos los ciudadanos... Desde que se produjo el macroatentado de las torres gemelas, los aeropuertos se han convertido en un auténtico suplicio y viajar en avión es como una pequeña aventura que los usuarios sabemos cómo empieza, pero no tenemos ni idea de cómo puede acabar. Y lo más grave, es que con la excusa de la seguridad, se somete a los pasajeros a controles de seguridad que acaban por convertirse en auténticas vejaciones. Viajar en avión se ha hecho incómodo, a veces un imposible y va a peor, pese a que estemos en una sociedad que se dice avanzada y moderna.
No entraré en los motivos de los conflictos, la mayor parte étnicos, que se producen en las zonas calientes del planeta. Son muy complejos y a veces de imposible comprensión. Casi siempre obedecen a la mayor de las miserias humanas: el guerracivilismo. La historia nos muestra que al amparo de las religiones, se han desarrollado las más cruentas guerras de la tierra. Pero la sociedad avanza y la formación de las personas aumenta, sobre todo en las áreas más civilizadas. En estas zonas los conflictos acumulan grandes dosis de tensión, pero se suele imponer la negociación política y se llega a un entente, las más de las veces no cordial, pero que impide que el conflicto vaya a más. Otra cosa es las zonas más pobres, con más necesidades, zonas que son presa fácil para los fanáticos que aparecen como líderes de la salvación, que explotan la desesperación de quienes viven en la miseria y acaban por reclutarles para una causa, que sólo les lleva a la autodestrucción y a la muerte. Poderosos señores que desde ricos despachos manejan las mentes de personas desesperadas, a las que mueven como marionetas y a las que llegan a premiar con la gloria de su propia muerte. La sociedad avanzada ha asistido durante mucho tiempo impasible a estas situaciones y sin embargo, ahora se encuentra con que es esta sociedad la que también tiene el problema. Los señores de la guerra se han dado cuenta de que sus acciones tienen el eco de los medios de comunicación de todo el mundo, y que logran extender a todos los países una presunta guerra santa que sólo siembra nuestro mundo de horror y de miseria humana.
Además están las estupideces progres, como la alianza de civilizaciones y otras tantas zarandajas, que utilizan los que quieren presentarse ante el mundo como los mullidores del diálogo entre los que no quieren dialogar, o como redentores de la miseria, cuando hay muchos miserables interesados en no perderla nunca. Una sociedad moderna no puede seguir cayendo en la trampa de un falso diálogo con quienes sólo buscan su propio interés, el enriquecimiento personal y el poder y la influencia ante los más grandes. Una sociedad moderna es aquella que sabe distinguir el grano de la paja, y controla que esta última no crezca en demasía para lograr que en un tiempo prudencial haya más grano. No puede seguir la coartada de que al amparo de una religión noble se críen, y digo bien la expresión, se críen, terroristas, verdaderas alimañas que enloquecidos no dudan en explotar y sembrar el miedo, el caos y la frustración en cualquier país del mundo. Para el terrorismo no hay excusa, ni siquiera la de la creencia de una guerra santa que nunca llega, y que está latente para premiar la incultura de quienes no son capaces de interpretar las “maravillas” que se encontrarán en el más allá.
Cualquier religión que se precie, debe trabajar en una dimensión que no sea la política. Cualquier religión se basa en la autoayuda para encontrar a la persona, al salvador, al Dios de cada cual, que en todos los casos es bondadoso y es amor. Quienes desfiguran los caminos hacia Dios con intereses bastardos, deben ser perseguidos sin tregua, sin condicionamientos de ningún tipo, porque no podemos mantener una sociedad que se dice avanzada y que es incapaz de fabricar su mejor herencia para las futuras generaciones.
Este tipo de atentados, además del drama humano, tiene unas consecuencias sociales grandísimas, porque generan falta de confianza en la propia sociedad, una lacra económica de gigantescas proporciones y una merma importantísima en la calidad de vida de todos los ciudadanos... Desde que se produjo el macroatentado de las torres gemelas, los aeropuertos se han convertido en un auténtico suplicio y viajar en avión es como una pequeña aventura que los usuarios sabemos cómo empieza, pero no tenemos ni idea de cómo puede acabar. Y lo más grave, es que con la excusa de la seguridad, se somete a los pasajeros a controles de seguridad que acaban por convertirse en auténticas vejaciones. Viajar en avión se ha hecho incómodo, a veces un imposible y va a peor, pese a que estemos en una sociedad que se dice avanzada y moderna.
No entraré en los motivos de los conflictos, la mayor parte étnicos, que se producen en las zonas calientes del planeta. Son muy complejos y a veces de imposible comprensión. Casi siempre obedecen a la mayor de las miserias humanas: el guerracivilismo. La historia nos muestra que al amparo de las religiones, se han desarrollado las más cruentas guerras de la tierra. Pero la sociedad avanza y la formación de las personas aumenta, sobre todo en las áreas más civilizadas. En estas zonas los conflictos acumulan grandes dosis de tensión, pero se suele imponer la negociación política y se llega a un entente, las más de las veces no cordial, pero que impide que el conflicto vaya a más. Otra cosa es las zonas más pobres, con más necesidades, zonas que son presa fácil para los fanáticos que aparecen como líderes de la salvación, que explotan la desesperación de quienes viven en la miseria y acaban por reclutarles para una causa, que sólo les lleva a la autodestrucción y a la muerte. Poderosos señores que desde ricos despachos manejan las mentes de personas desesperadas, a las que mueven como marionetas y a las que llegan a premiar con la gloria de su propia muerte. La sociedad avanzada ha asistido durante mucho tiempo impasible a estas situaciones y sin embargo, ahora se encuentra con que es esta sociedad la que también tiene el problema. Los señores de la guerra se han dado cuenta de que sus acciones tienen el eco de los medios de comunicación de todo el mundo, y que logran extender a todos los países una presunta guerra santa que sólo siembra nuestro mundo de horror y de miseria humana.
Además están las estupideces progres, como la alianza de civilizaciones y otras tantas zarandajas, que utilizan los que quieren presentarse ante el mundo como los mullidores del diálogo entre los que no quieren dialogar, o como redentores de la miseria, cuando hay muchos miserables interesados en no perderla nunca. Una sociedad moderna no puede seguir cayendo en la trampa de un falso diálogo con quienes sólo buscan su propio interés, el enriquecimiento personal y el poder y la influencia ante los más grandes. Una sociedad moderna es aquella que sabe distinguir el grano de la paja, y controla que esta última no crezca en demasía para lograr que en un tiempo prudencial haya más grano. No puede seguir la coartada de que al amparo de una religión noble se críen, y digo bien la expresión, se críen, terroristas, verdaderas alimañas que enloquecidos no dudan en explotar y sembrar el miedo, el caos y la frustración en cualquier país del mundo. Para el terrorismo no hay excusa, ni siquiera la de la creencia de una guerra santa que nunca llega, y que está latente para premiar la incultura de quienes no son capaces de interpretar las “maravillas” que se encontrarán en el más allá.
Cualquier religión que se precie, debe trabajar en una dimensión que no sea la política. Cualquier religión se basa en la autoayuda para encontrar a la persona, al salvador, al Dios de cada cual, que en todos los casos es bondadoso y es amor. Quienes desfiguran los caminos hacia Dios con intereses bastardos, deben ser perseguidos sin tregua, sin condicionamientos de ningún tipo, porque no podemos mantener una sociedad que se dice avanzada y que es incapaz de fabricar su mejor herencia para las futuras generaciones.
lunes, 24 de enero de 2011
Gotas de ilusión que han de calar hondo...
Normalmente, cuando los partidos políticos organizan grandes actos públicos lo hacen para los convencidos, para subir la moral de sus militantes y simpatizantes, y para demostrar a la sociedad que son capaces de movilizar masas. Estos grandes actos tienen una traducción pública en los minutos que copan en los telediarios o en las fotos de los periódicos. Sin embargo, las grandes convenciones son otra cosa, ya que en ellas hay debates y definiciones programáticas, en ellas el partido se define y traza su hoja de ruta.
Es cierto que en la celebrada por el PP en Sevilla este fin de semana, se ha hecho un buen ejercicio de autoestima, de preparación para los retos electorales que vienen, pero sobre todo ha sido la gran Convención de la ilusión. No me cabe ninguna duda de que el PP ha conseguido implicar de lleno a los suyos en la tarea común de cambiar la política en España; y pese a la que está cayendo, pese a saber que la herencia que pueden tomar es para volverse loco, han sido capaces de dar la imagen de que se puede mirar al futuro de frente, con vocación de sacrificio y con un proyecto para todos.
Ni siquiera la contraprogramación realizada por el PSOE con la convocatoria de Zapatero a sus barones, ha sido capaz de hacer sombra a la Convención ni alterar la estrategia popular; porque el PP sabe que tiene muchas posibilidades de ganar y no ha de caer ya en las trampas de Ferraz, que tratarán de desviar el debate y enturbiar el desarrollo de la campaña. Gaspar Zarrias ya ha empezado este fin de semana a encargarse de ello...
Lo cierto es que el PP tiene por delante una gran tarea, que no es otra que la de ser capaz de contagiar a su electorado y a buena parte de los españoles, que están hartos de lo que estamos viviendo, de esa ilusión que hemos visto este fin de semana en Sevilla, de ese mensaje de que se puede hacer política de otra manera y de que los esfuerzos que deberemos realizar y que el partido tendrá que capitanear, no van a ser estériles... Y no es tarea fácil, porque ya nos avisan las encuestas de que los políticos son vistos como un problema para los ciudadanos y además tienen poca credibilidad; pero ahí está el reto, el de ser capaces de ganar por méritos propios y no porque pierda el adversario... Eso significa dar una imagen atractiva, un mensaje centrado y creíble, hacer una oferta que aglutine y no que divida. Y el PP ha demostrado este fin de semana que está dispuesto a dar esa batalla, que está dispuesto a ofrecer a la sociedad gestos, pero también reformas en todas las áreas esenciales, reformas que son necesarias y que como indicó Rajoy ayer, serán efectivas y no con la sensación de que vamos a salto de mata, la especialidad de José Luis Rodríguez Zapatero.
El PP ha demostrado en los foros de estos días que tiene cuadros con ideas y soluciones para los temas municipales y autonómicos, y por ello ya prepara los dos grandes actos de presentación de los programas electorales. Con demasiada frecuencia se critica que no se den detalles de su programa general para salir de la crisis. Es un debate falaz e interesado, ya que en estos momentos quien gobierna y ha de ofrecer soluciones es el PSOE; y el PP no puede inmolarse y empezar a exhibir sus propuestas, porque sería desviar la atención sobre los problemas que existen, y en eso de desviar la atención en Ferraz son unos auténticos águilas... Si el PP es el futuro partido de gobierno para España, ha de presentar un programa para todos que deberemos conocer después de las elecciones municipales y autonómicas, cuando se abra de verdad el ciclo de las generales. Sólo si Zapatero decide convocar elecciones anticipadas, entonces sí, ya se debatirá a fondo sobre lo que proponen unos y otros y dar salida a las ideas.
Lo que es innegable es que el PP ha dado en Sevilla la imagen de un partido unido, sólido, moderno, ilusionado y abierto a la participación (la Convención se ha volcado en las redes y en todos los canales de participación existentes). Este PP no tiene nada que ver con el que salió del Congreso Nacional de Valencia... Ha madurado, se ha forjado en la tarea de oposición y está volcado en llegar a la sociedad. De un partido desanimado hemos pasado a un partido ilusionado. Ha llegado el momento de intentar contagiar la ilusión a los demás y entrar en la senda de la restauración de la confianza. No es un camino sencillo, pero desde el trabajo serio y riguroso hay que intentarlo. No hay que dejarse llevar por las corrientes favorables, hay que colaborar a ellas. Conquistar el poder por el poder no vale para nada, sólo generará más frustración en la sociedad. En política, el poder hay que ejercerlo para ofrecer soluciones. Es la regeneración que esperan los españoles y esa es la tarea que corresponde al PP, si quiere llegar a ser el partido de referencia para todos los españoles.
Es cierto que en la celebrada por el PP en Sevilla este fin de semana, se ha hecho un buen ejercicio de autoestima, de preparación para los retos electorales que vienen, pero sobre todo ha sido la gran Convención de la ilusión. No me cabe ninguna duda de que el PP ha conseguido implicar de lleno a los suyos en la tarea común de cambiar la política en España; y pese a la que está cayendo, pese a saber que la herencia que pueden tomar es para volverse loco, han sido capaces de dar la imagen de que se puede mirar al futuro de frente, con vocación de sacrificio y con un proyecto para todos.
Ni siquiera la contraprogramación realizada por el PSOE con la convocatoria de Zapatero a sus barones, ha sido capaz de hacer sombra a la Convención ni alterar la estrategia popular; porque el PP sabe que tiene muchas posibilidades de ganar y no ha de caer ya en las trampas de Ferraz, que tratarán de desviar el debate y enturbiar el desarrollo de la campaña. Gaspar Zarrias ya ha empezado este fin de semana a encargarse de ello...
Lo cierto es que el PP tiene por delante una gran tarea, que no es otra que la de ser capaz de contagiar a su electorado y a buena parte de los españoles, que están hartos de lo que estamos viviendo, de esa ilusión que hemos visto este fin de semana en Sevilla, de ese mensaje de que se puede hacer política de otra manera y de que los esfuerzos que deberemos realizar y que el partido tendrá que capitanear, no van a ser estériles... Y no es tarea fácil, porque ya nos avisan las encuestas de que los políticos son vistos como un problema para los ciudadanos y además tienen poca credibilidad; pero ahí está el reto, el de ser capaces de ganar por méritos propios y no porque pierda el adversario... Eso significa dar una imagen atractiva, un mensaje centrado y creíble, hacer una oferta que aglutine y no que divida. Y el PP ha demostrado este fin de semana que está dispuesto a dar esa batalla, que está dispuesto a ofrecer a la sociedad gestos, pero también reformas en todas las áreas esenciales, reformas que son necesarias y que como indicó Rajoy ayer, serán efectivas y no con la sensación de que vamos a salto de mata, la especialidad de José Luis Rodríguez Zapatero.
El PP ha demostrado en los foros de estos días que tiene cuadros con ideas y soluciones para los temas municipales y autonómicos, y por ello ya prepara los dos grandes actos de presentación de los programas electorales. Con demasiada frecuencia se critica que no se den detalles de su programa general para salir de la crisis. Es un debate falaz e interesado, ya que en estos momentos quien gobierna y ha de ofrecer soluciones es el PSOE; y el PP no puede inmolarse y empezar a exhibir sus propuestas, porque sería desviar la atención sobre los problemas que existen, y en eso de desviar la atención en Ferraz son unos auténticos águilas... Si el PP es el futuro partido de gobierno para España, ha de presentar un programa para todos que deberemos conocer después de las elecciones municipales y autonómicas, cuando se abra de verdad el ciclo de las generales. Sólo si Zapatero decide convocar elecciones anticipadas, entonces sí, ya se debatirá a fondo sobre lo que proponen unos y otros y dar salida a las ideas.
Lo que es innegable es que el PP ha dado en Sevilla la imagen de un partido unido, sólido, moderno, ilusionado y abierto a la participación (la Convención se ha volcado en las redes y en todos los canales de participación existentes). Este PP no tiene nada que ver con el que salió del Congreso Nacional de Valencia... Ha madurado, se ha forjado en la tarea de oposición y está volcado en llegar a la sociedad. De un partido desanimado hemos pasado a un partido ilusionado. Ha llegado el momento de intentar contagiar la ilusión a los demás y entrar en la senda de la restauración de la confianza. No es un camino sencillo, pero desde el trabajo serio y riguroso hay que intentarlo. No hay que dejarse llevar por las corrientes favorables, hay que colaborar a ellas. Conquistar el poder por el poder no vale para nada, sólo generará más frustración en la sociedad. En política, el poder hay que ejercerlo para ofrecer soluciones. Es la regeneración que esperan los españoles y esa es la tarea que corresponde al PP, si quiere llegar a ser el partido de referencia para todos los españoles.
viernes, 21 de enero de 2011
Voracidad recaudatoria.
Llenar el depósito de gasolina nos puede dejar más helados que los 10 grados bajo cero que se esperan en la ola de frío que nos amenaza este fin de semana. La gasolina alcanzó ayer su record histórico, 1,285€, y lo hace cuando el barril de crudo no ha llegado siquiera a los 100 dólares, ya que cotiza el Brent a 96,20. Lo curioso, e indignante, es que estamos muy lejos de los casi 148 dólares que costaba el barril Brent en 2008, momento en que la gasolina llegó a 1,27€. Lo más inmediato es pensar que la causa de todo es la presión fiscal, ya que el Gobierno subió el IVA (al 18%) y el impuesto de hidrocarburos (2,9 céntimos por litro), pero estas subidas no son suficientes para explicar la diferencia. Tampoco lo es el cambio del dolar. ¿Dónde está entonces la causa de la espectacular subida?... Pues la verdad es que este parece uno de los secretos mejor guardados, porque la competencia en el sector de los combustibles prácticamente no se da en España y los precios son, con mínimas oscilaciones, los mismos en los distintos distribuidores; todo ello con los responsables de la Agencia de la Competencia cruzados de brazos y sin estar dispuestos a investigar nada. Tampoco se investiga por qué las subidas con precios máximos siempre se producen a las puertas del fin de semana o cuando comienza un periodo vacacional.
A mi me da la impresión de que la razón es sencilla y bastante alejada de las complejas ecuaciones que se manejan para determinar los precios de los combustibles. La gasolina sube porque al Gobierno le interesa, porque necesita recaudar más y de paso tan contentas las petroleras, que así forma consiguen pingües beneficios. Se da la paradoja de que en España la gasolina es algo más barata que en la zona euro, pero si descontamos los impuestos, la gasolina en España es más cara que en el resto de Europa. En nuestro país más del 50% del litro de gasolina son impuestos, así que cuanto más suba el litro que sale de la refinería, más sube la carga impositiva y por tanto más recauda la Hacienda pública.
Las uniones de consumidores llevan años poniendo el grito en el cielo sobre la regulación de los precios que hay en España y exigen al Gobierno que fijen unos precios máximos que actúen como referencia. Pero no hay respuesta. Sencillamente no interesa.
Pero hay algo más en todo esto. Si el precio de las gasolinas sube porque sube el crudo, ¿por qué no baja con la misma facilidad?... Se puede comprender que no exista el mecanismo acción-reacción, pero es que lo que sube, aquí nunca baja. Se justifica porque el petróleo se compra a medio y largo plazo, pero la falsedad es de tal calibre, que las subidas se repercuten de forma inmediata.
Es un mundo complejo que se maneja con una cierta alegría. Antes, con las pesetas, la gasolina siempre estaba en los telediarios porque subía una o dos pesetas. Desde que llegó el euro, los céntimos no interesan y lo que vale el litro sólo es noticia si sucede lo que ayer, que alcanza el máximo histórico. El asunto es tan grave, porque estas subidas repercuten sobre todo, ya que el combustible es fundamental para la fabricación o para el transporte y por tanto repercute sobre el precio de todos los artículos, también los de primera necesidad como son los alimentos. Considerar que porque la opinión pública no pone el acento sobre determinados temas estos no existen o son menores, es un gravísimo error. La gasolina es un producto recaudador de primera magnitud y los españoles seguimos usando el coche para todo. Por eso se aprovecha la circunstancia para seguir engordando la cesta de la recaudación. La situación empieza a ser demasiado triste, porque no sólo se fía la recaudación a las gasolinas, sino a las multas de tráfico, que ahora afloran por doquier. Ahí están los radares en las carreteras, que crecen como hongos bajo la excusa de la seguridad y en un porcentaje muy alto son exclusivamente recaudatorios. ¿Cómo es posible que la mayoría de ellos se instalen en tramos de autovía que no tienen problemas de seguridad o con desniveles cuesta abajo? La respuesta es recaudar y más recaudar, y para demostrarlo está la normativa que facilita el pronto pago con altísimos descuentos, para que la multa no se recurra.
La maquinaria del Estado se mueve con imprescindibles recursos. Lo que es lamentable es que para pagar alegrías que a todas luces han sido innecesarias, se siga sangrando a los contribuyentes con la fiscalidad de los productos... Así no se reactiva el consumo ni se gana confianza. Pero a estas alturas una tiene la sensación de que esto ya no es prioritario, lo que interesa es generar recursos que lamentablemente sólo sirven de parches.
A mi me da la impresión de que la razón es sencilla y bastante alejada de las complejas ecuaciones que se manejan para determinar los precios de los combustibles. La gasolina sube porque al Gobierno le interesa, porque necesita recaudar más y de paso tan contentas las petroleras, que así forma consiguen pingües beneficios. Se da la paradoja de que en España la gasolina es algo más barata que en la zona euro, pero si descontamos los impuestos, la gasolina en España es más cara que en el resto de Europa. En nuestro país más del 50% del litro de gasolina son impuestos, así que cuanto más suba el litro que sale de la refinería, más sube la carga impositiva y por tanto más recauda la Hacienda pública.
Las uniones de consumidores llevan años poniendo el grito en el cielo sobre la regulación de los precios que hay en España y exigen al Gobierno que fijen unos precios máximos que actúen como referencia. Pero no hay respuesta. Sencillamente no interesa.
Pero hay algo más en todo esto. Si el precio de las gasolinas sube porque sube el crudo, ¿por qué no baja con la misma facilidad?... Se puede comprender que no exista el mecanismo acción-reacción, pero es que lo que sube, aquí nunca baja. Se justifica porque el petróleo se compra a medio y largo plazo, pero la falsedad es de tal calibre, que las subidas se repercuten de forma inmediata.
Es un mundo complejo que se maneja con una cierta alegría. Antes, con las pesetas, la gasolina siempre estaba en los telediarios porque subía una o dos pesetas. Desde que llegó el euro, los céntimos no interesan y lo que vale el litro sólo es noticia si sucede lo que ayer, que alcanza el máximo histórico. El asunto es tan grave, porque estas subidas repercuten sobre todo, ya que el combustible es fundamental para la fabricación o para el transporte y por tanto repercute sobre el precio de todos los artículos, también los de primera necesidad como son los alimentos. Considerar que porque la opinión pública no pone el acento sobre determinados temas estos no existen o son menores, es un gravísimo error. La gasolina es un producto recaudador de primera magnitud y los españoles seguimos usando el coche para todo. Por eso se aprovecha la circunstancia para seguir engordando la cesta de la recaudación. La situación empieza a ser demasiado triste, porque no sólo se fía la recaudación a las gasolinas, sino a las multas de tráfico, que ahora afloran por doquier. Ahí están los radares en las carreteras, que crecen como hongos bajo la excusa de la seguridad y en un porcentaje muy alto son exclusivamente recaudatorios. ¿Cómo es posible que la mayoría de ellos se instalen en tramos de autovía que no tienen problemas de seguridad o con desniveles cuesta abajo? La respuesta es recaudar y más recaudar, y para demostrarlo está la normativa que facilita el pronto pago con altísimos descuentos, para que la multa no se recurra.
La maquinaria del Estado se mueve con imprescindibles recursos. Lo que es lamentable es que para pagar alegrías que a todas luces han sido innecesarias, se siga sangrando a los contribuyentes con la fiscalidad de los productos... Así no se reactiva el consumo ni se gana confianza. Pero a estas alturas una tiene la sensación de que esto ya no es prioritario, lo que interesa es generar recursos que lamentablemente sólo sirven de parches.
jueves, 20 de enero de 2011
Sin palabras...
Nada más rico que una lengua. El vehículo de comunicación por excelencia. Nada más importante que hacerse entender, que tener un instrumento que traslade a los demás lo que pensamos, lo que somos capaces de maquinar, la expresión de nuestros sentimientos. Con las palabras somos capaces de amar, de reñir, de explicar, de emocionarnos o de transmitir nuestra pena. Esa es la magia de las lenguas, hacernos entender, hacernos vivir. Cuando esa magia desaparece, cuando esa magia se pierde y las palabras son fuente de confrontación, de controversia, es que algo no funciona. No es el lenguaje lo que falla. Somos quienes lo empleamos que no somos capaces de entender para qué sirve.
Cada día trato de explicaros lo que pienso sobre algunas cosas de la vida. Trato de buscar palabras que se comprendan, que os lleguen a los lectores, y vosotros, con la misma lengua, asumís mis planteamientos o los criticáis porque pensáis que lo que escribo no coincide con vuestra forma de pensar. Es la magia maravillosa del debate... Me contestáis desde muchos puntos de España, entre ellos mi querida Cataluña y me consta que también hay gente que escribe desde Galicia o el País Vasco. Pero nos entendemos en nuestra lengua común, que es un maravilloso vehículo de comunicación que nos une... incluso en la discrepancia.
Lo que está pasando estos días en el Senado es algo que me produce profunda tristeza. Me la produce porque demuestra lo poco que estamos dispuestos a hacer por entendernos. Es falso que el debate sea si tiene o no que haber pinganillos en la Cámara para la traducción simultanea o cuánto cuesta semejante tontería. Lo que sucede es que el Senado se ha convertido en un babel que no es lingüístico, sino intelectual, de convivencia, social, y eso sí que es difícil de resolver. Con la que está cayendo en este momento en España, con un déficit galopante, los ayuntamientos al borde de la suspensión de pagos, con casi 5 millones de parados, con una prima de riesgo disparada, todavía hay políticos que se dedican a exigir una traducción simultánea en el Senado para las mociones en todas las lenguas autonómicas, cuando minutos más tarde esos mismos políticos salen al pasillo y discuten entre ellos sobre lo acontecido en el idioma común o hablan con los periodistas en esa misma lengua. ¿Puede haber mayor disparate?...
Desde luego en cualquier país del mundo desarrollado que nos observen, no deben dar crédito. España es el único país de lengua española en el que se maltrata el idioma por criterios exclusivamente políticos. El concepto de la lengua madre, tan extendido en Latinoamérica, es para nosotros inexistente. Curiosa paradoja.
Yo hablo catalán. Me siento orgullosa de la lengua de mi tierra de nacimiento. Me expreso en catalán con los míos con absoluta normalidad. Pero no tengo ningún complejo en hablar en español en Cataluña si alguien no me entiende. Ni me molesta que se discuta sobre Cataluña y sus problemas en español, porque lo que realmente quiero es que se solucionen sus problemas. Las comunidades con lengua propia son muy afortunadas, tienen un hecho diferencial y un tesoro cultural de un valor incalculable. Cuidarlo y preservarlo es una obligación política y social. Pero para hacerlo hay que actuar con normalidad, con respeto y con inteligencia social. Convertir el idioma en arma arrojadiza, en elemento de divergencia y no de convergencia, es de una torpeza política e intelectual de dimensiones históricas. Hablar en el idioma regional en la cámara regional es legítimo y hasta saludable. Hacerlo en una cámara nacional, es además de un dispendio, un absurdo, un elemento de distorsión que conlleva una confrontación inútil e improductiva. Que Zapatero, con la que tiene encima, con los problemas que acumula el país, con los problemas que tienen las autonomías, se permita subir al estrado del Senado y se dedique a hacer apología del pinganillo, da la medida de la frivolidad del personaje y ratifica hasta qué punto es ya imprescindible que se vaya a su casa, por la buena salud del país y del propio partido al que representa.
Ya está bien de enfrentar en España por asuntos que no tienen recorrido. Ya está bien de dar alas a los nacionalismos omnímodos que siempre van un paso más allá. Necesitamos sentido común y resolver los problemas que realmente nos saquen de la crisis. Hacerlo en español, en catalán o en euskera es lo de menos... Lo que pasa es que cuando no hay recursos, se acuden a estos divertimentos que acaban siendo realmente peligrosos.
Cada día trato de explicaros lo que pienso sobre algunas cosas de la vida. Trato de buscar palabras que se comprendan, que os lleguen a los lectores, y vosotros, con la misma lengua, asumís mis planteamientos o los criticáis porque pensáis que lo que escribo no coincide con vuestra forma de pensar. Es la magia maravillosa del debate... Me contestáis desde muchos puntos de España, entre ellos mi querida Cataluña y me consta que también hay gente que escribe desde Galicia o el País Vasco. Pero nos entendemos en nuestra lengua común, que es un maravilloso vehículo de comunicación que nos une... incluso en la discrepancia.
Lo que está pasando estos días en el Senado es algo que me produce profunda tristeza. Me la produce porque demuestra lo poco que estamos dispuestos a hacer por entendernos. Es falso que el debate sea si tiene o no que haber pinganillos en la Cámara para la traducción simultanea o cuánto cuesta semejante tontería. Lo que sucede es que el Senado se ha convertido en un babel que no es lingüístico, sino intelectual, de convivencia, social, y eso sí que es difícil de resolver. Con la que está cayendo en este momento en España, con un déficit galopante, los ayuntamientos al borde de la suspensión de pagos, con casi 5 millones de parados, con una prima de riesgo disparada, todavía hay políticos que se dedican a exigir una traducción simultánea en el Senado para las mociones en todas las lenguas autonómicas, cuando minutos más tarde esos mismos políticos salen al pasillo y discuten entre ellos sobre lo acontecido en el idioma común o hablan con los periodistas en esa misma lengua. ¿Puede haber mayor disparate?...
Desde luego en cualquier país del mundo desarrollado que nos observen, no deben dar crédito. España es el único país de lengua española en el que se maltrata el idioma por criterios exclusivamente políticos. El concepto de la lengua madre, tan extendido en Latinoamérica, es para nosotros inexistente. Curiosa paradoja.
Yo hablo catalán. Me siento orgullosa de la lengua de mi tierra de nacimiento. Me expreso en catalán con los míos con absoluta normalidad. Pero no tengo ningún complejo en hablar en español en Cataluña si alguien no me entiende. Ni me molesta que se discuta sobre Cataluña y sus problemas en español, porque lo que realmente quiero es que se solucionen sus problemas. Las comunidades con lengua propia son muy afortunadas, tienen un hecho diferencial y un tesoro cultural de un valor incalculable. Cuidarlo y preservarlo es una obligación política y social. Pero para hacerlo hay que actuar con normalidad, con respeto y con inteligencia social. Convertir el idioma en arma arrojadiza, en elemento de divergencia y no de convergencia, es de una torpeza política e intelectual de dimensiones históricas. Hablar en el idioma regional en la cámara regional es legítimo y hasta saludable. Hacerlo en una cámara nacional, es además de un dispendio, un absurdo, un elemento de distorsión que conlleva una confrontación inútil e improductiva. Que Zapatero, con la que tiene encima, con los problemas que acumula el país, con los problemas que tienen las autonomías, se permita subir al estrado del Senado y se dedique a hacer apología del pinganillo, da la medida de la frivolidad del personaje y ratifica hasta qué punto es ya imprescindible que se vaya a su casa, por la buena salud del país y del propio partido al que representa.
Ya está bien de enfrentar en España por asuntos que no tienen recorrido. Ya está bien de dar alas a los nacionalismos omnímodos que siempre van un paso más allá. Necesitamos sentido común y resolver los problemas que realmente nos saquen de la crisis. Hacerlo en español, en catalán o en euskera es lo de menos... Lo que pasa es que cuando no hay recursos, se acuden a estos divertimentos que acaban siendo realmente peligrosos.
miércoles, 19 de enero de 2011
Rehabilitan al "Pensador".
Fue Ministro de Trabajo, hombre clave para que Zapatero ganara a Bono el congreso socialista y una de las personas que consiguió su máxima cercanía y confianza. También fue uno de sus primeros damnificados, ya que en 2008, el Presidente lo apartó del Ministerio y lo sacó del Gobierno. No lo aceptó bien, hasta el punto de que sus críticas eran muy comentadas en los círculos socialistas, aunque él siempre negó que se llevara mal con Zapatero. El jefe es el jefe... Pesaron en su salida del Gobierno las fuertes críticas que cosechó durante su mandato por la regularización que hizo de los inmigrantes, lo que para muchos generó un “efecto llamada” que resultó ser un problema mayor y origen de descrédito en muchos países europeos.
Caldera, que nunca fue profeta en su tierra (Salamanca), aceptó su destino porque no le quedaba otra, y recibió como consolación el encargo de montar la gran fundación del PSOE, la denominada Fundación IDEAS. Su tarea era poner a pensar a los intelectuales próximos al partido y preparar soluciones. Juntó las cuatro fundaciones vinculadas al PSOE y empezó a alertar a éste de los cambios sociales, al tiempo que daba sus recetas, entre ellas la oposición radical a la energía nuclear con el cierre de las centrales existentes en España, o el decálogo de medidas contra la crisis, cuyo éxito y resultados saltan a la vista.
Caldera pasó a ser un diputado más del grupo socialista en el Congreso hasta que ayer fue rescatado por Zapatero para entrar en el proceso de negociación de la reforma de las pensiones... Muy mal tienen que andar las cosas en el PSOE, para tener que echar mano de políticos que ya cumplieron su ciclo y que, además, pasaron a la historia con más pena que gloria. Claro que, por otra parte, a nadie extraña que Isabel López Chamosa, haya sido apartada de la portavocía del Pacto de Toledo, porque sus intervenciones han dado pie a todo tipo de confusiones (nunca sabíamos si había o no acuerdos, o qué se había negociado y qué no) y han puesto en no pocas ocasiones en serios aprietos al Gobierno. Además, nada como elogiar en política los trabajos prestados, para tener la certeza de que te quitan de un lugar para poner a otro.
Se da por seguro que Jesús Caldera subirá a la tribuna del Congreso para defender las posiciones socialistas, en el Pleno Extraordinario que debatirá las conclusiones del Pacto de Toledo, esos acuerdos de mínimos que son como un colador; que dejan al Gobierno manos libres para que haga lo que estime más conveniente en la reforma de las pensiones. Los miembros del Pacto se han amparado en que su trabajo es recomendar, no ordenar y eso hace que se descargue en el gobierno de turno la responsabilidad de la reforma.
El PSOE reformará lo que pacte con los sindicatos y está claro que jugará fuerte con las pensiones. Lo hará porque ha sido, junto a la reforma laboral, la bandera del cambio de posiciones de Zapatero y sobretodo, porque tiene que mandar al país el mensaje de que se trabaja para el futuro. No debe estar la situación nada clara, a pesar de que se habla de lo saneado de las arcas de la Seguridad Social, cuando hay que prolongar la edad de jubilación y aumentar los periodos de cotización para el cálculo de las pensiones. Con relación a este segundo asunto, está claro que se producirá un ahorro considerable, ya que al aumentar el periodo de cálculo, se incluyen los primeros años de la vida laboral, que son en los que menos se suele cotizar. Sin embargo, al aumentar la edad de jubilación, el riesgo que se corre es el de bloquear el acceso de nuevos trabajadores al mercado laboral, puesto que los que están, ocupan el suyo por más tiempo.
Caldera no es un político brillante, pero es un político comprometido con su partido. Se supo “tragar” el sapo de su marcha del Gobierno cuando su departamento era el menos cuestionado y cuando él fue el auténtico paladín de la llegada de Zapatero a la cúpula socialista. Ahora se vuelven a necesitar sus servicios como negociador experimentado y conocedor de las triquiñuelas de la mesa de diálogo con los sindicatos, y asume el papel con su mejor sonrisa. A fin y al cabo, es una rehabilitación en su tarea política, ya que como responsable de la Fundación IDEAS, lo suyo era un trabajo marginal, sin contenido práctico, como lo demuestran sus afirmaciones de que le parodiaban en el partido llamándole “El Pensador”, en referencia a la popular escultura de Rodin... Está claro, el PSOE tira de los históricos porque parece que ahí puede estar su única tabla de salvación.
Caldera, que nunca fue profeta en su tierra (Salamanca), aceptó su destino porque no le quedaba otra, y recibió como consolación el encargo de montar la gran fundación del PSOE, la denominada Fundación IDEAS. Su tarea era poner a pensar a los intelectuales próximos al partido y preparar soluciones. Juntó las cuatro fundaciones vinculadas al PSOE y empezó a alertar a éste de los cambios sociales, al tiempo que daba sus recetas, entre ellas la oposición radical a la energía nuclear con el cierre de las centrales existentes en España, o el decálogo de medidas contra la crisis, cuyo éxito y resultados saltan a la vista.
Caldera pasó a ser un diputado más del grupo socialista en el Congreso hasta que ayer fue rescatado por Zapatero para entrar en el proceso de negociación de la reforma de las pensiones... Muy mal tienen que andar las cosas en el PSOE, para tener que echar mano de políticos que ya cumplieron su ciclo y que, además, pasaron a la historia con más pena que gloria. Claro que, por otra parte, a nadie extraña que Isabel López Chamosa, haya sido apartada de la portavocía del Pacto de Toledo, porque sus intervenciones han dado pie a todo tipo de confusiones (nunca sabíamos si había o no acuerdos, o qué se había negociado y qué no) y han puesto en no pocas ocasiones en serios aprietos al Gobierno. Además, nada como elogiar en política los trabajos prestados, para tener la certeza de que te quitan de un lugar para poner a otro.
Se da por seguro que Jesús Caldera subirá a la tribuna del Congreso para defender las posiciones socialistas, en el Pleno Extraordinario que debatirá las conclusiones del Pacto de Toledo, esos acuerdos de mínimos que son como un colador; que dejan al Gobierno manos libres para que haga lo que estime más conveniente en la reforma de las pensiones. Los miembros del Pacto se han amparado en que su trabajo es recomendar, no ordenar y eso hace que se descargue en el gobierno de turno la responsabilidad de la reforma.
El PSOE reformará lo que pacte con los sindicatos y está claro que jugará fuerte con las pensiones. Lo hará porque ha sido, junto a la reforma laboral, la bandera del cambio de posiciones de Zapatero y sobretodo, porque tiene que mandar al país el mensaje de que se trabaja para el futuro. No debe estar la situación nada clara, a pesar de que se habla de lo saneado de las arcas de la Seguridad Social, cuando hay que prolongar la edad de jubilación y aumentar los periodos de cotización para el cálculo de las pensiones. Con relación a este segundo asunto, está claro que se producirá un ahorro considerable, ya que al aumentar el periodo de cálculo, se incluyen los primeros años de la vida laboral, que son en los que menos se suele cotizar. Sin embargo, al aumentar la edad de jubilación, el riesgo que se corre es el de bloquear el acceso de nuevos trabajadores al mercado laboral, puesto que los que están, ocupan el suyo por más tiempo.
Caldera no es un político brillante, pero es un político comprometido con su partido. Se supo “tragar” el sapo de su marcha del Gobierno cuando su departamento era el menos cuestionado y cuando él fue el auténtico paladín de la llegada de Zapatero a la cúpula socialista. Ahora se vuelven a necesitar sus servicios como negociador experimentado y conocedor de las triquiñuelas de la mesa de diálogo con los sindicatos, y asume el papel con su mejor sonrisa. A fin y al cabo, es una rehabilitación en su tarea política, ya que como responsable de la Fundación IDEAS, lo suyo era un trabajo marginal, sin contenido práctico, como lo demuestran sus afirmaciones de que le parodiaban en el partido llamándole “El Pensador”, en referencia a la popular escultura de Rodin... Está claro, el PSOE tira de los históricos porque parece que ahí puede estar su única tabla de salvación.
martes, 18 de enero de 2011
El "thriller" político que nos espera.
Ya sabemos que en el PSOE se han encendido todas las alarmas, pero lo que más les duele es que esas alarmas se adviertan desde el propio terreno. Los medios de comunicación más afines, están dando a conocer sondeos que no aventuran nada bueno, les ponen al borde del abismo y aventuran que la catástrofe de unas eventuales generales en este momento, sería de un calibre inimaginable. Por el momento, estos medios no han entrado en las mediciones sobre lo que ocurriría en las elecciones autonómicas y las municipales; pero el temor real de los socialistas es que el próximo mes de mayo las urnas les hagan perder el poder en prácticamente todas las regiones españolas.
El problema, en este momento, se llama José Luis Rodríguez Zapatero, y lo que no saben es cómo atajarlo. Las hojas del calendario van cayendo inexorablemente y no hay repuntes, ni brotes verdes, sólo determinadas ilusiones que para nada afectan al sistema financiero; y ni las Cajas acaban su consabido proceso de reconversión, ni los bancos sueltan un euro al sistema, con lo que conseguir financiación para los proyectos roza la heroicidad. Sin embargo, en Moncloa no arrojan la toalla ni quieren escuchar hablar de otro candidato.
Ayer Marcelino Iglesias, que puede que en Aragón lo haya hecho bien pero como portavoz del partido está siendo un desastre, volvió a insistir que no hay otra hipótesis de trabajo que no sea ZP candidato... Si siguen empeñados en ello, no me quedará más remedio que pensar que en Ferraz se maquina una operación de suicido colectivo hasta ahora desconocido en la vida política española.
La clave a todo esto también la dan los mismos medios afines que junto a la debacle electoral, analizan otras variables que también son importantes y que sobretodo, calan en el consciente de la organización y tratan de orientar un cambio desde las bases. La operación es compleja y podría sonar a divorcio entre Ferraz y Moncloa; aunque sabiendo que el capitán es Alfredo Pérez Rubalcaba, una es capaz de pensar que es posible cualquier cosa. Hace unas semanas, las gargantas profundas de Ferraz aseguraban que había malestar en el entorno del Presidente porque los medios amigos elevaban a los altares a Rubalcaba, mientras que de Zapatero seguían resaltando la desconfianza que genera. Los mismos medios no han dudado en sondear la pregunta de que qué es lo que pasaría si en lugar Zapatero, el candidato fuera el omnitodo Rubalcaba. Los resultados son demoledores para Zapatero, que ayer mismo conocía por la SER que la intención directa de voto es 11 puntos mejor con el vicetodo de candidato. El mensaje es evidente: si Zapatero cae, el vuelco es posible; y para justificarlo, el mismo medio anuncia que la mayoría de los españoles no consideran un cambio necesario que el PP retorne al Gobierno de la nación. El terreno está sembrado y el escenario, preparado... Hay guión, actores y desenlace con víctima; todo un thriller político en el que Rubalcaba se desenvuelve como pez en el agua. El único problema es saber cómo dejar en el camino a un Presidente que está en ejercicio y que es quien tiene las facultades para decidir fechas, quitar personas y decidir si se presenta o no.
La respuesta está en las próximas municipales y autonómicas, que ya están a la vuelta de la esquina, y que sentenciarán pronto si Zapatero recibe una sonora patada en el “culo” de los Barreda, Griñán, Fernández Vara y compañía... Si el PSOE pierde el poder autonómico y buena parte del municipal, a Zapatero no le quedará más remedio que abdicar y Rubalcaba tiene todo preparado para entrar por la puerta grande. La corte mediática le espera con los brazos abiertos para desplegar una operación de imagen que dará mucho que hablar.
Está claro que queda mucho por delante y si los peores presagios se confirman, se puede producir en el PSOE un tsunami interno de tales características, que le obligará a reorganizar naves a velocidad de vértigo porque llegan las generales que serán, al fin y al cabo, la gran prueba de fuego para todos... También para el PP.
El problema, en este momento, se llama José Luis Rodríguez Zapatero, y lo que no saben es cómo atajarlo. Las hojas del calendario van cayendo inexorablemente y no hay repuntes, ni brotes verdes, sólo determinadas ilusiones que para nada afectan al sistema financiero; y ni las Cajas acaban su consabido proceso de reconversión, ni los bancos sueltan un euro al sistema, con lo que conseguir financiación para los proyectos roza la heroicidad. Sin embargo, en Moncloa no arrojan la toalla ni quieren escuchar hablar de otro candidato.
Ayer Marcelino Iglesias, que puede que en Aragón lo haya hecho bien pero como portavoz del partido está siendo un desastre, volvió a insistir que no hay otra hipótesis de trabajo que no sea ZP candidato... Si siguen empeñados en ello, no me quedará más remedio que pensar que en Ferraz se maquina una operación de suicido colectivo hasta ahora desconocido en la vida política española.
La clave a todo esto también la dan los mismos medios afines que junto a la debacle electoral, analizan otras variables que también son importantes y que sobretodo, calan en el consciente de la organización y tratan de orientar un cambio desde las bases. La operación es compleja y podría sonar a divorcio entre Ferraz y Moncloa; aunque sabiendo que el capitán es Alfredo Pérez Rubalcaba, una es capaz de pensar que es posible cualquier cosa. Hace unas semanas, las gargantas profundas de Ferraz aseguraban que había malestar en el entorno del Presidente porque los medios amigos elevaban a los altares a Rubalcaba, mientras que de Zapatero seguían resaltando la desconfianza que genera. Los mismos medios no han dudado en sondear la pregunta de que qué es lo que pasaría si en lugar Zapatero, el candidato fuera el omnitodo Rubalcaba. Los resultados son demoledores para Zapatero, que ayer mismo conocía por la SER que la intención directa de voto es 11 puntos mejor con el vicetodo de candidato. El mensaje es evidente: si Zapatero cae, el vuelco es posible; y para justificarlo, el mismo medio anuncia que la mayoría de los españoles no consideran un cambio necesario que el PP retorne al Gobierno de la nación. El terreno está sembrado y el escenario, preparado... Hay guión, actores y desenlace con víctima; todo un thriller político en el que Rubalcaba se desenvuelve como pez en el agua. El único problema es saber cómo dejar en el camino a un Presidente que está en ejercicio y que es quien tiene las facultades para decidir fechas, quitar personas y decidir si se presenta o no.
La respuesta está en las próximas municipales y autonómicas, que ya están a la vuelta de la esquina, y que sentenciarán pronto si Zapatero recibe una sonora patada en el “culo” de los Barreda, Griñán, Fernández Vara y compañía... Si el PSOE pierde el poder autonómico y buena parte del municipal, a Zapatero no le quedará más remedio que abdicar y Rubalcaba tiene todo preparado para entrar por la puerta grande. La corte mediática le espera con los brazos abiertos para desplegar una operación de imagen que dará mucho que hablar.
Está claro que queda mucho por delante y si los peores presagios se confirman, se puede producir en el PSOE un tsunami interno de tales características, que le obligará a reorganizar naves a velocidad de vértigo porque llegan las generales que serán, al fin y al cabo, la gran prueba de fuego para todos... También para el PP.
lunes, 17 de enero de 2011
No permitamos que se repita.
No hay palabras para condenar la salvajada cometida contra Pedro Alberto Cruz, el Consejero de Cultura del Gobierno de Murcia, que fue brutalmente agredido y pateado el pasado viernes por tres desconocidos que le esperaban a la puerta de su casa. Utilizaron un puño americano, lo que indica el daño que querían inflingirle. Desgraciadamente, nunca faltan salvajadas en una sociedad cada vez más insensible a los sucesos, pero en este caso hay un “además” que provoca escalofríos y que debería llevarnos a una profunda reflexión. No podemos permanecer impasibles ante la agresión a un político porque se esté en desacuerdo con las medidas que gestiona su gobierno. Si una situación como esta pasa de largo, habremos entrado directamente y por la puerta grande en la más dañina de las leyes de la jungla.
Lo más grave es que se veía venir, porque el clima de crispación creciente en Murcia contra las medidas de recorte que había aprobado el Gobierno de Ramón Luis Valcarcel era evidente, ya que se alentaban desde la calle con manifestaciones, lanzamientos de huevos y otros objetos a miembros del Gobierno, y desde internet con incendiarios foros en los que se ponía a los miembros del Gobierno en el centro de la diana. Incluso se produjo una manifestación no autorizada ante la casa del presidente murciano, con la pasividad policial y con insultos graves y amenazas a su hija. Todo ello sólo cosechó tibias condenas de los sindicatos convocantes y de una oposición que veía como este clima le favorecía electoralmente en un tiempo en el que cualquier ayuda que les llegue es poca.
La crisis nos afecta a todos y el Gobierno murciano decidió recortar drásticamente subvenciones, ayudas y complementos a trabajadores públicos. Han sido medidas duras, de apretarse el cinturón, que todos sabemos que son imprescindibles. Que haya protestas por ello es legítimo y que se manifieste el descontento también. El estado democrático tiene sus cauces perfectamente determinados y no hay por qué salirse de ellos. Es muy posible que los grandes alborotadores sean, como presume la policía, grupos antisistema que aprovechan la situación de enfado colectivo para hacer de las suyas. Lo grave es que a ello asistan con cierto grado de complacencia los sindicatos y la oposición. Pero resulta que a estos bestias se les ha ido la mano y han agredido brutalmente a una persona (me da igual su ideología) y le han destrozado la cara, y esto no puede quedar impune. Interior, que seguramente debió tomar antes las medidas que ahora ofrece, tiene que trabajar a fondo y descubrir a los culpables, porque un suceso de estas características es un peligro, una mecha encendida en un polvorín, porque dada la coyuntura por la que atravesamos, son posibles muchos más recortes y no por eso se tiene que enrarecer el clima hasta llegar a la violencia y la agresión.
Se equivocan quienes piensen que este ha sido un atentado contra el PP o contra uno de sus miembros. Ha sido un atentado contra toda la sociedad, porque estos grupos están en contra de todo y de todos y sólo buscan alterar la normalidad democrática y la paz social. Para ellos el único destino es la cárcel. Poner paños calientes a métodos mafiosos que buscan amedrentar o condicionar decisiones políticas, es abrir la puerta al caos. La ley debe ser implacable, pero más implacable debemos ser nosotros, la sociedad, que es la primera que debe exigir el aislamiento de estos grupos y su condena, sin paliativos. No hay excusa posible. Un “tijeretazo” drástico que no es caprichoso, sino que viene dado por la crisis económica, no se puede convertir en coartada política. No cerrar esta espita, sí que sería un verdadero e insólito atentado contra la democracia.
Lo más grave es que se veía venir, porque el clima de crispación creciente en Murcia contra las medidas de recorte que había aprobado el Gobierno de Ramón Luis Valcarcel era evidente, ya que se alentaban desde la calle con manifestaciones, lanzamientos de huevos y otros objetos a miembros del Gobierno, y desde internet con incendiarios foros en los que se ponía a los miembros del Gobierno en el centro de la diana. Incluso se produjo una manifestación no autorizada ante la casa del presidente murciano, con la pasividad policial y con insultos graves y amenazas a su hija. Todo ello sólo cosechó tibias condenas de los sindicatos convocantes y de una oposición que veía como este clima le favorecía electoralmente en un tiempo en el que cualquier ayuda que les llegue es poca.
La crisis nos afecta a todos y el Gobierno murciano decidió recortar drásticamente subvenciones, ayudas y complementos a trabajadores públicos. Han sido medidas duras, de apretarse el cinturón, que todos sabemos que son imprescindibles. Que haya protestas por ello es legítimo y que se manifieste el descontento también. El estado democrático tiene sus cauces perfectamente determinados y no hay por qué salirse de ellos. Es muy posible que los grandes alborotadores sean, como presume la policía, grupos antisistema que aprovechan la situación de enfado colectivo para hacer de las suyas. Lo grave es que a ello asistan con cierto grado de complacencia los sindicatos y la oposición. Pero resulta que a estos bestias se les ha ido la mano y han agredido brutalmente a una persona (me da igual su ideología) y le han destrozado la cara, y esto no puede quedar impune. Interior, que seguramente debió tomar antes las medidas que ahora ofrece, tiene que trabajar a fondo y descubrir a los culpables, porque un suceso de estas características es un peligro, una mecha encendida en un polvorín, porque dada la coyuntura por la que atravesamos, son posibles muchos más recortes y no por eso se tiene que enrarecer el clima hasta llegar a la violencia y la agresión.
Se equivocan quienes piensen que este ha sido un atentado contra el PP o contra uno de sus miembros. Ha sido un atentado contra toda la sociedad, porque estos grupos están en contra de todo y de todos y sólo buscan alterar la normalidad democrática y la paz social. Para ellos el único destino es la cárcel. Poner paños calientes a métodos mafiosos que buscan amedrentar o condicionar decisiones políticas, es abrir la puerta al caos. La ley debe ser implacable, pero más implacable debemos ser nosotros, la sociedad, que es la primera que debe exigir el aislamiento de estos grupos y su condena, sin paliativos. No hay excusa posible. Un “tijeretazo” drástico que no es caprichoso, sino que viene dado por la crisis económica, no se puede convertir en coartada política. No cerrar esta espita, sí que sería un verdadero e insólito atentado contra la democracia.
viernes, 14 de enero de 2011
Engrasada ya la máquina electoral.
Cuando una persona acumula muchos problemas y pasa auténticas calamidades, una pequeña alegría parece algo maravilloso y alenta un optimismo que las más de las veces no se consolida. Algo parecido nos está pasando en la vida nacional en los últimos días, y tras meses y meses de indicadores nefastos, se han producido noticias que han abierto la puerta a la esperanza. Escribía ayer de la locomotora alemana, bajo cuyo amparo hay más dinero para los fondos de rescate y eso hace que los países en riesgo, Portugal el más inmediato, sientan que hay más dinero y que éste será más barato, lo que facilitará devolverlo y ayudar a salir antes de la crisis. Si además el fondo de rescate se dota al doble, que parece que es la cantidad que se necesitaría para rescatar un país como España, pues llega una mayor tranquilidad. Se revaloriza el euro, la bolsa sube, el Tesoro coloca, aunque sea un 28% más caro que en noviembre, los 3000 millones de los bonos a 5 años y parece que se aleja el fantasma de la huelga general. El Gobierno ha tenido una buena semana y un respiro para seguir adelante con sus reformas. O mejor dicho, para maniobrar políticamente con las reformas e intentar aislar al PP. Me voy a explicar...
Resulta que hace apenas una semana los sindicatos se oponían de forma radical a la reforma de las pensiones y a la reforma laboral. La posibilidad de acuerdo era inexistente y Zapatero echó el órdago de que con acuerdo o sin él, las reformas se harían y si fuera necesario por decreto. Los sindicatos se lo han pensado mejor y se han dado cuenta de que su credibilidad está bajo mínimos y que si hay confrontación al máximo nivel con el Gobierno, este acabará con la negociación colectiva y eso significa dejarles fuera de juego. Así que lo mejor es empezar a suavizar posiciones. Primer asalto: la huelga se diluye y ya dicen que este mes es imposible.
Rubalcaba ha tomado las riendas de la negociación y está apretando las clavijas a todos porque sabe que el momento es tan difícil, que imponer las reformas no tiene un desgaste añadido al que ya sufre el Gobierno. Es como si hubiera visto que han tocado fondo y que ahora sólo es posible remontar. Y se ha puesto manos a la obra, primero capitaneando las negociaciones y luego buscando acuerdos también con los empresarios, de forma que se escenifique la recomposición del diálogo social y así exhibir la eficacia de conseguir las reformas por consenso en menos de un mes.
Rubalcaba y Zapatero, Zapatero y Rubalcaba saben muy bien que el objetivo es recuperar terreno electoral y evitar la debacle el 22 de mayo; por eso la prisa ahora en hacer lo que no se ha hecho en dos años. Se trata de hacer de la necesidad virtud y pasar a ser el Gobierno de las iniciativas, consciente de que la presión sindical bajará de forma notable porque ya están casi fuera del terreno de juego y les urge volver a él... ¿Y donde queda el PP? Pues o está muy atento a la jugada o definitivamente se puede quedar fuera de juego. Con la que está cayendo es imposible que se oponga a un acuerdo de diálogo social y no tendrá más remedio que asumir los postulados gubernamentales sí o sí, aunque no le gusten, aunque los rechace, aunque sea un convidado de piedra, porque el Gobierno se ha propuesto la dinámica de que o pasa por el aro, o se queda aislado ante la sociedad y al PP eso no le interesa.
La jugada socialista se basa posiblemente en un espejismo, porque los condicionantes son muchos y la inestabilidad de los mercados es tal, que puede que en unos pocos días volvamos a los indicadores más negativos. Pero mientras tanto hay que reconocer que los estrategas de Moncloa están trabajando "full time" para volver a aislar al PP y presentarlo como un partido solitario, al que nadie quiere como compañero de viaje y siempre volcado en los intereses electorales en lugar de arrimar el hombro para buscar solución a los problemas.
El ambiente electoral ya lo impregna todo y el PSOE no va a vender barata su derrota. La maquinaria de Ferraz trabaja ahora engrasada con Moncloa y volverá a poner todo al servicio de sus intereses políticos. No serán los intereses de España los que primen, sino los del partido y como muestra basta con dar respuesta a una pregunta: si se pueden acometer las grandes reformas en unas pocas semanas, ¿por qué no explica Zapatero qué ha estado haciendo durante los dos últimos años?...
Resulta que hace apenas una semana los sindicatos se oponían de forma radical a la reforma de las pensiones y a la reforma laboral. La posibilidad de acuerdo era inexistente y Zapatero echó el órdago de que con acuerdo o sin él, las reformas se harían y si fuera necesario por decreto. Los sindicatos se lo han pensado mejor y se han dado cuenta de que su credibilidad está bajo mínimos y que si hay confrontación al máximo nivel con el Gobierno, este acabará con la negociación colectiva y eso significa dejarles fuera de juego. Así que lo mejor es empezar a suavizar posiciones. Primer asalto: la huelga se diluye y ya dicen que este mes es imposible.
Rubalcaba ha tomado las riendas de la negociación y está apretando las clavijas a todos porque sabe que el momento es tan difícil, que imponer las reformas no tiene un desgaste añadido al que ya sufre el Gobierno. Es como si hubiera visto que han tocado fondo y que ahora sólo es posible remontar. Y se ha puesto manos a la obra, primero capitaneando las negociaciones y luego buscando acuerdos también con los empresarios, de forma que se escenifique la recomposición del diálogo social y así exhibir la eficacia de conseguir las reformas por consenso en menos de un mes.
Rubalcaba y Zapatero, Zapatero y Rubalcaba saben muy bien que el objetivo es recuperar terreno electoral y evitar la debacle el 22 de mayo; por eso la prisa ahora en hacer lo que no se ha hecho en dos años. Se trata de hacer de la necesidad virtud y pasar a ser el Gobierno de las iniciativas, consciente de que la presión sindical bajará de forma notable porque ya están casi fuera del terreno de juego y les urge volver a él... ¿Y donde queda el PP? Pues o está muy atento a la jugada o definitivamente se puede quedar fuera de juego. Con la que está cayendo es imposible que se oponga a un acuerdo de diálogo social y no tendrá más remedio que asumir los postulados gubernamentales sí o sí, aunque no le gusten, aunque los rechace, aunque sea un convidado de piedra, porque el Gobierno se ha propuesto la dinámica de que o pasa por el aro, o se queda aislado ante la sociedad y al PP eso no le interesa.
La jugada socialista se basa posiblemente en un espejismo, porque los condicionantes son muchos y la inestabilidad de los mercados es tal, que puede que en unos pocos días volvamos a los indicadores más negativos. Pero mientras tanto hay que reconocer que los estrategas de Moncloa están trabajando "full time" para volver a aislar al PP y presentarlo como un partido solitario, al que nadie quiere como compañero de viaje y siempre volcado en los intereses electorales en lugar de arrimar el hombro para buscar solución a los problemas.
El ambiente electoral ya lo impregna todo y el PSOE no va a vender barata su derrota. La maquinaria de Ferraz trabaja ahora engrasada con Moncloa y volverá a poner todo al servicio de sus intereses políticos. No serán los intereses de España los que primen, sino los del partido y como muestra basta con dar respuesta a una pregunta: si se pueden acometer las grandes reformas en unas pocas semanas, ¿por qué no explica Zapatero qué ha estado haciendo durante los dos últimos años?...
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