BLOG DE MIREIA ARROYO DE LA PARTE

Un vistazo crítico y personal a la actualidad.

jueves, 31 de marzo de 2011

España no se merece un gobierno que miente.

La buena voluntad no exime de la gravedad de los hechos. Cuando uno toma una decisión, lo hace con todas las consecuencias y se da por hecho que lo hace con la mejor de las intenciones. Del resultado se derivan las responsabilidades, para lo bueno y para lo malo. Aznar entró en la guerra de Irak con la mejor de las intenciones, seguro de que tomaba una decisión correcta en política internacional y buscando los mejores réditos para España. La cosa no salió precisamente bien y tuvo que asumir el disgusto general y el ataque político que tal decisión ocasionó.
Zapatero tomó la decisión de seguir negociando con los terroristas a espaldas de todos posiblemente con la mejor intención, pero lo cierto es que no sólo fracasó en el intento, sino que engañó a sus compañeros de viaje en el juego democrático y lo que es peor, engañó a todos los españoles, a los que afirmó que no había nada que negociar con terroristas. Hoy hemos sabido que no es verdad... Y España no se merece un Gobierno que miente.
La buena voluntad no exime del cumplimiento de las normas, del respeto a las mayorías en democracia, de la lealtad a la opinión pública y a las víctimas del terrorismo. La justicia no sabe de buenas voluntades, si acaso como eximente, pero cuando desde el poder se alerta a los asesinos de ETA de una posible redada, se ha vulnerado la Norma y cuesta encontrar dónde está la buena voluntad. También cuesta cuando uno escucha a los negociadores como Eguiguren arremeter contra quienes no comparten la salida de ETA en una negociación política. Cuesta entender que un Gobierno democrático sea capaz de poner como moneda de cambio con los terroristas la cabeza de un ministro, o fulminar a un fiscal que no le es dócil o cómo, por buena voluntad, trata de saltarse la ley de partidos políticos.
No hay duda de que Zapatero había puesto todos los huevos en la misma cesta y que su única intención era pasar a la historia como el hombre de la paz. Como fuera, había que lograr negociar con ETA esa paz y para ello nada mejor que utilizar la vía política. No voy a entrar en si en las negociaciones se habló o no del final de la banda, lo que sí sabemos es que los negociadores se plegaron hasta límites sorprendentes y vergonzosos. La paz al precio que fuera... Pero con los terroristas las palabras no funciona y llegaron las bombas de la T-4. Un compungido Zapatero compareció ante los medios informativos para solemnizar que ETA se había cargado el proceso de paz. Pero mentía... Y España no se merece un Gobierno que miente.
A espaldas de todos, con la colaboración de impresentables como Eguiguren, Zapatero se volvió a lanzar a la aventura de la negociación con los terroristas y pasó lo que tenía que pasar, que exprimieron todo lo posible, que forzaron la máquina y que ETA lo utilizó todo como elemento de propaganda. El tema no es baladí, porque consecuencia de aquello hay un proceso abierto por el chivatazo a la banda alertando sobre detenciones y hay 3 imputados, altos cargos de la policía incluído; porque la información nos ha llegado, no por comunicados propaganda de ETA, sino por actas internas de la organización que fueron incautadas por la policía tras la detención de Thierry. No es material para publicar, es material de “trabajo” para Eta y en él se pone de manifiesto que el Gobierno se bajó los pantalones. Son las mismas actas que se levantaron cuando el Gobierno Aznar negoció y entonces reflejaban que los negociadores se levantaron de la mesa y no se habló más... Y España no se merece un Gobierno que miente.
Rubalcaba está en el punto de mira. Es impensable que la policía se preste a dar un chivatazo a ETA si no hay una intencionalidad política de por medio, es decir, sin el conocimiento y la autorización de la cúpula de interior. La dialéctica de que los comunicados de la banda no son creíbles, es plenamente vigente. Pero no hablamos de comunicados y de propaganda sino de actas internas para manejo de la propia banda, que de siempre es sabido que deja constancia por escrito de todas sus actividades. Es cierto que es bazofia todo lo que viene de ETA (como dijo ayer el vice-presidente), pero es bazofia siempre, y no sólo cuando no conviene a sus intereses. Es una falacia acusar a la oposición de llevar esa bazofia al Congreso porque se piden aclaraciones en el caso Faisán o sobre lo que reflejan estas actas. Al contrario, es obligación de políticos responsables aclarar las cosas y poner blanco sobre negro ante la población, en asuntos tan graves y de tanta trascendencia... Porque sobre todo, España no se merece un Gobierno que miente.
Rubalcaba es el cazador cazado. Él acuñó la frase de que "no merecemos un Gobierno que miente" y ahora vuelve como un boomerang directo a su cuello... Por supuesto que no nos lo merecemos, no merecemos un Gobierno de esas características, pero lo tenemos apalancado en el poder urdiendo todas las tretas posibles para encontrar una tabla salvadora que no llega. La tabla era la paz y por eso negociaron con ETA a cualquier precio, pero posiblemente ha llegado el momento de pagar la factura, y hay un alto precio político que tarde o temprano el PSOE y Zapatero van a pagar.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuando la realidad te desborda.

La estrategia desvelada por Pepiño Blanco para la campaña electoral del 22 de mayo demuestra que uno de los objetivos prioritarios del socialismo es no pasear demasiado a Zapatero. Es obvio que el secretario general del PSOE no puede desaparecer, así que lo suyo es llevarlo allí donde la situación no es especialmente compleja. Zapatero ya no es el gran activo de los socialistas y eso se nota en la renuncia del partido al concepto de campaña nacional, algo que nunca había ocurrido. Como lo que procede es hacer de la necesidad virtud, ahí está la presentación (nacional) que ayer hizo Blanco para una campaña no nacional... Curiosa contradicción.
Sabemos que son elecciones municipales y autonómicas. Que hay que hablar de ciudades, pueblos y comunidades autónomas, es evidente. Esto lo veremos en los programas electorales de los partidos... Pero anular por completo el debate nacional es una aspiración socialista irreal e imposible. La importancia de la política nacional es tal, que asuntos como el mercado de trabajo, el precio de la energía o la financiación de las corporaciones locales son temas en los que el Gobierno central está metido de hoz y coz y por tanto, son asuntos de los que debe de responder.
Es irreal y absurdo que se pretenda afrontar un proceso electoral sin hablar del paro, cuando el paro es la principal preocupación de los ciudadanos, cuando hay un millón y medio de familias con todos sus miembros en paro, cuando hay casi 5 millones de personas sin trabajo, cuando el propio Gobierno reconoce una economía sumergida tan problemática que se ha puesto en marcha una campaña de regularización... Pensar que todo esto tiene que quedar aparcado del debate político es un insulto a la inteligencia, un intento deliberado de deformar la realidad y un estar fuera de ella. No se pueden pedir debates de todo tipo y nivel, y querer hurtar de ellos la crisis económica y los estragos que está causando. No puede el socialismo pretender realizar una oferta a una comunidad o a un ayuntamiento, sin tener que escuchar que es su ideología la que ha gobernado el país, mientras ha sido incapaz de aportar soluciones. No olvidemos que quienes defienden esas políticas, respaldan las que ha practicado el Gobierno de la nación y son precisamente las que se han demostrado inútiles y lesivas para nuestros intereses, y por eso estamos como estamos.
Blanco, maestro en ponerse la venda antes de la herida, ya está acusando al PP de no querer hablar de las ciudades y querer exclusivamente entrar en el debate de la vida nacional. Blanco lo que hace es manipular el debate de forma torticera y volver a engañar a los ciudadanos, porque basta echar un vistazo a las informaciones que cualquier medio de comunicación publica estos días sobre la precampaña, para comprobar que los candidatos locales del PP están volcados en los proyectos y las necesidades para cada ciudad. Naturalmente que el PP quiere hablar de su modelo de ciudad, de su proyecto para cada comunidad española; pero lo que no va a hacer, porque entre otras cosas sería un fraude, es callar sobre las políticas que están dejando a las corporaciones locales atadas de pies y manos a la hora de endeudarse o de hacer frente al pago de adelantos que recibió del Gobierno y que ahora tienen que devolver por cálculos mal hechos por Economía. Hay que hablar de todo y debatir sobre todo y estoy convencida que los candidatos locales del PP están dispuestos a debatir y confrontar su modelo con los candidatos socialistas.
Lo que el PSOE pretendió ayer fue una nueva maniobra de distracción. Blanco quiso vender la normalidad de la suspensión del mitin de Las Ventas, que es la primera vez que sucede, y para ello se permitió hablar de tantas campañas socialistas como circunscripciones se presentan. Eso es una verdad de Perogrullo, porque eso es lo que pasa siempre, pero lo que en esta ocasión sucede es que el PSOE deja de ser un proyecto nacional porque no lo tiene, porque ha fracasado reiteradamente en sus políticas y porque su capitán está gastado. Tan gastado como para que en estos momentos el partido esté dominado por el debate del futuro de Zapatero, un debate con el que ya no saben qué hacer, porque si lo anuncia, mal, y si no lo hace, peor. Los barones socialistas están nerviosos y lo vamos a comprobar en la campaña, porque si la tendencia de las encuestas se cumple, la debacle puede ser de época.
Zapatero no es ya un lastre, es un callejón sin salida y el aparato socialista, el eficaz aparato de Ferraz, se encuentra en esta ocasión atado de pies y manos y eso, además de incertidumbre, crea unas perspectivas penosas... Le guste o no al PSOE hay algo de primarias de las Generales en estas elecciones y de eso sólo hay un responsable: José Luis Rodríguez Zapatero y su caótica gestión.

lunes, 28 de marzo de 2011

La clave está en las PYMES.

Ya es casualidad que fuera Juan Roig, un empresario de éxito y que se mueve en una actividad tan de la calle como es la alimentación del día a día (es el presidente de Mercadona), el que fuera más crítico en la reunión de Zapatero con los magnates de la economía española. Ya es casualidad que el banquero de cabecera de Zapatero, Emilio Botín, fuera el que eligiera la fórmula de hablar en pié y pedir al Presidente que agote el mandato porque la incertidumbre del debate de su sucesión mina la confianza. Lo hace Botín, cuya exitosa cuenta de resultados está en la gestión de los negocios del grupo en el exterior y lo hicieron otros destacados magnates de la construcción que también se mueven ahora con sus intereses fuera de España.
Es realmente sospechoso que el Presidente convoque a los 44 grandes (asistieron 41) para hablar del Pacto del Euro y lo que trascienda es que un grupo, que ni mucho menos fue la mayoría, le reclamara continuar hasta el final de la legislatura. Muy sospechoso... Más todavía que la conclusión que el Presidente sacara del encuentro fue su, “esta reunión me da moral”. Pues de la moral de Zapatero aquí no se vive.
Ayer leí con detalle las informaciones de la reunión del sábado y como tantas veces sucede, encontré versiones para todos los gustos, según la posición del medio que cogiera. Me quedo con las versiones de los cronistas económicos, de cuyos análisis saco una conclusión: con independencia de la petición de Zapatero para crear 30.000 becas en las empresas y del vergonzoso espectáculo de Botín, allí cada uno fue a lo suyo. Del Pacto del Euro tras la reunión de Bruselas no se habló demasiado, se habló más de la crisis en España pero tal vez con el prisma de los intereses puntuales. Allí cada uno se movió en su sector y tal vez la anécdota protagonizada por el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, lo pone de manifiesto con un grafismo meridiano. Cuando el presidente de Iberia, Antonio Vázquez, reclamó el enlace del AVE con la T-4, Hidalgo saltó como un resorte y de forma airada afirmó que lo que hace falta es que el AVE llegue a la T-2, que es desde donde operan los aviones de Air Europa.
Es un hecho que las cosas en determinados niveles están mejor que hace un año, pero hay sectores que no levantan cabeza. Puede que la macroeconomía repunte, pero el consumo interior está por los suelos, dista mucho de despegar y lo cierto es que estamos de lleno en la crisis de las economías medias, en la crisis del bolsillo del ciudadano de la clase media que es el que saca adelante este país. Estamos en plena crisis de las PYMES, donde no hay semana que no caiga alguna en nuestro barrio en cualquiera de las ciudades españolas. Y si las PYMES se hunden la economía se hunde, porque ahí está un nicho clave de la misma: el consumo y el empleo. Cerca del 80% del empleo está en ellas. Si el comercio se va a pique, se seguirá resintiendo el empleo, y si ya tenemos casi 5 millones de parados y la clase media sigue golpeada, esto no remonta.
No tengo dudas sobre la importancia de la reunión de Zapatero con los magnates, pero si es simplemente informativa y en ella sólo se habla de los problemas de cada sector, casi de cada una de sus empresas, el resultado es la propaganda de un tácito apoyo a las políticas de Zapatero o por lo menos a su permanencia en el Gobierno. A las reformas anunciadas hay que añadir soluciones para la financiación de las PYMES, analizar su fiscalidad, ver qué ayudas se pueden arbitrar... y de eso no se habló nada. Es imprescindible facilitar el acceso al dinero para financiar proyectos y para hacer frente a la modernización de las empresas, porque conseguir un crédito en España es un auténtico calvario. El Sr. Botín pide a Zapatero que se quede hasta junio del año que viene, pero ni una palabra de que su entidad vaya a dar un paso al frente para facilitar liquidez al mercado.
España necesita reformas serias no obviedades, y necesita que la sociedad se las crea, que se retome la confianza para afrontar nuevos proyectos, para poner en marcha ideas, que las hay y están aparcadas porque no hay dinero. Dicen que de las crisis surgen también las grandes oportunidades, pero para poder plasmarlas se necesita algo más que imaginación. Se necesitan medios y ahí es donde el quid de la cuestión. ¿De dónde salen los medios? ¿Quién los pone?
La macroeconomía va mejorando y llegará al consumo, pero posiblemente no lo haga a la velocidad que todos esperábamos, y es que hay muchos intereses y poca valentía en un Gobierno que sigue siendo reacio a tomar las medidas que necesitamos. Es el momento de que los ciudadanos se pronuncien y la sociedad, lo que quiere ahora, es un cambio que se debe operar cuanto antes y estoy convencida de que se evidenciará de forma contundente el 22 de mayo. Zapatero seguirá buscando apoyos en todos los niveles para seguir anclado en el poder buscando el milagro de la recuperación espontánea, del cambio de ciclo. Pero es que él ha colocado el principal palo en el eje de la recuperación, el de la desconfianza, y hasta que este no desaparezca, la rueda no volverá a funcionar bien. 

viernes, 25 de marzo de 2011

Chacón, el equívoco camino de la imagen.

Dicen quienes trabajan en el entorno de Carme Chacón que ella sigue en la carrera por la sucesión, que la fuerza y el peso de Rubalcaba en el partido son para ella un gran reto y que está preparada para asumir la Secretaría General del Partido y la candidatura a la Presidencia del Gobierno. Chacón es una mujer joven, madre, que concilia vida familiar y su actividad política, trabajadora y con dotes de mando. A su lado tiene uno de los mejores asesores de imagen, a su marido,  Miguel Barroso, uno de los factotum de Felipe González y exsecretario de Comunicación con Zapatero. Pese a su juventud cuenta con una sólida formación jurídica, un amplio currículo político y se define como “una catalana de Madrid”. A priori reúne el mejor bagaje para aspirar a la sucesión. Pero, ¿es suficiente?...
Carme Chacón es mujer, lo que en el mando político hoy es un plus. Es catalana, por lo que su aceptación, es un elemento de normalidad democrática. Se ha bregado en la política nacional con cargos en el Congreso y en un par de Ministerios, aunque en el de Vivienda pasó con más pena que gloria. Se ha ganado el respeto de los militares, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que, es verdad que mejora en cuanto a los complejos, pero que mantiene unos atavismos machistas que da la sensación de que todavía costará años superar.
Sin restarle méritos, hay algunos peros sobre los que me gustaría hacer alguna consideración. Lo primero es que Defensa no es un Ministerio de gestión pública, sino un Ministerio hacia adentro, hacia un sector muy definido, el estamento militar. Fiar la elección del liderazgo político al hecho de ser mujer, es precisamente el peor favor que le puede hacer a la normalización de la presencia de la mujer en la política y en tantas y tantas facetas de la vida profesional. Lo importante es ser elegida por la competencia en la tarea, por el ejercicio profesional de cada actividad y por el rendimiento que se obtiene. La normalización viene del reconocimiento del trabajo y no de tener que desmostrar por partida doble lo que ya se le presupone a los hombres... Chacón no es recordada por la eficacia en la gestión. Es cierto que se ha ganado el respeto de los militares, lo que demuestra que tiene capacidad organizativa, pero poco más ha demostrado y parece un escaso aval para el liderazgo político de ser la candidata a la Presidencia del Gobierno. No quiero decir que no esté capacitada, digo que lo que hasta ahora ha demostrado parece insuficiente. No conozco comparecencias de Chacón en ruedas de prensa abiertas. En su paso por Vivienda y Defensa ha hecho muchas declaraciones, pero contadas ruedas de prensa o entrevistas a tumba abierta. Como mucho, ha admitido canutazos sin preguntas o entrevistas como la del pasado martes en el TD.2 de TVE, donde tuvo más de 10 minutos para exponer la presencia española en Libia y más de 20 minutos de presencia en el TD. Cada vez que ha tenido un revés, desaparece del escenario, lo que dice muy poco de su capacidad de enfrentarse a las preocupaciones de la opinión pública. Suena a diseño puro y duro. Echemos un vistazo a la crisis del Alakrana: hablar con Chacón fue un triunfo y sólo lo consiguieron los medios afines. Regla de imagen: si no entras en polémicas sufres menos desgaste y como la crisis siembra la información, si no sales, no te desgastas. Barroso sabe mucho de eso.
Es evidente que Chacón está en campaña de promoción. De repente comparece en los foros políticos madrileños y busca la foto con Felipe González, porque sabe que ahora muchos lo añoran en el PSOE. Lo último es conseguir el apoyo de los barones de peso en el partido, y estos días la hemos visto con José Mª Barreda. Pero fiarlo todo la imagen es un gran error. Si no hay fondo, el triunfo exclusivo de la imagen representa a la larga un gran fracaso y Zapatero es el mejor ejemplo. Lo importante es fajarse en el debate, exponer ideas, aportar soluciones.... y a Chacón no se le ha escuchado nada de nada. Difícilmente se ganará así el respeto de su partido, cuyo aparato parece que ahora mira más a Rubalcaba.
Como mujer nada me gustaría más que se nos viera reconocida nuestra capacidad como se le reconoce a los hombres. Queda mucho para que sea así. Estoy hasta las mismísimas narices del concepto del florero, de que se nos trate con ese paternalismo insultante que emplea una parte de la sociedad cuando se dirige a nosotras. Creo que cada día somos muchas las mujeres que damos lo mejor de nosotras mismas para demostrar que estamos donde estamos porque nos lo hemos trabajado con nuestros conocimientos y nuestra profesionalidad. Estoy harta de que a los hombres se les presuponga preparación y valía, y nosotras tengamos que reivindicarnos todos los días... A Chacón creo que le falta mucho para ser la líder que el PSOE necesita y tal vez, ella misma se equivoca al no intentar demostrarlo y apelar a otros aspectos derivados de la imagen, que a la larga no son beneficiosos. Como mujer, el mejor consejo que modestamente le daría es que sea ella misma y que actúe como cualquier otro aspirante del partido, que luche y se bregue, que demuestre quién es y lo que propone, porque esperar a que te lo reconozcan por tu cara bonita, además de que es muy difícil, es un flaco favor a la igualdad que tanto se pregona.

jueves, 24 de marzo de 2011

Rubalcaba: las dos caras de la moneda.

Alfredo Pérez Rubalcaba tiene fama de ser un buen político, de eso no cabe ninguna duda, pero no parece que sea la cabeza que ahora necesita el PSOE. A su inteligencia y preparación se une su soberbia y prepotencia que aflora en casi todas las comparecencias públicas, mucho más en aquellas en las que se enfrenta a temas complejos, en las que aparece sobrado. La situación se agrava en el Congreso de los Diputados, donde en la comparecencia de los miércoles opta por la ironía y la gracieta, en lugar de dar la cara y ofrecer las explicaciones que se espera en la Cámara legislativa.
Tras tres semanas de ausencia de la sesión de control, una por viaje y dos por enfermedad, Rubalcaba se enfrentaba ayer a la ya habitual pregunta del diputado popular Ignacio Gil Lázaro. Como el Vice-Presidente se niega a responder, Gil Lázaro insiste machaconamente en una especie de juego de “a ver quién aguanta más”. Si no fuera por la gravedad del asunto, no dejaría de ser un divertimento político, pero es que se trata del caso Faisán, nada más y nada menos que desentrañar las razones por las que se dio el chivatazo a ETA para que pudiera escapar de la redada prevista. Parece no sólo razonable, sino una obligación del partido de la oposición, exigir que se aclaren las circunstancias y nada mejor que hacerlo pidiendo explicaciones al jefe político de la policía, a la persona que lo controla absolutamente todo y que logra que nada se mueva en Interior sin que él lo conozca.
Una vez más Rubalcaba no respondió por el caso Faisán, paseó a Amaral por el Congreso y acusó a Ignacio Gil Lázaro de “pasear sus infamias por las televisiones de la ultraderecha”. Arremetió contra Rosa Díez a la que dijo que sólo leía los periódicos de la derecha y a Soraya Sáez de Santamaría le espetó que no tenía ni idea de economía. Si eso no es ir sobrado, que venga Dios y lo vea.
La inteligencia de Rubalcaba no está en tela de juicio, ni su preparación, si su capacidad de trabajo. Tampoco hay que dudar de sus capacidades directivas y de organización; pero todas estas habilidades que hacen de él una referencia en el PSOE y en la vida política española, se ensombrecen por su infinita capacidad de manipulación, por la incapacidad de asumir sus responsabilidades que combina con un escapismo político prodigioso y con una soberbia muy difícil de igualar. Rubalcaba es el autor de la famosa frase de “España no se merece un gobierno que miente”, situación que él ha practicado en infinitas situaciones. Fue el instigador, y quién sabe si el organizador de la famosa noche de la jornada de reflexión tras el 11M, con un acoso vergonzoso a las sedes del PP. No duda en filtrar informes o lanzar operaciones policiales para distraer los problemas del PSOE, y famosas son también las sospechas de que lo vigila todo y que utiliza los resortes más oscuros de la información del Estado, para controlar y tener información de todo aquello que le interesa.
Locuaz como pocos, Rubalcaba entra al trapo siempre, pero rara vez da argumentos sólidos para sus problemas. Lo suyo es la técnica del despiste, de conseguir diluir el debate y de despistar a base de descalificaciones, chanzas y un buen ataque al adversario, aderezado de sospechosas advertencias. Todo ello hace que sea el más admirado, pero también el más odiado; el más deseado, pero también el más atacado. Para un sector del PSOE es la esperanza blanca en un momento de ausencia de liderazgo, pero para otros supone una vuelta al pasado y colocar al frente a un personaje que ha estado metido en el barro más espeso y sucio de la vida de su partido en la etapa democrática. Su nombre está asociado a los herederos del felipismo, una etapa que muchos creen que fue pasado pero que no puede volver, porque no hay que repetir los tiempos de “el que se mueva no sale en la foto”.
He defendido siempre la necesidad de contar con los mejores. Pero los mejores han de serlo en todo, no sólo en inteligencia o preparación, sino en su capacidad de dar ejemplo a la sociedad y fomentar valores que la sociedad hoy tiene desterrados y cuya ausencia se nota demasiado. El ejemplo pasa porque la sociedad considere a los líderes ejemplares, modelos a seguir, referencias, personas cuyas actuaciones posibiliten avances importantes. Haber cedido a los arribistas y haber estado poco atentos en los mecanismos de control, es lo que ha hecho que los políticos hayan caído en un fuerte y seguramente injusto desprestigio. Actitudes como la de Rubalcaba ayer, tomándose a rechufla un asunto tan grave como un chivatazo a ETA y jugando con el tesón de un diputado que trata de saber la verdad, demuestra poca categoría para el liderazgo, para dar buen ejemplo y para estimular los valores que los españoles necesitamos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Diferentes formas de un mismo mal.

Consiguió el apoyo prácticamente unánime del Congreso de los Diputados para participar en la coalición internacional para intentar que Gadafi deje de atacar a su pueblo, pero es fácil que este resultado le traiga un coste electoral importante por la izquierda. Zapatero se esforzó en justificar la presencia española en Libia en una acción humanitaria que nada tiene que ver con una guerra preventiva, y aunque no salió el nombre de Sadam, planearon las diferencias con Gadafi. Pero el debate no fue con Rajoy, fue un debate por la izquierda, entre Zapatero y Llamazares, donde el diputado de IU le echó en cara cómo ha cambiado su “no a la guerra” y cómo estar en Moncloa provoca un síndrome que hace que el inquilino, se sienta elegido por el destino para resolver los problemas internacionales. Zapatero sabía que estaba jugando una partida complicada, en la que Rajoy era el invitado de piedra, un papel que quiso asumir porque sabía que con él no iba el grueso de la sesión de ayer en el Congreso. IU alineado con el Bloque, sumaron los 3 votos contra el permiso que solicitaba Zapatero.
Rajoy fue listo. Hay quien le critica que no entrara en el cuerpo a cuerpo con Zapatero, o que no le pasara factura por su actuación en la Guerra de Irak. Yo creo que no se equivocó. Ni era el lugar, ni el momento. Sin citar Irak marcó las diferencias y se presentó como el líder de un partido responsable que nunca pondrá en juego el prestigio internacional de España, ni cambiará de opinión por otros intereses. Fue subliminal al marcar la diferencia, pero prestó su apoyo al permiso solicitado recordando que ya se lo había tomado el propio Zapatero, porque había colocado a 500 profesionales del ejército en la misión.
Zapatero ha asumido su responsabilidad como Presidente del Gobierno y eso le ha supuesto dar un giro copernicano a sus posiciones belicistas. Aunque diga que no ha cambiado, lo cierto es que lo ha hecho y además enviando a militares a la zona del conflicto desde el principio, algo que hasta ahora no había sucedido. Ayer el problema no era el PP, del que ya sabía su posición, el problema era para una cada vez más caduca IU, que sigue enfundada en el buenismo y antibelicismo y que arrastra a la izquierda del “No a la Guerra”, lo que originará coste en votos para el PSOE. Más todavía.
Mientras en el Congreso se hablaba de Libia, en el Tribunal Supremo, sala 61, las partes presentaban las alegaciones en la vista para decidir sobre la legalidad de Sortu. Pese a la tibieza del Ministro Caamaño, de Patxi López o la desvergüenza de Eguiguren y de Odón Elorza, ni el abogado del Estado ni el Fiscal se han dejado intimidar y la contundencia de sus intervenciones nos ha dado la tranquilidad a un buen número de españoles, que ahora sí podemos estar seguros de que el Gobierno lo tiene claro, porque el Ministerio Público y el Abogado del Estado, ambos mandatados por el Gobierno, defendieron que Sortu es ETA, que no hay arrepentimiento y algo importante, que en el seno de la organización no ha habido debate para decidir si se condena la violencia o si se pide a la banda ETA que entregue las armas y que se rinda sin condiciones.
Ni siquiera la melodramática representación del abogado de Sortu, Iñigo Irtuín, definiendo -con un desparpajo vergonzoso- a la nueva formación como “instrumento de paz”, pudieron apagar las palabras del abogado del Estado que recordó que Batasuna y sus satélites fueron legales desde 1.977 hasta 2003, periodo en el que estuvieron en las instituciones sin que hubiera una sola condena por las 627 víctimas a las que ETA asesinó en este periodo.  
Habrá que esperar ahora la sentencia del Supremo, que los demócratas acataremos como lo hacemos con todas las que se producen, aunque no nos gusten. Es de esperar que las pruebas presentadas, avaladas por la profesionalidad de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado y por los silencios cómplices de Sortu a cada ocasión en la que ha habido oportunidad de condenar a ETA en el corto espacio de su existencia, pongan las cosas en su sitio y alejen el fantasma de los proetarras de las instituciones vascas. Además, la sentencia pondrá en su sitio a esos políticos oportunistas que por acercarse al nacionalismo vasco, olvidan la sangre vertida por los terroristas en sus propias filas y el dolor inflingido a tantas y tantas familias... Se les ha visto el plumero, y en mi opinión, están muy cuestionados para trabajar en el sistema democrático que nos ha permitido la madurez que este país ha alcanzado. 

martes, 22 de marzo de 2011

Comunicando, comunicando, comunicando...

Ni siquiera la crisis y la agitación internacional aleja del PSOE la costumbre de los globos sonda. Ayer el Secretario de Organización del partido, Marcelino Iglesias, se empleó a fondo tras la reunión de la Ejecutiva, para alejar de los periodistas la idea de que Zapatero anunciará de forma inminente que no se presentará como candidato a las próximas generales. Iglesias, con su lento y cansino hablar, se desgañitó en decir que si Zapatero tuviera tal intención, él se habría enterado y sólo tenía conocimiento de que el Comité Federal del 2 de abril era de carácter ordinario sin nada extraordinario en él.
Si este fin de semana los periódicos más difundidos y algunos otros afines al partido, resaltaban el anuncio del futuro de Zapatero, es porque alguien lo había filtrado interesadamente, bien para forzar al propio Presidente o bien para calibrar cómo aceptaría la sociedad el anuncio. Lo cierto es que la estrategia de Ferraz ha cambiado de nuevo y ahora Zapatero marcará, como por otra parte ha hecho siempre, los tiempos; y ahí está la escenificación de unidad dada ayer, donde el Presidente dijo sentirse respaldado como el primer día. El silencio que en la ejecutiva mantuvieron Rubalcaba y Chacón, que ni siquiera hablaron para refrendar el apoyo a Zapatero, demuestra de forma elocuente la tensión interna que se vive en las filas socialistas a pesar del teatro de la unidad que tanto se escenifica.
Hoy será un día clave para Zapatero, porque obtendrá el apoyo del Congreso; lo cierto es que se tiene que enfrentar a una comparecencia para pedir autorización al Congreso para poder participar en la acción armada contra Libia. No le faltará apoyo, pero lo cierto es que nuestros F-18 ya han sobrevolado Libia y nuestra fragata y submarino están ya camino de aquella zona caliente del Mediterráneo. El debate sobre la participación en Irak no estará ausente, porque aún cuando esta misión tiene el respaldo de la ONU, hay grandes similitudes con aquella: en principio es preventiva, comienza sin el permiso del Congreso y nos mete en una guerra sin que se sepa a ciencia cierta cuál es el objetivo final. La diferencia es que Zapatero sí tendrá el apoyo de la oposición y no soportará a un colectivo de tanta influencia mediática como el de la “ceja”, pero estoy segura de que sí tendrá que escuchar que nuestras tropas están en guerra, mientras que en Irak nuestros soldados no fueron desde el principio como sí lo hacen ahora. Había que actuar en Libia y Zapatero ha tomado la decisión más responsable, algo que no pasó en otro momento y con otro Gobierno, pero es que las circunstancias nunca tienen el parecido de dos gotas de agua.
Vivimos tiempos agitados en los que la comunicación es muy intensa y cada vez más potente por las nuevas tecnologías. Las redes sociales nos permiten seguir al instante los acontecimientos, ya que nos "coloca" la comunicación on line en nuestros propios bolsillos a través de los smartphones. Algo está cambiando en nuestra forma de leer la actualidad, de comunicarnos y tenemos que ser conscientes de ello. Ayer hizo exactamente 5 años que nació Twitter. Era un proyecto de empresa, utilizado inicialmente para mandar mensajes cortos entre los empleados. En el 2007 ya era un método premiado. Hoy las cifras son demoledoras, más de 200 millones de usuarios en el mundo y con una cifra que se estima superior a los 120 millones de tweet al día. Jack Dosrsey desde su empresa Obvius LLC, en San Francisco, bautizó a este sistema de comunicación como Twttr y de ahí se pasó al término Twetter, que significa trinar, gorjeo... Se compró el logotipo de un pájaro de entre los que circulaban por la red, sin gran diseño ni inversión económica. Y a partir de ahí, esta red de microbbloging se extendió como la pólvora. Hoy vale más de 4.000 millones de dólares. Noah Glass le puso el nombre al proyecto basándose en esta sencilla frase del diccionario de Oxford: “Una corta e inconsecuente sucesión de información, el piar de los pájaros”. Los 140 caracteres que componen los mensajes de cada tweet llevan 5 años revolucionando el mundo, pero tienen mucho camino por delante. Son frases cortas, pero que son capaces de transmitir información con intensidad, emoción, dureza, frescura y gran cantidad de datos. Estos mensajes cortos pueden llegar desde cualquier emisor y utilizado con talento y con sentido común, pueden llegar a convertirse en una perfecta red editorial, de información, de formación, de emergencia o de carácter social.
El terremoto de Japón se ha seguido por Twitter, la guerra en Libia nos llega también por esos trinos, los partidos nos están contando lo que hacen a través de estos mensajes cortos y a buen seguro que las explicaciones de Zapatero hoy en el Congreso darán origen a gran número de tweets que crearán un debate en las redes sociales, que las revalidarán en la fuerza que contienen. Twitter tiene 5 años, es muy joven, pero su madurez promete ser realmente espectacular. Las redes sociales están aquí, se han instalado entre nosotros no sólo para no irse, sino para quedarse y ser parte de nuestras vidas. Sería muy bueno y positivo que todos supiéramos vivir con ellas y en ellas.

viernes, 18 de marzo de 2011

Tiro la piedra y escondo la mano.

Con demasiada frecuencia se mata al mensajero. Lo que hacen los cobardes es tirar la piedra y esconder la mano. Cuando plantean algo y siembran la polémica, echan la culpa a quien lo cuenta. Si se genera confusión con algo, la culpa es de quien lo valora. Así, el emisor, el origen de la circunstancia, trata de quedarse al margen. Si hay polémica, la culpa no es de quien la origina, si no de quien lo evalúa. Vamos, que quien transmite un mensaje y quien lo recibe, son los culpables de lo que reciben y de cómo lo reciben... Esta es la teoría que maneja ese sujeto llamado Jesús Eguiguren, que preside el Partido Socialista Vasco y que ahora culpa a todo lo que se menea con tal de salvar su pellejo y justificar las razones por las que dijo que Zapatero no tenía valentía al no apoyar la legalización de Sortu.
Dijo lo que dijo, pero resulta que no significa lo que dijo, si no que es malinterpretado por los que lo leyeron y es culpa de este país, que polemiza con todo. Vamos, que los culpables de que él escribiera que Zapatero era un cobarde, la tenemos quienes lo leímos porque tenemos la insana costumbre de polemizar con todo, y porque no somos capaces de entender la trastienda real de unas palabras que no significan lo que dicen. Es decir, que donde leímos que había una falta de valentía de Zapatero, teníamos que haber leído que es un ardiente admirador del Presidente. No es que no sepamos leer, es que tenemos una mente tan sucia y tan contaminada por el PP, que interpretamos que era un cobarde, cuando es todo lo contrario, porque ayer se proclamó fan absoluto del Presidente. Pobres académicos de la lengua, que son incapaces de entender que el concepto de “falta de valentía” puede también ser interpretado como “profunda admiración”. Sólo mentes enfermas como las nuestras, aquellas que están tan retorcidas que sólo son capaces de ver por los ojos de Rajoy y los suyos, pueden hacer una interpretación tan malévola como para decir que se distanciaba de la doctrina de Zapatero y del PSOE sobre el terrorismo.
Este personaje, que sí ha demostrado ser un cobarde, porque en el momento en que ha sido pasto de las críticas por su artículo, se ha apresurado a rectificar y ha demostrado que no tiene principios políticos de ningún tipo y que sólo se mueve por el interés personal de mantenerse en la organización al precio que sea. Hace falta ser ladino para decir que en el artículo que publicó en El País, deslizó alguna expresión inadecuada. Este término puede ser empleado para disculpar un canutazo en la radio o en la televisión, pero no en un artículo de prensa. Cualquiera de los que escribimos, con mayor o menor acierto, repasamos nuestros textos. Con mucho más motivo si se trata de publicar en el diario de mayor tirada en España y casi el órgano del partido en el que milita. Por tanto, de expresión errónea nada de nada. Su texto era muy intencionado, lo que pasa es que los acontecimientos le han desbordado. Jugó con que la debilidad del Gobierno iba a hacer que cambiara su posición sobre Sortu y de esta forma arrimar el ascua a su sardina. Sin embargo Zapatero, que hay que reconocer que en los últimos tiempos asume más su papel institucional y está más pendiente de los resultados que de la imagen, no se plegó a las tesis de los neoabertzales y dio órdenes a sus guardianes de que mantuvieran la unidad antiterrorista y con ello que siguiera adelante la actuación del Estado de derecho contra Sortu, que sólo en la mente de unos pocos es la esperanza blanca de una paz que todavía tardará algún tiempo en llegar.
Lo lamentable no es que un personaje como Eguiguren adopte estas posiciones. Lo lamentable es que el propio Lendakhari, Patxi López, haya cambiado de opinión y aplique a Sortu una tibieza que tal vez debería explicar. Si López cree que en el nacionalismo está su continuidad está bastante equivocado, porque el nacionalismo hace tiempo que descubrió sus cartas y está claro que no quiere saber nada de calado político sobre Euskadi con los partidos nacionales. Bueno, nada salvo que pueda pasarle la correspondiente factura económica, algo que ya estamos padeciendo el resto de los españoles. Patxi López se equivoca en su tibieza contra Sortu, se equivoca si piensa que de la vía abertzale actual puede venir la paz en Euskadi. No puede caer en la trampa de romper la unidad de los demócratas y de los constitucionalistas, que es la verdadera arma para vencer al terrorismo, arrinconándolo a la marginalidad que debe marcar su exclusión de la vida de la sociedad vasca. A Sortu, al margen de lo que el lunes puedan decir los tribunales, lo que hay que exigirle es claridad, condena real del terrorismo, que pida perdón a las víctimas, que rechace a ETA, a quien debe exigir que entregue las armas sin condiciones. Sólo cuando el tiempo demuestre que todas estas premisas se cumplen y que hay un verdadero arrepentimiento, intención de trabajar en la democracia, es cuando se podrá otorgar la licencia correspondiente para que sus miembros puedan sentarse en las instituciones y participen del juego de la democracia, ese juego que hasta el momento los proetarras, el brazo armado de los terroristas, han venido utilizando y reclamando para salvaguardar sus derechos, pero para no cumplir ninguna de las obligaciones. Esa es la grandeza de este sistema que ellos han tratado de dañar y que es el que les ha permitido ser, como cualquier otro español, ciudadanos con plenos derechos; los mismos que ellos han negado a tantas y tantas víctimas y a gran parte de la sociedad vasca.

jueves, 17 de marzo de 2011

Lo que la radiación esconde...

La catástrofe de la central de Fukushima copa la actualidad informativa que nos llega desde Japón. Todo parece indicar que la central está fuera de control y que ya hay barras de combustible radioactivo que están expuestas al aire emitiendo partículas radioactivas. 180 personas trabajan día y noche, sin descanso, para intentar frenar más radiaciones y tratar de evitar un daño de consecuencias que no sabremos calibrar hasta que pueda producirse. La situación es grave y compleja, lo que hace que se hayan disparado todas las alarmas y alimentado la voracidad mediática de buscar palabras gruesas, cada vez más gruesas, para calificar la situación. Si ya se ha hablado de apocalipsis, no sé que términos se emplearán si los reactores, Dios no lo quiera, dan origen a una de esas mortíferas nubes de isótopos radioactivos, que de forma silenciosa y casi imperceptible ocasionan deformaciones y el cáncer. Dejemos trabajar a los técnicos y confiemos en los avances de estas personas, que con un punto de heroicidad, tratan de evitar otra catástrofe.
Intentar debatir en caliente, con todo lo que está sucediendo, si la energía nuclear debe seguir produciéndose o no, es un absurdo y no sería riguroso ni responsable. Hay que dejar enfriar la situación para analizar lo que ha pasado, porque lo que sabemos es que la central resistió el terremoto, pero falló la impermeabilidad al agua del tsunami. Mientras tanto, es una buena medida que todos los países revisen la seguridad de las centrales. Apuesto a que en todos los casos esas medidas son las máximas y están operativas. Hay que pensar, lo dijo muy bien Obama ayer, que la seguridad total es imposible y que los accidentes se han producido en muchas actividades y se seguirán produciendo. Ahí es donde hay que trabajar, en la seguridad, porque es un hecho que en este momento el mundo no puede prescindir de la energía nuclear, porque los combustibles fósiles se acaban y además son contaminantes y las energías renovables son claramente insuficientes, además de carísimas, para atender las demandas del mundo moderno.
Pero, ¿qué está pasando en Japón en el aspecto humano? Está muy bien que nos preocupemos por el accidente nuclear, pero parece que olvidamos los muchos dramas personales y colectivos que se están viviendo en el país. Es esa forma hipócrita que tiene el mundo civilizado de afrontar las situaciones de catástrofe, sea natural o producto de una guerra, en la que parece que los seres humanos es lo que menos importa. Fijémonos en lo que está pasando en Libia, donde el sátrapa Gadafi está asesinando con armamento de todo tipo a su población para recuperar el poder, mientras la comunidad internacional discute sin ponerse de acuerdo sobre si debe actuar o no. Cuando la masacre humana, el genocidio que allí se está produciendo se consume, a lo mejor el Consejo de Seguridad de la ONU adopta medidas... que ya no servirán para mucho. Un insólito y lamentable cruce de brazos que la historia demandará con el paso de los años.
En Japón las cosas están mal, muy mal, porque ya van casi 5.000 muertos, porque hay más de 8.000 desaparecidos, porque hay familias que han perdido a prácticamente todos sus miembros y las hay que lo han perdido todo, se han quedado sin nada. Y hace frío, en la costa noreste hace frío y nieva, los damnificados están en las calles por donde vagan intentado localizar a sus familiares o intentado recuperar algo que les permita aferrarse a la vida.
Además está el éxodo que se está produciendo, el intento de salida del país de aquellos que tienen un legítimo miedo a ese enemigo silencioso que es la radioactividad y que mata en silencio.
Bueno sería que este mundo que llamamos civilizado, que a veces es tan insensible, se mueva por algo más que por el puro interés de su seguridad o su ambición, y comprenda que aunque Japón es una sociedad avanzada, preparada para los terremotos (que no tanto para los tsunamis) está sufriendo un drama nacional de tal nivel, que hasta el emperador Akihito se ha dirigido por televisión al país por primera vez en sus 22 años de mandato. No son pocos los japoneses que aseguran que es la primera vez que escuchaban su voz. Japón necesita ayuda, ayuda para las personas, ayuda para reconstruir vidas, para devolver el color donde ahora sólo hay un marrón del barro que impuso la masa inmensa de agua que llegó a entrar con una fuerza brutal y mortal hasta varios kilómetros tierra adentro, arrasando ciudades, pueblos, industrias y vidas humanas, todo lo que pillaba a su paso. Merece la pena detenerse a pensar y a tratar de comprender la tragedia humana, que la hay, y que exige de la solidaridad de todos. El mundo no puede dejar de ser solidario, porque si algo positivo tiene la globalización, es que todos podamos ayudar de forma rápida y eficaz a quien lo necesita... Sé que es una visión idílica, pero es hacia la que deberíamos caminar si no queremos que el tsunami de la indiferencia acabe por devorarnos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Eguiguren, el carroñero del miedo.

El artículo del presidente del PSOE Vasco, Jesús Eguiguren, cuestionando la valentía de Zapatero por oponerse a la legalización de Sortu cediendo a las presiones que le ejerce el PP es, además de intolerable, una falacia política de las mayores dimensiones. El PP no ha condicionado al PSOE, que ha tomado su propia decisión. El PP se ha limitado a defender lo que el sentido común y la moralidad de la gran mayoría de la sociedad aconsejan. Sortu es una prolongación de Batasuna, lo certifican las investigaciones policiales, las conversaciones en privado de sus integrantes y la tibieza de sus manifestaciones públicas en relación con la banda de asesinos ETA. Las declaraciones responsables de Antonio Basagoiti pidiendo calma y no admitiendo fisuras en el pacto entre el PP y del PSOE que tanto bien está haciendo a Euskadi, demuestran que para el Partido Popular no estamos en un asunto electoral, ni local vasco, sino en un asunto de Estado que nos afecta a todos los españoles. El terrorismo, por mucho que se empeñen estos adalides de un abertzalismo de pacotilla, es una cuestión que nos afecta a todos ya que ha sembrado el dolor y la miseria en muchos puntos de España.
Desde que Eguiguren fue elegido por el PSOE para la negociación con los terroristas en el 2006, vive una especie de síndrome de Estocolmo intolerable, que no es posible entender que lo consienta el PSOE en uno de sus cuadros. Su artículo de ayer no es que ataque al PP, que lo hace, es que dispara a la línea de flotación del propio PSOE: a José Luis Rodríguez Zapatero, el líder nacional de su partido. La debilidad de Zapatero es tal, que se cuestiona públicamente nada menos que su “valentía” a la hora de tomar decisiones vitales para el país. Que eso lo hiciera el partido de la oposición puede parecer razonable, pero que se haga desde el propio partido es algo que no tiene muchos precedentes. Además lo hace amparado en esa debilidad y con la certeza de que si el PSOE adopta medidas disciplinarias contra él, encendería un fuego dentro y fuera de la organización que en tiempo electoral no conviene a nadie. La deslealtad política de Eguiguren con el PSOE y su miseria personal en la utilización del terrorismo con fines electorales, es equiparable a la prepotencia que se adjudica de otorgar carnet de buenos y de malos, o de valientes o cobardes, o de patriotas o antipatriotas.
Personajes como Jesús Eguiguren son los que sobran en la política. España necesita dirigentes con sentido común, dispuestos a servir a la sociedad y volcados en la acción hacia los demás, con sentido de Estado. No necesita mesías que tratan de imponer por el miedo soluciones a problemas que ya están casi resueltos, y mucho menos abanderados de sentarse a la mesa de negociación con unos asesinos que no han demostrado que vayan a arrepentirse del dolor sembrado durante décadas, y que está probado que siguen trabajando para realizar gigantescos atentados como el que en el 2009 preveía destruir las torres de Kio en Madrid.
Dar entrada en las instituciones a los representantes políticos del terror es abrirles el grifo de la manutención, facilitarles “gasolina” para seguir manteniendo los incendios y además permitirles voz en las instituciones democráticas, cuando ellos a través de las armas y las bombas imponen la dictadura del miedo, y trabajan por un País Vasco que cada vez estaría más encadenado a un mundo antiguo, pasado, encerrado sobre sí mismo y sin perspectiva de futuro. Las armas nunca han sido elemento de negociación y hay un mayoritario consenso de que no se puede desde el poder legalmente establecido, sentarse a hablar con quienes han demostrado que rompen su palabra a conveniencia y en cualquier momento vuelven a manchar la vida política de sangre.
Ayer el PSOE salió en tromba a desautorizar las afirmaciones del Presidente del socialismo vasco. Hasta Patxi López, que ha actuado con una cierta tibieza en el asunto de la legalización de Sortu, se desmarcó de las palabras de Eguiguren, mientras José Blanco, en nombre del partido socialista desautorizaba el artículo y llevaba la tranquilidad a la sociedad al asegurar que con los terroristas no se habla y que la única negociación que cabe es que abandonen las armas. 
En el fondo de todo esto está algo tan vil como querer influir ante el Tribunal Supremo, que el jueves estudia la ilegalización de los herederos de Batasuna. Eguiguren ha querido influir sobre la decisión, creando en el ambiente la idea de que hay muchos socialistas que creen que ahora es cuando se atisban pasos decisivos para la pacificación. Creer que abrirle el paso a Sortu a las elecciones de mayo es el camino, sólo cabe en la cabeza de un iluminado, de un traidor a las ideas democráticas de los españoles o en la de una persona incapacitada para hablar en nombre de la gran mayoría de los españoles de bien que ya estamos hartos del doble lenguaje de la política con las armas.