Un simple vistazo a los periódicos de ayer y del fin de semana, demuestran hasta qué punto hay un clima de derrota electoral clara en el PSOE ante las próximas convocatorias en las urnas. Los sondeos reflejan que la previsión es que el PP consiga una contundente victoria en las elecciones del 22 de mayo, sensación que se agudiza por las encuestas que se publican sobre Andalucía, el feudo de los feudos socialistas, donde parece que puede darse un vuelco histórico que sitúe al PP al frente de la Junta Andaluza con mayoría absoluta, única situación que parece que le permitiría gobernar, porque sin ella el PSOE buscaría las alianzas que fueran necesarias para mantenerse en el poder.
Parece que Javier Arenas tiene ahora la más clara oportunidad de llevar a su partido a la victoria, aunque dados los acontecimientos que vamos conociendo, la tarea de limpieza que le espera es muy considerable. Según las encuestas periodísticas el caso de los ERES, uno de los más escandalosos de la democracia, parece que ha calado muy hondo en la sociedad andaluza y ha dado la puntilla definitiva a una tendencia que ya se venía detectando desde hace algo más de un año. En cualquier caso, tanta sensación de victoria puede acabar haciendo un daño importante al PP, que puede vender la piel del oso antes de haberla cazado. Ha de ser consciente que la maquinaria del PSOE andaluz es implacable en todos los sentidos y tiene una herramienta de gran potencia que se llama Canal Sur, que puede que haya creado uno de los agujeros negros de la gestión socialista, pero es un instrumento de agitación y propaganda de primera, con todos los medios a su disposición y con una tendencia que no deja lugar a duda. Esa maquinaria funcionará a pleno rendimiento hasta las elecciones, ésa y la gran cantidad de clientelismo que se ha creado a lo largo de la historia autonómica de la Comunidad bajo el mandato socialista.
La Comunidad celebró ayer el Día de Andalucía. Lo hizo con un discurso institucional del Presidente, José A. Griñán, en el que se extendió sobre la importancia de la identidad, del fortalecimiento del autogobierno, de la necesidad de cooperación interinstitucional y de Europa. Apenas espacio para la autocrítica... Olvidó Griñán que Andalucía es la comunidad con mayor índice de paro, que las desigualdades no sólo no se corrigen sino que aumentan, o que es la comunidad con mayor fracaso escolar. Son indicadores demoledores que cuestionan el trabajo hecho por el PSOE en los 31 años que lleva mandando en aquella comunidad. Si a todo ello sumamos los escándalos de corrupción, tan graves como el que ahora domina la actualidad política, llegaremos a la conclusión de que el cambio es imprescindible. No sólo imprescindible, es higiénico y saludable, porque la alternancia en la vida política es algo esencial que se produzca cuando las cosas no funcionan, porque es la única forma de volver a coger impulso.
No le será fácil al PSOE digerir esta situación y de ahí el temor en otras comunidades que son también talismán para el partido y que ven que la corriente del momento les puede hacer un daño irreparable. Barreda y Fernández Vara marcan claramente el territorio y tímidamente, lo harán con más fuerza un poco más adelante, se desmarcan de la línea oficial de un socialismo cada día más desnortado y errático. El ejemplo lo volvió a protagonizar ayer Pepiño Blanco, que no contento con las críticas de la reducción de la velocidad en las autovías, nos anunció que apagarán las luces en las autovías y autopistas. Por partes. Ya están apagadas las farolas de la mayor parte de las rondas de las ciudades, porque esa iluminación en muchos casos es municipal y hace tiempo que no pueden pagar la factura de las luminarias. Las luces en las autopistas lo que hacen es aumentar los niveles de seguridad y las autopistas son de peaje. A Zapatero se le llenó ayer la boca en decir que se rebaja a 110 la velocidad no sólo para ahorrar, sino por razones de seguridad. ¿También son razones de seguridad apagar la mitad de la iluminación de las autopistas?. ¿Se tendrán en cuenta las opiniones de los expertos que ya han advertido de los riesgos de disminuir la iluminación de determinados tramos?. ¿Se bajarán los peajes nocturnos? Porque en una autopista pagas el servicio y si no te lo dan al completo, lo suyo es rebajarlo...
A veces, analizar todo lo que está pasando es entrar en un mal sueño, un sueño del que tenemos que despertar pronto, porque necesitamos remontar y superar la crisis que nos atenaza... Las encuestas marcan tendencia, sólo tendencias, el PP está en la obligación de consolidarlas y ofrecer alternativas a los españoles para no dejar que cale el mensaje fatalista de que todos son iguales.
martes, 1 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
Este gobierno sí que es friki...
Que en momentos de crisis todos debemos arrimar el hombro lo sabemos, también que tenemos que apretarnos el cinturón y habituarnos a medidas altamente impopulares. La situación es grave y eso hace que tengamos que ponernos en lo peor. Pero lo que ignorábamos es que una vez más afrontaríamos otra de las ocurrencias de un Gobierno que cada día inventa algo nuevo, puede que con la intención de distraer la atención de todo lo que nos rodea. Se le ha acusado tanto de no prever la crisis, que ahora se pone la venda antes de la herida. Esa es la impresión que tengo con la propuesta de ahorro en el consumo de los derivados petrolíferos, porque estamos todavía muy lejos de los 148 dólares que costaba el barril en el 2008, y entonces no se tomó ninguna medida. Ahora, para salvar la cara, el Gobierno decide que conduciremos en las autovías a 110 Kms/h a partir del lunes que viene, para ahorrar del 15% en la factura del petróleo. ¿A quien le supondrá el ahorro?... Desde luego no al Gobierno, que no paga, sino que cobra a cuenta del petróleo; porque a los ciudadanos nadie nos paga el combustible y si sube, nos sube la gasolina. Lo que los ciudadanos hacemos es pagar la factura del petróleo y más, porque las gasolinas están gravadas con una carga impositiva brutal que le da pingües beneficios a la Hacienda pública. Pero claro, que como Hacienda somos todos, se supone que no tiene que molestarnos.
Lo que es un hecho es que nuestra dependencia energética exterior es una de las grandes asignaturas pendientes, que exige soluciones y no parches, como el de sustituir con pegatinas las señales de 120 en las autovías y autopistas. Ya va siendo hora de que el Gobierno se ponga manos a la obra y siente las bases de lo que ha de ser nuestro mix energético, porque la política que ahora tenemos es un lastre para los ciudadanos y las empresas en primer término, pero sobre todo es una gran hipoteca del futuro, porque seguiremos dependiendo del exterior para facilitar la “gasolina” que toda empresa necesita para funcionar.
Lo que es lamentable y “friki" es que, de repente, unos gobernantes se den cuenta de que no podemos seguir dependiendo del petróleo y como brillante solución se les ocurra que hay que ir más despacio en el coche. Claro que luego vienen “lumbreras” como Pedro Castro, el impresentable Presidente de la FEMP, y dice que hay que ahorrar poniendo sensores en los edificios públicos o descentralizar las sedes de las Consejerías de los Gobiernos autónomos (¿?). La desgracia es que todo son parches para no abordar el problema real, y de paso, no comprometerse con decisiones que pueden ser impopulares, pero que son imprescindibles. No sé si a la hora de hacer números las nucleares son la solución, porque tardarían en construirse 15 años como mínimo, pero por lo menos que no cierren las que son útiles y mucho menos que sean arma política, como la que utiliza el PSOE con Garoña. No es serio, no hay rigor, es todo un despropósito que no puede durar más tiempo, porque está en juego el futuro del país y con ello el de las generaciones futuras.
Es verdad que los tiempos han cambiado, que ya nada es igual y que el mundo tiene un nuevo orden que exigirá a las naciones ser más audaces y más efectivas en sus políticas. Aquí, quien no arriesgue pierde el tren del progreso y arriesgar es decidir, es decir, todo lo contrario de lo que sucede en España. Aquí lo que prima es la frasecita, la pose, escuchar a Pepiño Blanco acusar al PP de friki o anarcoide porque no aplaude sus ocurrencias. Lo triste es que esta es la forma de hacer política y de buscar el consenso por parte del partido que gobierna, que es quien mientras esté al mando, ha de buscar soluciones y tratar de encontrar apoyos... y no llevar la chequera por delante para comprar a los nacionalistas.
España no se merece un Gobierno de incompetentes que trata de darnos gato por liebre, que trata de convencernos de que ahorraremos un 15% en combustible, como si la aceleración, la edad de los coches, o el peso de la carga del transporte pesado, que en España es casi todo por carretera, no tuvieran incidencia. Lo que tratará este gobierno es de sacar nuevamente rentabilidad a los más de 550 radares que tiene instalados en las carreteras para conseguir llegar al millón de multas por exceso de velocidad. Esto es lo único que mueve al Gobierno, tratar de recaudar, y lo comprobamos en que en cuestión de horas adaptará las 6000 señales de tráfico y los radares.
Preparemos las carteras porque la que se avecina no es pequeña. Subida de los carburantes, que una vez que suben ya no bajan nunca, y radares dispuestos a saltar cuando vayamos por las autovías a menos velocidad.
En el fondo algo le pasa a este extraño gobierno socialista, que pasará a la historia como el de las prohibiciones, porque mucho progresismo... pero acaba prohibiéndolo todo. Hace unos días era el tabaco, ahora es la velocidad y mañana...
Lo que es un hecho es que nuestra dependencia energética exterior es una de las grandes asignaturas pendientes, que exige soluciones y no parches, como el de sustituir con pegatinas las señales de 120 en las autovías y autopistas. Ya va siendo hora de que el Gobierno se ponga manos a la obra y siente las bases de lo que ha de ser nuestro mix energético, porque la política que ahora tenemos es un lastre para los ciudadanos y las empresas en primer término, pero sobre todo es una gran hipoteca del futuro, porque seguiremos dependiendo del exterior para facilitar la “gasolina” que toda empresa necesita para funcionar.
Lo que es lamentable y “friki" es que, de repente, unos gobernantes se den cuenta de que no podemos seguir dependiendo del petróleo y como brillante solución se les ocurra que hay que ir más despacio en el coche. Claro que luego vienen “lumbreras” como Pedro Castro, el impresentable Presidente de la FEMP, y dice que hay que ahorrar poniendo sensores en los edificios públicos o descentralizar las sedes de las Consejerías de los Gobiernos autónomos (¿?). La desgracia es que todo son parches para no abordar el problema real, y de paso, no comprometerse con decisiones que pueden ser impopulares, pero que son imprescindibles. No sé si a la hora de hacer números las nucleares son la solución, porque tardarían en construirse 15 años como mínimo, pero por lo menos que no cierren las que son útiles y mucho menos que sean arma política, como la que utiliza el PSOE con Garoña. No es serio, no hay rigor, es todo un despropósito que no puede durar más tiempo, porque está en juego el futuro del país y con ello el de las generaciones futuras.
Es verdad que los tiempos han cambiado, que ya nada es igual y que el mundo tiene un nuevo orden que exigirá a las naciones ser más audaces y más efectivas en sus políticas. Aquí, quien no arriesgue pierde el tren del progreso y arriesgar es decidir, es decir, todo lo contrario de lo que sucede en España. Aquí lo que prima es la frasecita, la pose, escuchar a Pepiño Blanco acusar al PP de friki o anarcoide porque no aplaude sus ocurrencias. Lo triste es que esta es la forma de hacer política y de buscar el consenso por parte del partido que gobierna, que es quien mientras esté al mando, ha de buscar soluciones y tratar de encontrar apoyos... y no llevar la chequera por delante para comprar a los nacionalistas.
España no se merece un Gobierno de incompetentes que trata de darnos gato por liebre, que trata de convencernos de que ahorraremos un 15% en combustible, como si la aceleración, la edad de los coches, o el peso de la carga del transporte pesado, que en España es casi todo por carretera, no tuvieran incidencia. Lo que tratará este gobierno es de sacar nuevamente rentabilidad a los más de 550 radares que tiene instalados en las carreteras para conseguir llegar al millón de multas por exceso de velocidad. Esto es lo único que mueve al Gobierno, tratar de recaudar, y lo comprobamos en que en cuestión de horas adaptará las 6000 señales de tráfico y los radares.
Preparemos las carteras porque la que se avecina no es pequeña. Subida de los carburantes, que una vez que suben ya no bajan nunca, y radares dispuestos a saltar cuando vayamos por las autovías a menos velocidad.
En el fondo algo le pasa a este extraño gobierno socialista, que pasará a la historia como el de las prohibiciones, porque mucho progresismo... pero acaba prohibiéndolo todo. Hace unos días era el tabaco, ahora es la velocidad y mañana...
viernes, 25 de febrero de 2011
Mucho más que orgullo e historia.
Hoy se cumplen 28 años desde la aprobación del Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Nuestra Comunidad fue una de las últimas en dotarse de esta herramienta destinada a cambiar la forma de ver, entender y sentir a nuestra tierra. Castilla y León, la heredera de los viejos reinos, uno de los territorios más identificados con la nación, con España, entraba de lleno en la nueva organización territorial del Estado. Había que explorar una nueva forma de organización en una región fuertemente provincializada, había que poner en marcha nuevas instituciones, había que intentar crear un espíritu y una conciencia regional, un orgullo de lo propio, que no es que tuviera que anular el fuerte sentimiento local y provincial, sino que estaba llamado a convivir con ellos. Y había que ganar el futuro.
Han pasado 28 años desde aquel 1983 y se ha recorrido un largo y tortuoso camino, no exento de “chinas” en forma de recursos uniprovinciales. Atrás quedaron los intentos de León y Segovia para lograr una autonomía propia que hoy sería difícil de comprender, atrás quedaron la acción de grupos locales que teniendo representación en las Cortes, se oponían a todo lo que trataba de poner en marcha un proyecto común, un proyecto en comunidad.
Pese a todo, son más las luces que las sombras. Lo son porque quienes han trabajado en la vida autonómica desde la sociedad y desde los partidos, lo han hecho con responsabilidad, austeridad y desde la búsqueda de una conciencia propia en la que sí hemos avanzado. El orgullo de ser de esta tierra es algo que ya despunta. Nos sentimos orgullosos cuando un deportista de la tierra triunfa y también lo sentimos cuando lo hace un empresario o un político. Nos enorgullece nuestro mundo de la cultura, que es un referente en la vida nacional, y cada vez es más habitual hablar del patrimonio común, de nuestro patrimonio arquitectónico, de nuestro patrimonio cultural, de nuestras señas de identidad...
Es verdad que no tenemos una lengua propia como sucede en otras comunidades que se hacen llamar históricas. Pero... es que tenemos el idioma común de todos los españoles. Esta tierra ha sido la cuna del español y de hecho solemos decir que hablamos el mejor castellano de España, una exageración, pero que traduce el orgullo que sentimos de la lengua. Y del carácter histórico de Castilla y León hay poco que decir, porque no se puede entender la historia de España sin Castilla y sin León.
Pero la autonomía es mucho más. Creer que el Estatuto lo que ha hecho es tratar de desenterrar orgullos e historia, es quedarse en el pasado y no entender que es la Norma que posibilita el desarrollo presente y de futuro. Castilla y León ha cambiado mucho en estos 28 años y en buena medida se debe al impulso autonómico. La gestión de las competencias en la tierra, ha permitido tratar de cerca los problemas, situaciones que desde el poder central se veían distantes pasan a tener un tratamiento mucho más próximo. Hoy la Comunidad ha mejorado notablemente su red de carreteras interna, los agricultores ven cómo las ayudas de la PAC se gestionan desde aquí, prácticamente todos los grandes centros hospitalarios se han remodelado con instalaciones tan modernas como el Hospital de Valladolid o el de Burgos, que muy pronto será una realidad y que será en el momento de su apertura uno de los mejores de España. Hoy Castilla y León tiene una agroalimentación reconocida en toda España y “Tierra de Sabor” ha tenido una expansión meteórica, la educación que se gestiona aquí está reconocida por el informe PISA... Y así podríamos seguir con un largo etcétera al que sumaríamos un Parque Tecnológico de referencia nacional en Valladolid y uno en León en expansión. Cada día atraemos más proyectos I+D+i. Todo ello es debido a que el poder autonómico ha trabajado con visión de futuro y con el diálogo y la convivencia como motor. Nuestro modelo de diálogo social ha permitido una paz social envidiable y ha permitido que las políticas de empleo sean el fruto del consenso con los agentes sociales.
Castilla y León es hoy la primera Comunidad en la gestión de la dependencia y los servicios sociales tienen un reconocido prestigio. Aquí nacieron proyectos como el Club de los 60, que fue modelo para el ocio de los mayores en muchas comunidades. El modelo de Transporte a la Demanda ha sido una solución imaginativa para resolver el transporte de muchos pueblos dispersos y con poca población, y hoy lo estudian varios países europeos.
Castilla y León ha aprovechado los recursos y el hecho de haber creado un aparato administrativo ajustado, no haber puesto en marcha una televisión autonómica que es el gran agujero de muchas comunidades, o haber estado más pendiente de la gestión que de la confrontación con el resto de los territorios, ha permitido mayor eficacia, aunque tenga menos eco.
No todo son flores, porque aún falta camino para que todos los ciudadanos nos sintamos con la camiseta del mismo equipo. No se ha resuelto el problema de la progresiva despoblación del medio rural, o no hemos encontrado soluciones para retener a los jóvenes. No hemos alcanzado el consenso para hacer una adecuada ordenación del territorio, o no hemos sido capaces de entender que lo que beneficia a una provincia beneficia a toda la Comunidad y viceversa.
El Estatuto cumple hoy 28 años y acumula 4 reformas. Gracias a él tenemos una Autonomía que no da que hablar, que es modelo de convivencia y que nos ayuda a crecer cada día. Pero el Estatuto no es nada sin el trabajo y sin la responsabilidad de cada cual. Ojalá sigamos en ello y salgamos de esta crisis para que Castilla y León sea esa Comunidad pujante y mantenga la calidad de vida que todos deseamos.
Han pasado 28 años desde aquel 1983 y se ha recorrido un largo y tortuoso camino, no exento de “chinas” en forma de recursos uniprovinciales. Atrás quedaron los intentos de León y Segovia para lograr una autonomía propia que hoy sería difícil de comprender, atrás quedaron la acción de grupos locales que teniendo representación en las Cortes, se oponían a todo lo que trataba de poner en marcha un proyecto común, un proyecto en comunidad.
Pese a todo, son más las luces que las sombras. Lo son porque quienes han trabajado en la vida autonómica desde la sociedad y desde los partidos, lo han hecho con responsabilidad, austeridad y desde la búsqueda de una conciencia propia en la que sí hemos avanzado. El orgullo de ser de esta tierra es algo que ya despunta. Nos sentimos orgullosos cuando un deportista de la tierra triunfa y también lo sentimos cuando lo hace un empresario o un político. Nos enorgullece nuestro mundo de la cultura, que es un referente en la vida nacional, y cada vez es más habitual hablar del patrimonio común, de nuestro patrimonio arquitectónico, de nuestro patrimonio cultural, de nuestras señas de identidad...
Es verdad que no tenemos una lengua propia como sucede en otras comunidades que se hacen llamar históricas. Pero... es que tenemos el idioma común de todos los españoles. Esta tierra ha sido la cuna del español y de hecho solemos decir que hablamos el mejor castellano de España, una exageración, pero que traduce el orgullo que sentimos de la lengua. Y del carácter histórico de Castilla y León hay poco que decir, porque no se puede entender la historia de España sin Castilla y sin León.
Pero la autonomía es mucho más. Creer que el Estatuto lo que ha hecho es tratar de desenterrar orgullos e historia, es quedarse en el pasado y no entender que es la Norma que posibilita el desarrollo presente y de futuro. Castilla y León ha cambiado mucho en estos 28 años y en buena medida se debe al impulso autonómico. La gestión de las competencias en la tierra, ha permitido tratar de cerca los problemas, situaciones que desde el poder central se veían distantes pasan a tener un tratamiento mucho más próximo. Hoy la Comunidad ha mejorado notablemente su red de carreteras interna, los agricultores ven cómo las ayudas de la PAC se gestionan desde aquí, prácticamente todos los grandes centros hospitalarios se han remodelado con instalaciones tan modernas como el Hospital de Valladolid o el de Burgos, que muy pronto será una realidad y que será en el momento de su apertura uno de los mejores de España. Hoy Castilla y León tiene una agroalimentación reconocida en toda España y “Tierra de Sabor” ha tenido una expansión meteórica, la educación que se gestiona aquí está reconocida por el informe PISA... Y así podríamos seguir con un largo etcétera al que sumaríamos un Parque Tecnológico de referencia nacional en Valladolid y uno en León en expansión. Cada día atraemos más proyectos I+D+i. Todo ello es debido a que el poder autonómico ha trabajado con visión de futuro y con el diálogo y la convivencia como motor. Nuestro modelo de diálogo social ha permitido una paz social envidiable y ha permitido que las políticas de empleo sean el fruto del consenso con los agentes sociales.
Castilla y León es hoy la primera Comunidad en la gestión de la dependencia y los servicios sociales tienen un reconocido prestigio. Aquí nacieron proyectos como el Club de los 60, que fue modelo para el ocio de los mayores en muchas comunidades. El modelo de Transporte a la Demanda ha sido una solución imaginativa para resolver el transporte de muchos pueblos dispersos y con poca población, y hoy lo estudian varios países europeos.
Castilla y León ha aprovechado los recursos y el hecho de haber creado un aparato administrativo ajustado, no haber puesto en marcha una televisión autonómica que es el gran agujero de muchas comunidades, o haber estado más pendiente de la gestión que de la confrontación con el resto de los territorios, ha permitido mayor eficacia, aunque tenga menos eco.
No todo son flores, porque aún falta camino para que todos los ciudadanos nos sintamos con la camiseta del mismo equipo. No se ha resuelto el problema de la progresiva despoblación del medio rural, o no hemos encontrado soluciones para retener a los jóvenes. No hemos alcanzado el consenso para hacer una adecuada ordenación del territorio, o no hemos sido capaces de entender que lo que beneficia a una provincia beneficia a toda la Comunidad y viceversa.
El Estatuto cumple hoy 28 años y acumula 4 reformas. Gracias a él tenemos una Autonomía que no da que hablar, que es modelo de convivencia y que nos ayuda a crecer cada día. Pero el Estatuto no es nada sin el trabajo y sin la responsabilidad de cada cual. Ojalá sigamos en ello y salgamos de esta crisis para que Castilla y León sea esa Comunidad pujante y mantenga la calidad de vida que todos deseamos.
jueves, 24 de febrero de 2011
Cuando una estrella se apaga, otra empieza a brillar.
La capacidad que tiene Zapatero para sorprender es directamente proporcional a su incompetencia como jefe del Gobierno. Ayer se escudó en la efeméride del fallido golpe de estado de 1981, para rehuir la confrontación dialéctica y democrática con el líder de la oposición en la sesión de Control en el Congreso. Las duras críticas que Mariano Rajoy le dirigió en su pregunta parlamentaria, chocaron con una sorprendente respuesta de Zapatero invocando la fecha, el 23F. “Hoy no es un día en el que quiera discutir con usted. Hoy es 23F. Hoy es el día en el que hace 30 años esta Cámara sufrió lo que sufrió. Hoy hace 30 años que hubo aquí dignidad, unidad, lucha por la libertad, igual que toda la sociedad española. Y 30 años después, los que sentimos profundamente eso, que por supuesto somos todos los que estamos en esta Cámara, merece que lo recordemos y que lo homenajeemos”... Y dio por zanjado el debate. Una vez más tiró de la demagogia para urdir el engaño, porque el recuerdo al 23F tenía en la propia Cámara multitud de actos de mañana y tarde, así que no había olvido alguno. Por otra parte, si hay una forma de homenajear a la democracia, es ejercerla y uno de los más importantes métodos de hacerlo, son precisamente las sesiones de control al Gobierno. Zapatero quería dar la nota y la dio, quería resaltar la presunta insensibilidad de Rajoy ante la efeméride del día y le salió bien, porque con su actuación cosechó más críticas que beneplácitos. Ni siquiera los aplausos de su grupo, que tampoco fueron tan numerosos, dieron amparo a la ridícula situación a la que dio pie esta pretendida originalidad.
Es un hecho que en el PSOE no hay ya demasiado tino últimamente en las operaciones de imagen, y no lo hay porque se trata de proyectar a un personaje gastado. La confianza en el milagro de la recuperación es cada vez menor y los movimientos y posicionamientos se suceden con demasiada frecuencia. La última en hacerlo ha sido Carme Chacón, la Ministra de Defensa, que sin decir ni sí ni no, sino todo lo contrario y en situación de disponible, se dejó querer en un desayuno informativo en el que encontró el amparo y apoyo de Maria Teresa Fernández de la Vega, y de siete ministros del Gobierno. Sus afirmaciones fueron muy elocuentes, ya que declaró que ser catalana no es un impedimento para presidir un Gobierno de España y que para ser candidata, debe ser elegida por los militantes, un posicionamiento adoptado de la doctrina de Felipe González y por tanto, un acercamiento a la vieja guardia socialista.
Carme Chacón fue lanzada al estrellato al ser nombrada Ministra de Defensa y estar embarazada de siete meses. Tuvo su particular campaña de imagen que la situó como la predilecta de Zapatero cuando se especulaba que su mandato podría durar sólo ocho años. Cuidó su imagen al extremo, hasta el punto de que sus comparecencias son medidas y rara vez se somete a preguntas de los periodistas. Durante su mandato apenas se le conocen un par de ruedas de prensa, lo que pone demuestra que si no se habla, si no se cae en el compromiso que puede suponer improvisar, no se mete la pata. Lo sabe muy bien su marido, Miguel Barroso, un especialista en marketing que fue Secretario de Estado de Comunicación con González .
Pero en política nada está escrito y quien ejerce una responsabilidad, siempre se tiene que enfrentar a problemas. Su precipitado anuncio sobre la retirada de las tropas de Kosovo, tuvo una respuesta internacional contundente y puso en aprietos al Gobierno Zapatero. Luego vino la desastrosa gestión de la crisis del pesquero Alakrana, secuestrado en aguas somalíes por los piratas que operan en la zona. El cerco de la oposición fue durísimo y su imagen se resintió de forma muy notable, hasta el punto de que a medida que la estrella de Zapatero se apagaba, también lo hacía la suya y de hecho, su nombre prácticamente desapareció de las quinielas.
La fulgurante ascensión de Alfredo Pérez Rubalcaba, el gran candidato a la sucesión, y deslices como el que tuvo el fin de semana poniéndose en igualdad de plano a Zapatero, hace que en el PSOE salgan muchos críticos con el Vicepresidente, que además juegan con la baza del peligro que supone “poner todos los huevos en la misma cesta”, cuando el caso Faisán está tomando unos inciertos derroteros. En este particular escenario surge de nuevo Carme Chacón, aparece cual estrella emergente y ofreciéndose a contestar preguntas públicas, algo que es excepcional, y donde demuestra que cuando la ocasión lo merece, está dispuesta a ello. Y lo era, porque se trataba de jugar la carta de ser una posible aspirante a la sucesión. Tiene buena imagen, es mujer y hay que reconocer que, en general, su gestión no es de las que ha levantado más ampollas. Es evidente que lo que quiere es estar en la parrilla de salida cuando la carrera vaya a comenzar. Para entonces puede que haya más aspirantes, pero también que la lucha interna en el PSOE sea mucho más encarnizada. Las elecciones del 22 de mayo serán toda una clave.
Es un hecho que en el PSOE no hay ya demasiado tino últimamente en las operaciones de imagen, y no lo hay porque se trata de proyectar a un personaje gastado. La confianza en el milagro de la recuperación es cada vez menor y los movimientos y posicionamientos se suceden con demasiada frecuencia. La última en hacerlo ha sido Carme Chacón, la Ministra de Defensa, que sin decir ni sí ni no, sino todo lo contrario y en situación de disponible, se dejó querer en un desayuno informativo en el que encontró el amparo y apoyo de Maria Teresa Fernández de la Vega, y de siete ministros del Gobierno. Sus afirmaciones fueron muy elocuentes, ya que declaró que ser catalana no es un impedimento para presidir un Gobierno de España y que para ser candidata, debe ser elegida por los militantes, un posicionamiento adoptado de la doctrina de Felipe González y por tanto, un acercamiento a la vieja guardia socialista.
Carme Chacón fue lanzada al estrellato al ser nombrada Ministra de Defensa y estar embarazada de siete meses. Tuvo su particular campaña de imagen que la situó como la predilecta de Zapatero cuando se especulaba que su mandato podría durar sólo ocho años. Cuidó su imagen al extremo, hasta el punto de que sus comparecencias son medidas y rara vez se somete a preguntas de los periodistas. Durante su mandato apenas se le conocen un par de ruedas de prensa, lo que pone demuestra que si no se habla, si no se cae en el compromiso que puede suponer improvisar, no se mete la pata. Lo sabe muy bien su marido, Miguel Barroso, un especialista en marketing que fue Secretario de Estado de Comunicación con González .
Pero en política nada está escrito y quien ejerce una responsabilidad, siempre se tiene que enfrentar a problemas. Su precipitado anuncio sobre la retirada de las tropas de Kosovo, tuvo una respuesta internacional contundente y puso en aprietos al Gobierno Zapatero. Luego vino la desastrosa gestión de la crisis del pesquero Alakrana, secuestrado en aguas somalíes por los piratas que operan en la zona. El cerco de la oposición fue durísimo y su imagen se resintió de forma muy notable, hasta el punto de que a medida que la estrella de Zapatero se apagaba, también lo hacía la suya y de hecho, su nombre prácticamente desapareció de las quinielas.
La fulgurante ascensión de Alfredo Pérez Rubalcaba, el gran candidato a la sucesión, y deslices como el que tuvo el fin de semana poniéndose en igualdad de plano a Zapatero, hace que en el PSOE salgan muchos críticos con el Vicepresidente, que además juegan con la baza del peligro que supone “poner todos los huevos en la misma cesta”, cuando el caso Faisán está tomando unos inciertos derroteros. En este particular escenario surge de nuevo Carme Chacón, aparece cual estrella emergente y ofreciéndose a contestar preguntas públicas, algo que es excepcional, y donde demuestra que cuando la ocasión lo merece, está dispuesta a ello. Y lo era, porque se trataba de jugar la carta de ser una posible aspirante a la sucesión. Tiene buena imagen, es mujer y hay que reconocer que, en general, su gestión no es de las que ha levantado más ampollas. Es evidente que lo que quiere es estar en la parrilla de salida cuando la carrera vaya a comenzar. Para entonces puede que haya más aspirantes, pero también que la lucha interna en el PSOE sea mucho más encarnizada. Las elecciones del 22 de mayo serán toda una clave.
miércoles, 23 de febrero de 2011
23-F, el día que se afianzó la Democracia.
Cuando una tiene 6 años no es consciente de las muchas cosas que pasan, aunque sí se da cuenta de que hay movimiento y que algo importante está sucediendo. Barcelona es una gran ciudad y en las grandes ciudades algo tan importante como un golpe militar corre como la pólvora; mucho más cuando la pretendida involución de lo primero que se llevaría por delante serían los nacionalismos, que habían estado condenados al ostracismo, como los partidos, como las libertades, durante los 40 años de dictadura del general Franco.
La joven democracia española que había nacido en 1.975 con la muerte de Franco, ha pasado por muchas vicisitudes que la hacían especialmente vulnerable en aquellos tiempos. La legalización del PCE en el Sábado Santo de 1979 y la cruenta actuación de los asesinos de ETA, especialmente activos en 1980, habían creado un serio malestar en los estamentos militares. España estaba en crisis, en una crisis institucional y económica, en una grave situación que llevó a Adolfo Suárez, al gran icono de la transición, a presentar la dimisión. Coleaba por entonces la Operación Galaxia, que advertía de la existencia del ruido de sables en los cuarteles, y los artículos de fondo en periódicos como El Alcázar o El Imparcial, que ponían el toque civil al malestar de los nostálgicos del régimen, que buscaban de forma enfermiza reconducir a una sociedad que consideraban descarriada.
El momento elegido era perfecto, todo el Gobierno y los Diputados en una sesión para elegir nuevo Presidente del Gobierno, un personaje serio, aunque decían que muy riguroso, que no tenía ni el carisma ni el tirón de Suárez. La investidura de Calvo Sotelo era el caldo de cultivo para asestar el golpe.
La entrada de Tejero en el Congreso es uno de los videos más vistos. Fue la radio la que llevó el sonido de su “Quieto todo el mundo”... y posteriormente la estruendosa ráfaga de disparos que han quedado impresos para siempre en las pinturas del techo del salón de sesiones del Congreso de los Diputados. Luego vino la incertidumbre y según me contó mi padre hubo gran desconcierto hasta que el Rey salió en la televisión y tras su alocución nos fuimos a dormir. Los primeros periódicos a toda plana con el respaldo a la Constitución y la posterior multitudinaria manifestación en Madrid, devolvieron la tranquilidad a unos momentos tan intensos como importantes, tan duros como elocuentes, tan determinantes en suma en el dibujo de lo que hoy es nuestra democracia.
El tiempo nos ha hecho madurar a todos, también a aquella niña de 6 años. He leído sobre el golpe, he escuchado sus múltiples interpretaciones. Se siguieron las sesiones del juicio en Campamento y he ido configurando mi criterio sobre ese acontecimiento de nuestra vida, que siempre estará presente y que permitirá recordar lo que nunca debe volver a pasar.
Hoy estoy convencida de que aquella incipiente democracia, que pudo ser derrocada, salió fortalecida con mucha más firmeza. El Rey demostró que era el garante, y el pueblo el gran sancionador, de un proyecto común y en libertad. Los medios de comunicación, los partidos, sindicatos y la sociedad civil, cerraron filas en torno a todo aquello que representaba la democracia. Sí, sé que los españoles demostramos que no queríamos volver a mirar atrás, volver a sentir la falta de libertad y tener que estar en una especie de estado de excepción que tanto nos empobreció, que tanto nos enfrentó, que tanto desprestigio internacional nos trajo y que tanta marginación de Europa y del mundo desarrollado nos acarreó. Me impresionan las imágenes de los millones de españoles que al día siguiente se echaron a la calle para clamar de forma unánime el grito de libertad y supimos que afortunadamente la involución no era posible.
Aquellos nostálgicos de las dos Españas, aquellos salvadores de la patria, aquellos personajes empeñados en dirigirnos por el buen camino, que era el que ellos querían y nunca otro, son hoy personajes de revisión histórica y memoria viva de lo que no puede volver a pasar. Son nuestro mejor aval de que España no tiene vuelta atrás y que nos hemos instalado en las democracias occidentales con una fuerza imposible de vulnerar.
Posteriormente he leído que cuando TVE transmitió las imágenes del golpe a Eurovisión, algunos responsables comentaron “Qué rara es España, ¿qué hace un hombre vestido de torero en la Cámara de Diputados?”. Tal vez estas palabras pongan en evidencia la vergüenza que todos sentimos aquellos días, una vergüenza que no se ha perdido 30 años más tarde, tiempo en el que sí hemos conseguido ver y participar en que se haya asentado la democracia, reforzar nuestra creencia en las instituciones y en los españoles, como seguro de que no queremos dividir más al país, de que no queremos volver a esas dos Españas que tanto daño nos hicieron y de que queremos progresar en paz y libertad... Hoy hace 30 años que apostamos muy fuerte por la libertad, hoy la estamos disfrutando. Ha sido un trabajo de todos y jamás consentiremos que nadie venga a arrebatárnosla.
La joven democracia española que había nacido en 1.975 con la muerte de Franco, ha pasado por muchas vicisitudes que la hacían especialmente vulnerable en aquellos tiempos. La legalización del PCE en el Sábado Santo de 1979 y la cruenta actuación de los asesinos de ETA, especialmente activos en 1980, habían creado un serio malestar en los estamentos militares. España estaba en crisis, en una crisis institucional y económica, en una grave situación que llevó a Adolfo Suárez, al gran icono de la transición, a presentar la dimisión. Coleaba por entonces la Operación Galaxia, que advertía de la existencia del ruido de sables en los cuarteles, y los artículos de fondo en periódicos como El Alcázar o El Imparcial, que ponían el toque civil al malestar de los nostálgicos del régimen, que buscaban de forma enfermiza reconducir a una sociedad que consideraban descarriada.
El momento elegido era perfecto, todo el Gobierno y los Diputados en una sesión para elegir nuevo Presidente del Gobierno, un personaje serio, aunque decían que muy riguroso, que no tenía ni el carisma ni el tirón de Suárez. La investidura de Calvo Sotelo era el caldo de cultivo para asestar el golpe.
La entrada de Tejero en el Congreso es uno de los videos más vistos. Fue la radio la que llevó el sonido de su “Quieto todo el mundo”... y posteriormente la estruendosa ráfaga de disparos que han quedado impresos para siempre en las pinturas del techo del salón de sesiones del Congreso de los Diputados. Luego vino la incertidumbre y según me contó mi padre hubo gran desconcierto hasta que el Rey salió en la televisión y tras su alocución nos fuimos a dormir. Los primeros periódicos a toda plana con el respaldo a la Constitución y la posterior multitudinaria manifestación en Madrid, devolvieron la tranquilidad a unos momentos tan intensos como importantes, tan duros como elocuentes, tan determinantes en suma en el dibujo de lo que hoy es nuestra democracia.
El tiempo nos ha hecho madurar a todos, también a aquella niña de 6 años. He leído sobre el golpe, he escuchado sus múltiples interpretaciones. Se siguieron las sesiones del juicio en Campamento y he ido configurando mi criterio sobre ese acontecimiento de nuestra vida, que siempre estará presente y que permitirá recordar lo que nunca debe volver a pasar.
Hoy estoy convencida de que aquella incipiente democracia, que pudo ser derrocada, salió fortalecida con mucha más firmeza. El Rey demostró que era el garante, y el pueblo el gran sancionador, de un proyecto común y en libertad. Los medios de comunicación, los partidos, sindicatos y la sociedad civil, cerraron filas en torno a todo aquello que representaba la democracia. Sí, sé que los españoles demostramos que no queríamos volver a mirar atrás, volver a sentir la falta de libertad y tener que estar en una especie de estado de excepción que tanto nos empobreció, que tanto nos enfrentó, que tanto desprestigio internacional nos trajo y que tanta marginación de Europa y del mundo desarrollado nos acarreó. Me impresionan las imágenes de los millones de españoles que al día siguiente se echaron a la calle para clamar de forma unánime el grito de libertad y supimos que afortunadamente la involución no era posible.
Aquellos nostálgicos de las dos Españas, aquellos salvadores de la patria, aquellos personajes empeñados en dirigirnos por el buen camino, que era el que ellos querían y nunca otro, son hoy personajes de revisión histórica y memoria viva de lo que no puede volver a pasar. Son nuestro mejor aval de que España no tiene vuelta atrás y que nos hemos instalado en las democracias occidentales con una fuerza imposible de vulnerar.
Posteriormente he leído que cuando TVE transmitió las imágenes del golpe a Eurovisión, algunos responsables comentaron “Qué rara es España, ¿qué hace un hombre vestido de torero en la Cámara de Diputados?”. Tal vez estas palabras pongan en evidencia la vergüenza que todos sentimos aquellos días, una vergüenza que no se ha perdido 30 años más tarde, tiempo en el que sí hemos conseguido ver y participar en que se haya asentado la democracia, reforzar nuestra creencia en las instituciones y en los españoles, como seguro de que no queremos dividir más al país, de que no queremos volver a esas dos Españas que tanto daño nos hicieron y de que queremos progresar en paz y libertad... Hoy hace 30 años que apostamos muy fuerte por la libertad, hoy la estamos disfrutando. Ha sido un trabajo de todos y jamás consentiremos que nadie venga a arrebatárnosla.
martes, 22 de febrero de 2011
Que la Esperanza no falte nunca...
Puede tener detractores y los tiene, pero es innegable la valentía y el coraje de Esperanza Aguirre. Algunos de los presentes el sábado en el mitin del PP en Albacete, para apoyar a Cospedal, comentaron que la Presidenta estaba más apagada, menos dicharachera. Hacía muy poco tiempo que conocía la noticia de que le había sido detectado un cáncer de mama y aunque todos los informes médicos indican que está cogido a tiempo y con todas las seguridades, tenía la lógica preocupación ante una noticia de este tipo, que estoy segura de que es imposible disimularla. Por eso no se quedó a la comida reservada que Rajoy ofreció a un grupo muy selecto de destacados líderes populares.
Aguirre había comentado la noticia con Rajoy al que indicó que la daría a conocer públicamente ayer lunes, y cumplió exactamente el calendario previsto. La petición de reserva absoluta fue respetada y no hubo ni una sola filtración. El fin de semana sirvió para que la Presidenta de la Comunidad de Madrid asumiera la situación y de hecho ayer mismo se enfrentó ante los periodistas con una valentía que llama la atención. Sólo la emoción ahogada al final de su comparecencia nos hizo presumir que es "humana", que es como el resto de las personas que por muy fuerte, por muy férreo que sea el carácter o las actitudes, detrás esconde un alma y un corazón que nos hacen encontrarnos con las emociones y manifestarlas al exterior.
Como mujer entiendo perfectamente a Esperanza Aguirre. Admiro su valentía, haber hecho de la necesidad virtud y con su ejemplo, haber sido capaz de hacer un gran servicio a la tarea de prevención del cáncer de mama, a la detección precoz de este tipo de tumores. La mujeres vivimos con la sensación de que nos acecha un enemigo silencioso, este tipo de cáncer que ha segado muchas vidas, pero que también sabemos que hoy es perfectamente controlable. Sabemos que es imprescindible hacernos las mamografías periódicas y conseguir detectar a tiempo los temidos bultos. Pero no es menos cierto que el miedo atenaza y limita la capacidad de someterse a las pruebas, algo así como que aquello que no se sabe es como si no existiera... Pero la realidad es tozuda y el tumor acecha, está. La única lucha eficaz es detectarlo a tiempo y eso es lo que ha ocurrido en el caso de Esperanza Aguirre y la biopsia, según las distintas informaciones, permite augurar una pronta recuperación.
La operación tendrá lugar en las próximas horas, al parecer mañana miércoles, y será en un hospital público de la Comunidad, algo que también se ha empeñado en resaltar la Presidenta de Madrid, en un ejercicio de refuerzo del sistema público de sanidad de su Comunidad.
Lo deseable es que Aguirre se reponga cuanto antes, que todo salga como lo han previsto los médicos y que en el plazo de dos semanas vuelva al ruedo de la vida pública. Maria Dolores de Cospedal ha asegurado que estará en la campaña electoral de las autonómicas, lo que será la mejor noticia en lo personal y en lo político; porque hay que reconocer que Aguirre aporta mucho al debate político por su capacidad dialéctica, su tirón, lo incisivo de sus valoraciones, por su liderazgo y por su capacidad de organización. Aguirre es uno de los activos más valiosos del PP. Su legítima ambición política la hace muy controvertida, pero no impide que en todo momento aporte y se implique en la vida del partido. Desde la Comunidad de Madrid ha aplicado las políticas más dinámicas y liberales, también las más atrevidas, aquellas que han sido determinantes en hacer de Madrid la Comunidad de referencia en España; con un nivel de crecimiento y de actividad laboral que para sí quisieran el resto de las comunidades autónomas y España en su conjunto.
Es muy posible que Esperanza Aguirre no dé el perfil de lo que se entiende por una líder capaz de aglutinar a todos los sectores del partido. Su firmeza en el trato y sus salidas de tono, que también las tiene, hace que sea una político que genera filias y fobias, lo que puede no ser la mejor tarjeta de presentación para un líder nacional. Sin embargo, nadie duda de su tenacidad, entrega, su olfato político y la ausencia de complejos a la hora de tomar decisiones. Estoy convencida de que las numerosas adhesiones personales que hoy ha recibido, van más allá de la pura cortesía política, son sentidas de verdad y han dado un toque de humanidad a esta actividad que para muchos no la tiene. Y sin embargo existe.
Ojalá muy pronto Aguirre tome otra vez las riendas de la Comunidad de Madrid de nuevo y la tengamos activa en campaña... No están los tiempos para poder prescindir de los buenos políticos.
Aguirre había comentado la noticia con Rajoy al que indicó que la daría a conocer públicamente ayer lunes, y cumplió exactamente el calendario previsto. La petición de reserva absoluta fue respetada y no hubo ni una sola filtración. El fin de semana sirvió para que la Presidenta de la Comunidad de Madrid asumiera la situación y de hecho ayer mismo se enfrentó ante los periodistas con una valentía que llama la atención. Sólo la emoción ahogada al final de su comparecencia nos hizo presumir que es "humana", que es como el resto de las personas que por muy fuerte, por muy férreo que sea el carácter o las actitudes, detrás esconde un alma y un corazón que nos hacen encontrarnos con las emociones y manifestarlas al exterior.
Como mujer entiendo perfectamente a Esperanza Aguirre. Admiro su valentía, haber hecho de la necesidad virtud y con su ejemplo, haber sido capaz de hacer un gran servicio a la tarea de prevención del cáncer de mama, a la detección precoz de este tipo de tumores. La mujeres vivimos con la sensación de que nos acecha un enemigo silencioso, este tipo de cáncer que ha segado muchas vidas, pero que también sabemos que hoy es perfectamente controlable. Sabemos que es imprescindible hacernos las mamografías periódicas y conseguir detectar a tiempo los temidos bultos. Pero no es menos cierto que el miedo atenaza y limita la capacidad de someterse a las pruebas, algo así como que aquello que no se sabe es como si no existiera... Pero la realidad es tozuda y el tumor acecha, está. La única lucha eficaz es detectarlo a tiempo y eso es lo que ha ocurrido en el caso de Esperanza Aguirre y la biopsia, según las distintas informaciones, permite augurar una pronta recuperación.
La operación tendrá lugar en las próximas horas, al parecer mañana miércoles, y será en un hospital público de la Comunidad, algo que también se ha empeñado en resaltar la Presidenta de Madrid, en un ejercicio de refuerzo del sistema público de sanidad de su Comunidad.
Lo deseable es que Aguirre se reponga cuanto antes, que todo salga como lo han previsto los médicos y que en el plazo de dos semanas vuelva al ruedo de la vida pública. Maria Dolores de Cospedal ha asegurado que estará en la campaña electoral de las autonómicas, lo que será la mejor noticia en lo personal y en lo político; porque hay que reconocer que Aguirre aporta mucho al debate político por su capacidad dialéctica, su tirón, lo incisivo de sus valoraciones, por su liderazgo y por su capacidad de organización. Aguirre es uno de los activos más valiosos del PP. Su legítima ambición política la hace muy controvertida, pero no impide que en todo momento aporte y se implique en la vida del partido. Desde la Comunidad de Madrid ha aplicado las políticas más dinámicas y liberales, también las más atrevidas, aquellas que han sido determinantes en hacer de Madrid la Comunidad de referencia en España; con un nivel de crecimiento y de actividad laboral que para sí quisieran el resto de las comunidades autónomas y España en su conjunto.
Es muy posible que Esperanza Aguirre no dé el perfil de lo que se entiende por una líder capaz de aglutinar a todos los sectores del partido. Su firmeza en el trato y sus salidas de tono, que también las tiene, hace que sea una político que genera filias y fobias, lo que puede no ser la mejor tarjeta de presentación para un líder nacional. Sin embargo, nadie duda de su tenacidad, entrega, su olfato político y la ausencia de complejos a la hora de tomar decisiones. Estoy convencida de que las numerosas adhesiones personales que hoy ha recibido, van más allá de la pura cortesía política, son sentidas de verdad y han dado un toque de humanidad a esta actividad que para muchos no la tiene. Y sin embargo existe.
Ojalá muy pronto Aguirre tome otra vez las riendas de la Comunidad de Madrid de nuevo y la tengamos activa en campaña... No están los tiempos para poder prescindir de los buenos políticos.
lunes, 21 de febrero de 2011
La apuesta de Castilla-La Mancha.
Cuando Rajoy nombró a Maria Dolores Cospedal Secretaria General del PP en el Congreso de Valencia, muchos pensaron que no sólo buscaba una renovación, sino también reforzar la presencia de la mujer en los primeros puestos de la organización, ya que Soraya Sáez de Santamaría ya era su mano derecha en el Congreso de los Diputados. Rápidamente se supo que Cospedal sería la candidata del partido a la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, operación que en buena medida se basaba a que tuviera un amplio conocimiento popular. Nada mejor que colocarla en la primera línea nacional del partido, para que se la conociera más en su tierra y de paso, lanzar a los castellanomanchegos el mensaje de que el PP da la máxima importancia a esa Comunidad. La operación no está exenta de riesgo, porque si Cospedal no conquista la presidencia de su Comunidad, difícilmente podrá dejar de asumir su responsabilidad y eso es difícil de compaginar con la Secretaría General del PP.
Hoy sabemos algunas cosas más. Cospedal no ha querido ser una comparsa en el partido nacional y ha ejercido su mandato al frente de la Secretaría. El caso Cascos es la prueba más evidente de que controla la situación interna del partido. Sus colaboradores dicen que es una trabajadora compulsiva y que es muy exigente y dura en la defensa de los intereses del partido. Sus detractores en Castilla La Mancha, lo que dicen es que está volcada en la política nacional y la Comunidad queda para los huecos libres.
Este fin de semana Mariano Rajoy ha respaldado sin fisuras la candidatura de Cospedal. La escenografía ha sido de campanillas, la de un partido ganador: el Comité Electoral del viernes ratificó su candidatura, pero sólo la de ella, aunque había otros candidatos en espera de su correspondiente ratificación. Nada, ni nadie, debía quitar protagonismo este fin de semana a la candidata por Castilla-La Mancha. Y así fue, el sábado el partido le montó un acto en el que tiró la casa por la ventana y en el que estuvieron presentes prácticamente todos los miembros de la dirección nacional. El ambiente de victoria se palpaba, aunque también hubo espacio para la prudencia, porque Rajoy quiere que este tiempo que queda hasta las elecciones, el partido no se relaje y dé la imagen de que todo está hecho. Lo que se nota es que el PP parece tener opciones ciertas de victoria después de 30 años ininterrumpidos de mandato socialista.
En el primer acto de Maria Dolores Cospedal como candidata, Rajoy le ha puesto el listón muy alto, al asegurar que su previsible victoria en Castilla-La Mancha será el inicio simbólico del cambio en España. Hasta ahí llega la apuesta de un partido ilusionado por conquistar esa Comunidad, comprometido con los ciudadanos a los que hace propuestas firmes y realistas, y sobre todo seguro de que se puede acabar con la hegemonía en las comunidades socialistas, aquellas que parecían hace unos pocos años un fuerte inexpugnable y que no estaban al alcance de la mano.
El PP está haciendo una campaña eficaz, a pie de calle, con lenguaje directo a los ciudadanos. Mal que le pese al PSOE, se habla de los problemas que preocupan a los ciudadanos, como el paro, la salida de la crisis o los bandazos que da el Gobierno. El contrapunto lo pone un PSOE nervioso, que se desgañita en afirmar que está más unido que nunca, en la más evidente muestra del “excusatio non petita, acusatio manifiesta”. Ayer Rubalcaba acusó al PP de sembrar “malos rollos” en la vida española y de no haber colaborado en nada por salir de la crisis. Es la letanía de siempre, porque olvida deliberadamente Rubalcaba que Rajoy le pidió a Zapatero reformas en su visita a la Moncloa, pero se las negó para tener luego que retomarlas cuando se lo exigieron los líderes internacionales. Olvida Rubalcaba que los malos rollos en la política española vienen de la mano de una gestión errática que hace que los ciudadanos no sepan a qué atenerse, ni cómo mirar al futuro o que las Comunidades Autónomas desconozcan cómo será finalmente su financiación o que pasos van a tener que dar para prestar determinados servicios a los ciudadanos, que anuncia el Gobierno pero que ni siquiera comenta a las Comunidades que son las que tendrán que pagar, en una nueva versión del “yo invito pero tu pagas”... Todo ello aderezado con escándalos tremendos que siguen alimentanto páginas y páginas de los periódicos y muchos minutos en radios y teles. Por cierto, este fin de semana Zapatero ha vuelto a ser el Don Optimo de tantas ocasiones, desenterrando su famoso “talante” y haciendo de la necesidad virtud para justificar sus bandazos “porque son tiempos muy difíciles y todo es cambiante”.
Lo que es un hecho es que todo ya referencia al proceso electoral. Faltan tres meses que serán muy intensos, pero las cartas ya empiezan a estar todas boca arriba.
Hoy sabemos algunas cosas más. Cospedal no ha querido ser una comparsa en el partido nacional y ha ejercido su mandato al frente de la Secretaría. El caso Cascos es la prueba más evidente de que controla la situación interna del partido. Sus colaboradores dicen que es una trabajadora compulsiva y que es muy exigente y dura en la defensa de los intereses del partido. Sus detractores en Castilla La Mancha, lo que dicen es que está volcada en la política nacional y la Comunidad queda para los huecos libres.
Este fin de semana Mariano Rajoy ha respaldado sin fisuras la candidatura de Cospedal. La escenografía ha sido de campanillas, la de un partido ganador: el Comité Electoral del viernes ratificó su candidatura, pero sólo la de ella, aunque había otros candidatos en espera de su correspondiente ratificación. Nada, ni nadie, debía quitar protagonismo este fin de semana a la candidata por Castilla-La Mancha. Y así fue, el sábado el partido le montó un acto en el que tiró la casa por la ventana y en el que estuvieron presentes prácticamente todos los miembros de la dirección nacional. El ambiente de victoria se palpaba, aunque también hubo espacio para la prudencia, porque Rajoy quiere que este tiempo que queda hasta las elecciones, el partido no se relaje y dé la imagen de que todo está hecho. Lo que se nota es que el PP parece tener opciones ciertas de victoria después de 30 años ininterrumpidos de mandato socialista.
En el primer acto de Maria Dolores Cospedal como candidata, Rajoy le ha puesto el listón muy alto, al asegurar que su previsible victoria en Castilla-La Mancha será el inicio simbólico del cambio en España. Hasta ahí llega la apuesta de un partido ilusionado por conquistar esa Comunidad, comprometido con los ciudadanos a los que hace propuestas firmes y realistas, y sobre todo seguro de que se puede acabar con la hegemonía en las comunidades socialistas, aquellas que parecían hace unos pocos años un fuerte inexpugnable y que no estaban al alcance de la mano.
El PP está haciendo una campaña eficaz, a pie de calle, con lenguaje directo a los ciudadanos. Mal que le pese al PSOE, se habla de los problemas que preocupan a los ciudadanos, como el paro, la salida de la crisis o los bandazos que da el Gobierno. El contrapunto lo pone un PSOE nervioso, que se desgañita en afirmar que está más unido que nunca, en la más evidente muestra del “excusatio non petita, acusatio manifiesta”. Ayer Rubalcaba acusó al PP de sembrar “malos rollos” en la vida española y de no haber colaborado en nada por salir de la crisis. Es la letanía de siempre, porque olvida deliberadamente Rubalcaba que Rajoy le pidió a Zapatero reformas en su visita a la Moncloa, pero se las negó para tener luego que retomarlas cuando se lo exigieron los líderes internacionales. Olvida Rubalcaba que los malos rollos en la política española vienen de la mano de una gestión errática que hace que los ciudadanos no sepan a qué atenerse, ni cómo mirar al futuro o que las Comunidades Autónomas desconozcan cómo será finalmente su financiación o que pasos van a tener que dar para prestar determinados servicios a los ciudadanos, que anuncia el Gobierno pero que ni siquiera comenta a las Comunidades que son las que tendrán que pagar, en una nueva versión del “yo invito pero tu pagas”... Todo ello aderezado con escándalos tremendos que siguen alimentanto páginas y páginas de los periódicos y muchos minutos en radios y teles. Por cierto, este fin de semana Zapatero ha vuelto a ser el Don Optimo de tantas ocasiones, desenterrando su famoso “talante” y haciendo de la necesidad virtud para justificar sus bandazos “porque son tiempos muy difíciles y todo es cambiante”.
Lo que es un hecho es que todo ya referencia al proceso electoral. Faltan tres meses que serán muy intensos, pero las cartas ya empiezan a estar todas boca arriba.
viernes, 18 de febrero de 2011
Un castillo de naipes.
¿De qué hablaron durante dos horas Zapatero y Bono?... ¿Por qué dejaron que el encuentro se transmitiera al exterior con tal claridad?... ¿Por qué Bono dio alas a todo tipo de rumores al decir a los periodistas que “hemos hablado de lo que ustedes imaginan”?... ¿Por qué un encuentro de estas características y en este preciso momento?... Las respuestas son exactamente las preguntas que acabo de formular, es decir, que se trata de soltar la liebre y que corra, con la intención de que la opinión publicada y también la pública, vayan a por ella... Y ya estamos otra vez ante una nueva cortina de humo, una nueva maniobra de distracción en un momento clave, ya que están en la picota un gran número de conflictos, que son los que dan origen a la crispación de la que ayer hablaba.
Con la volubilidad que tiene el personaje, no es fácil adivinar qué es lo que se pasa por la cabeza del Presidente Zapatero en este momento, pero sí podemos intuir algo, ya que él mismo se ha encargado de dar muestras de que podría tener ya decidido su futuro. Cuentan algunos de sus más próximos, que Zapatero ha llegado a decir en privado que si pierde unas elecciones será porque los españoles no le quieren y si eso significa que no ha sido un buen Presidente, lo que tratará es de ser un buen expresidente (crítica mordaz a Aznar y a González por sus “incontinentes” declaraciones)... Citas como esta significan que Zapatero está dando señales. También las da cuando dice que su mujer y una persona de su confianza son los únicos que conocen su decisión. Algo se está moviendo, la crisis no amaina y el horizonte electoral de mayo se presenta como un trance de muy difícil tránsito para Zapatero y para el PSOE.
No son pocos los que piensan que si fuera un personaje lógico, debería de tomar una decisión antes de mayo, porque así evitaría el descalabro de muchos candidatos socialistas a alcaldías y comunidades, que consideran que podrían salvar el tipo si Zapatero ya no estuviera en su puesto o al menos anunciara su marcha... Si el PSOE sufre un duro varapalo en mayo, donde puede salir derrotado en todas las comunidades autónomas y seriamente tocado en los ayuntamientos, la crisis interna está cantada y Zapatero se verá abocado a presentar la dimisión. Puede que todo ya esté preparado para que Rubalcaba tome el relevo, pero también aquí asoman negros nubarrones. Por un lado está el caso Faisán, que cerca cada vez más al más firme candidato a la sucesión, y puede poner en peligro su liderazgo en el partido. Sin el paraguas de Garzón instruyendo el caso, la cúpula del Ministerio del Interior puede estar en la cuerda floja desde el mismo momento en el que se exijan responsabilidades políticas por un caso, en el que el ovillo se lía cada vez un poco más y surgen nuevas y fundadas sospechas sobre una negociación oculta con ETA. Y para colmo está la denuncia que ha hecho Juan Cotino, quien fuera Director General de la Policía, de que en 2006 se llegaron a pagar cantidades a ETA con fondos reservados, asunto que la Unión de Oficiales de la Guardia Civil ha tomado con interés y para el que busca aclaraciones contundentes.
El calendario no acompaña, los plazos están tasados y Zapatero tendrá que tomar una decisión. De momento, él es el Presidente del Gobierno y el Secretario General del partido, lo que le permite escenificar un cierre de filas (aunque no sea real). Cualquier barón socialista habla en privado de lo insostenible de la situación actual, pero en público, el PSOE siempre aparece como ese partido modélico que cierra filas en torno al aparato y es capaz de enfrentarse a cualquier adversidad. No nos equivoquemos, para lo que no está preparado el partido es para perder y mucho menos hacerlo con un revolcón. El ambiente no es bueno, las perspectivas son peores y los resultados pueden ser calamitosos. La vieja guardia no entiende por qué no se toma la decisión de un recambio que permitiría hoy amortiguar el golpe electoral, algo que reconocen todas las encuestas, pero que inexplicablemente el aparato se niega a admitir en una ceremonia de suicido colectivo que tiene pocos precedentes en la política.
Zapatero llegó al poder en el partido en una operación audaz y arriesgada. Por una mínima diferencia, seis votos, acabó con la ambición de José Bono que era el candidato del aparato de González. Sabedor de la situación, Zapatero se rodeó de los fieles y montó un sanedrín que estuviera dispuesto a morir con las botas puestas. Entonces era un escenario poco previsible ya que había tiempo para preparar el partido. Los desgraciados hechos del 11M aceleraron su acceso al poder y ahí empezó su aventura... Su desconocimiento de la economía, “que se aprende en dos tardes”, nos ha costado muy caro; porque encontró un país con una economía expansiva y solvente, y en lugar de prevenir el futuro, dilapidó, endeudó y abrió frentes ciudadanos que estaban cerrados. Con la llegada de las vacas flacas, el castillo de naipes se vino abajo y estamos donde estamos... Su liderazgo está tocado y me temo que muy pronto hundido. Conociendo a Bono, es fácil imaginar que amparó a Zapatero en la entrevista, pero también sentiría el estremecimiento de pensar que tal vez tenga una nueva oportunidad.
Con la volubilidad que tiene el personaje, no es fácil adivinar qué es lo que se pasa por la cabeza del Presidente Zapatero en este momento, pero sí podemos intuir algo, ya que él mismo se ha encargado de dar muestras de que podría tener ya decidido su futuro. Cuentan algunos de sus más próximos, que Zapatero ha llegado a decir en privado que si pierde unas elecciones será porque los españoles no le quieren y si eso significa que no ha sido un buen Presidente, lo que tratará es de ser un buen expresidente (crítica mordaz a Aznar y a González por sus “incontinentes” declaraciones)... Citas como esta significan que Zapatero está dando señales. También las da cuando dice que su mujer y una persona de su confianza son los únicos que conocen su decisión. Algo se está moviendo, la crisis no amaina y el horizonte electoral de mayo se presenta como un trance de muy difícil tránsito para Zapatero y para el PSOE.
No son pocos los que piensan que si fuera un personaje lógico, debería de tomar una decisión antes de mayo, porque así evitaría el descalabro de muchos candidatos socialistas a alcaldías y comunidades, que consideran que podrían salvar el tipo si Zapatero ya no estuviera en su puesto o al menos anunciara su marcha... Si el PSOE sufre un duro varapalo en mayo, donde puede salir derrotado en todas las comunidades autónomas y seriamente tocado en los ayuntamientos, la crisis interna está cantada y Zapatero se verá abocado a presentar la dimisión. Puede que todo ya esté preparado para que Rubalcaba tome el relevo, pero también aquí asoman negros nubarrones. Por un lado está el caso Faisán, que cerca cada vez más al más firme candidato a la sucesión, y puede poner en peligro su liderazgo en el partido. Sin el paraguas de Garzón instruyendo el caso, la cúpula del Ministerio del Interior puede estar en la cuerda floja desde el mismo momento en el que se exijan responsabilidades políticas por un caso, en el que el ovillo se lía cada vez un poco más y surgen nuevas y fundadas sospechas sobre una negociación oculta con ETA. Y para colmo está la denuncia que ha hecho Juan Cotino, quien fuera Director General de la Policía, de que en 2006 se llegaron a pagar cantidades a ETA con fondos reservados, asunto que la Unión de Oficiales de la Guardia Civil ha tomado con interés y para el que busca aclaraciones contundentes.
El calendario no acompaña, los plazos están tasados y Zapatero tendrá que tomar una decisión. De momento, él es el Presidente del Gobierno y el Secretario General del partido, lo que le permite escenificar un cierre de filas (aunque no sea real). Cualquier barón socialista habla en privado de lo insostenible de la situación actual, pero en público, el PSOE siempre aparece como ese partido modélico que cierra filas en torno al aparato y es capaz de enfrentarse a cualquier adversidad. No nos equivoquemos, para lo que no está preparado el partido es para perder y mucho menos hacerlo con un revolcón. El ambiente no es bueno, las perspectivas son peores y los resultados pueden ser calamitosos. La vieja guardia no entiende por qué no se toma la decisión de un recambio que permitiría hoy amortiguar el golpe electoral, algo que reconocen todas las encuestas, pero que inexplicablemente el aparato se niega a admitir en una ceremonia de suicido colectivo que tiene pocos precedentes en la política.
Zapatero llegó al poder en el partido en una operación audaz y arriesgada. Por una mínima diferencia, seis votos, acabó con la ambición de José Bono que era el candidato del aparato de González. Sabedor de la situación, Zapatero se rodeó de los fieles y montó un sanedrín que estuviera dispuesto a morir con las botas puestas. Entonces era un escenario poco previsible ya que había tiempo para preparar el partido. Los desgraciados hechos del 11M aceleraron su acceso al poder y ahí empezó su aventura... Su desconocimiento de la economía, “que se aprende en dos tardes”, nos ha costado muy caro; porque encontró un país con una economía expansiva y solvente, y en lugar de prevenir el futuro, dilapidó, endeudó y abrió frentes ciudadanos que estaban cerrados. Con la llegada de las vacas flacas, el castillo de naipes se vino abajo y estamos donde estamos... Su liderazgo está tocado y me temo que muy pronto hundido. Conociendo a Bono, es fácil imaginar que amparó a Zapatero en la entrevista, pero también sentiría el estremecimiento de pensar que tal vez tenga una nueva oportunidad.
jueves, 17 de febrero de 2011
CRISPACIÓN
La sesión de control que ayer se celebró en el Congreso de los Diputados, puso de manifiesto el profundo enfrentamiento político que existe entre los dos grandes partidos nacionales, con acusaciones muy graves sobre asuntos que están marcando la agenda política, pero que pasan al segundo término como consecuencia de que la crisis económica lo copa prácticamente todo. Ayer saltaron al hemiciclo acusaciones que fueron de banquillo a banquillo, de un lado a otro, como si de dardos se trataran, dardos envenenados, que tratan de llegar al corazón de cada una de las formaciones en busca de un desgaste que no siempre se consigue. Es la ceremonia del “y tú más” que tan flaco favor hace a la vida política y que ya tiene muy hartos a los ciudadanos, que lógicamente están más preocupados de cómo llegar a final de mes o de cómo acceder a ese puesto de trabajo que no acaba de llegar.
El Gobierno se empeñó en sostener contra viento y marea que no ha cambiado su política nuclear como consecuencia de la aprobación de la Ley de Economía Sostenible. Ya escribí ayer que no cuela, que no se lo cree nadie, porque lo que hay es una rectificación en toda regla, que el Gobierno actual es muy posible que no aplique, porque lo más probable es que pierda las próximas generales y tendrá que ser un gobierno del PP el que disponga de un año para anular la suspensión decretada por Zapatero para Garoña. Este Gobierno sólo acierta cuando rectifica.
El caso Faisán son palabras mayores. Algo huele muy mal en el presunto chivatazo a la banda ETA, del que pueden derivarse responsabilidades políticas evidentes, que podrían llegar hasta el mismísimo Rubalcaba. No se trata de cercar al Ministro del Interior o al Vicepresidente, se trata de cercar al más que previsible sucesor de Zapatero y eso hace que el PP redoble su esfuerzo para desgastar su figura y exigirle esas responsabilidades políticas que parecen tan evidentes... Ayer Rubalcaba pasó de puntillas por la pregunta del PP sobre el caso, con una faena de aliño en la que se limitó a decir que el Estado lucha contra ETA y que espera que esté en la fase definitiva de su final, lo cual no es decir absolutamente nada sobre la manipulación del video de la prueba, el uso de teléfonos compartidos por policías y etarras y sobre otras cuantas cuestiones tan raras, que han llegado incluso a enfrentar a Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, lo que demuestra que hay algo muy extraño y que hay que esclarecer las cosas cueste lo que cueste.
También pasó por el Congreso otro tema que irrita a los socialistas, el escándalo mayúsculo en Andalucía por la existencia de un fondo de reptiles para pagar ERES que afectaban a miembros del partido, que nunca trabajaron en las empresas afectadas. Rubalcaba, que es como el frontón socialista, devuelve la pelota acusando al PP de ruindad por esgrimir este asunto, pero es incapaz de instar a su partido a que aclare las cosas y cree la necesaria comisión de investigación que esclarezca el tema. Pero esto no es nuevo, porque a lo largo de la presente legislatura, el PP ha pedido en el parlamento andaluz cerca de 300 comisiones de investigación y ni una sola, ni una, ha sido aceptada. Parece evidente que el grupo de la oposición quiere desgastar al gobierno, pero no se solicitan 300 investigaciones así como así, y no se deniega crear ninguna, porque lo que pone demuestra es que la política andaluza necesita una revisión y un recambio, ya que da la sensación de que las alfombras esconden demasiado.
Y Gürtel, el caso que florece ante la cercanía de la municipales, tampoco faltó. El PSOE aprieta al PP y trata de rodear a Camps. Hay que recordar que al presidente valenciano por máxima sanción de condena, se le podría imponer una multa de 40.000 euros y que todo lo que hay hasta el momento es la petición del fiscal anticorrupción, el mismo que guarda un vergonzoso silencio sobre el caso de los ERES de Andalucía, donde hay que recordar que hay un desvío de casi 700 millones de euros, algo mucho más grave que el regalo de unos trajes y unas corbatas. En cualquier caso, es un error de cálculo la obsesión de Camps por comparecer, sonrisa en rostro, para decir que es el político con más apoyos de las democracias occidentales, algo innecesario.
Como se puede comprobar no está quieta la vida política española y junto a la crisis, que es lo más preocupante, los partidos se tiran todos los trastos a la cabeza. Puede ser la proximidad de las elecciones o el hartazgo por lo dramático del momento social, pero lo cierto es que hay un debate político muy cruento y eso no es bueno, porque siembra muchas dudas sobre la limpieza en la gestión, hay riesgo de generalizar el injusto “todos son iguales”, y eso no es lo que necesita la vida pública, que urge una redención que le reconcilie con el conjunto de los españoles.
El Gobierno se empeñó en sostener contra viento y marea que no ha cambiado su política nuclear como consecuencia de la aprobación de la Ley de Economía Sostenible. Ya escribí ayer que no cuela, que no se lo cree nadie, porque lo que hay es una rectificación en toda regla, que el Gobierno actual es muy posible que no aplique, porque lo más probable es que pierda las próximas generales y tendrá que ser un gobierno del PP el que disponga de un año para anular la suspensión decretada por Zapatero para Garoña. Este Gobierno sólo acierta cuando rectifica.
El caso Faisán son palabras mayores. Algo huele muy mal en el presunto chivatazo a la banda ETA, del que pueden derivarse responsabilidades políticas evidentes, que podrían llegar hasta el mismísimo Rubalcaba. No se trata de cercar al Ministro del Interior o al Vicepresidente, se trata de cercar al más que previsible sucesor de Zapatero y eso hace que el PP redoble su esfuerzo para desgastar su figura y exigirle esas responsabilidades políticas que parecen tan evidentes... Ayer Rubalcaba pasó de puntillas por la pregunta del PP sobre el caso, con una faena de aliño en la que se limitó a decir que el Estado lucha contra ETA y que espera que esté en la fase definitiva de su final, lo cual no es decir absolutamente nada sobre la manipulación del video de la prueba, el uso de teléfonos compartidos por policías y etarras y sobre otras cuantas cuestiones tan raras, que han llegado incluso a enfrentar a Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, lo que demuestra que hay algo muy extraño y que hay que esclarecer las cosas cueste lo que cueste.
También pasó por el Congreso otro tema que irrita a los socialistas, el escándalo mayúsculo en Andalucía por la existencia de un fondo de reptiles para pagar ERES que afectaban a miembros del partido, que nunca trabajaron en las empresas afectadas. Rubalcaba, que es como el frontón socialista, devuelve la pelota acusando al PP de ruindad por esgrimir este asunto, pero es incapaz de instar a su partido a que aclare las cosas y cree la necesaria comisión de investigación que esclarezca el tema. Pero esto no es nuevo, porque a lo largo de la presente legislatura, el PP ha pedido en el parlamento andaluz cerca de 300 comisiones de investigación y ni una sola, ni una, ha sido aceptada. Parece evidente que el grupo de la oposición quiere desgastar al gobierno, pero no se solicitan 300 investigaciones así como así, y no se deniega crear ninguna, porque lo que pone demuestra es que la política andaluza necesita una revisión y un recambio, ya que da la sensación de que las alfombras esconden demasiado.
Y Gürtel, el caso que florece ante la cercanía de la municipales, tampoco faltó. El PSOE aprieta al PP y trata de rodear a Camps. Hay que recordar que al presidente valenciano por máxima sanción de condena, se le podría imponer una multa de 40.000 euros y que todo lo que hay hasta el momento es la petición del fiscal anticorrupción, el mismo que guarda un vergonzoso silencio sobre el caso de los ERES de Andalucía, donde hay que recordar que hay un desvío de casi 700 millones de euros, algo mucho más grave que el regalo de unos trajes y unas corbatas. En cualquier caso, es un error de cálculo la obsesión de Camps por comparecer, sonrisa en rostro, para decir que es el político con más apoyos de las democracias occidentales, algo innecesario.
Como se puede comprobar no está quieta la vida política española y junto a la crisis, que es lo más preocupante, los partidos se tiran todos los trastos a la cabeza. Puede ser la proximidad de las elecciones o el hartazgo por lo dramático del momento social, pero lo cierto es que hay un debate político muy cruento y eso no es bueno, porque siembra muchas dudas sobre la limpieza en la gestión, hay riesgo de generalizar el injusto “todos son iguales”, y eso no es lo que necesita la vida pública, que urge una redención que le reconcilie con el conjunto de los españoles.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Otro dribling para un debate necesario.
La aprobación ayer en el Congreso de la Ley de Economía Sostenible hubiera pasado sin pena ni gloria, si no fuera porque el PSOE asumió la enmienda presentada por PNV y CiU en el Senado y consensuada con todos los grupos, por la que se elimina el límite de 40 años de vida útil para las nucleares. Tácitamente el PSOE se desdice de lo que hasta ahora sostenía, aunque ayer el portavoz del grupo, José Antonio Alonso y el mismísimo Zapatero en los pasillos, se desgañitaban en decir que el PSOE no había modificado en nada su postura... Bastaba escuchar por la tarde a la Ministra Salgado diciendo que el Gobierno no tenía nada que ver porque en el Congreso votan los partidos y por tanto se debía preguntar al PSOE, para que de verdad nos diéramos cuenta de que había una rectificación en toda la regla, un nuevo bandazo en algo tan importante y tan maltratado por este Gobierno como es la política energética..
No hace falta recordar que España tiene una dependencia exterior de la energía que nos está costando muy cara. No es sólo la factura del petróleo, que está esquilmando los bolsillos de todos con un combustible muy caro, consecuencia de los impuestos y de que no tenemos reservas del ansiado oro negro. Pero es incomprensible que nos pase lo mismo con la electricidad, cuando tenemos territorio y naturaleza suficiente como para poner las bases de unas infraestructuras que nos permitieran una independencia del exterior. Pues no, las concesiones a los ecologistas, la irresponsabilidad de no asumir ningún riesgo y de querer quedar a bien con los sectores más progres, han llevado a no explorar, siquiera explorar, la posibilidad de contar con una política energética que nos permitiera asegurar el futuro. Por no abordar el debate nuclear y tomar una pose de principio con guiños a los de siempre, el Gobierno ha dicho no y ha apostado por una energía renovable que está resultando ruinosa, y puede que nos depare desagradables sorpresas en el futuro a cuenta de los cazasubvenciones. Hemos llenado paisajes naturales de molinos de viento del siglo XXI y de los denominados huertos solares, que no son otra cosa que espacios llenos de espejos que es muy dudoso que produzcan más beneficios que el daño de impacto medioambiental que causan.
La cruzada socialista contra la energía nuclear encontró en la Central de Garoña la cabeza de turco con la que escenificar su rechazo a este tipo de energía. De nada han servido los informes de los expertos, ni las recomendaciones del Consejo de Seguridad Nuclear. Al final se ha impuesto una decisión política quijotesca que cierra una planta que puede funcionar sin riesgo otros diez años, y que mantiene más de 1000 puestos de trabajo en la zona. La demagogia llega a tal nivel, que se argumenta que no se pierden tantos puestos porque la central hay que desmontarla y eso conlleva mano de obra. En la zona, con razón, no quieren ni escuchar hablar de todo ello y mucho menos después de que se les vendiera un Plan Garoña de reindustrialización que es mucho más humo que el que echan las chimeneas de la central.
Pero frente a toda esta pose, a todo este mal entendimiento de lo que debe ser una política responsable, llega la realidad de las cosas y hoy tenemos un país en crisis, que crece menos que la UE, con un paro descomunal y con una dependencia energética realmente preocupante. Dar marcha atrás tiene un coste político, por lo cual ahí están los nacionalistas, siempre los nacionalistas, para echar una mano al Gobierno y facilitarle la salida airosa... Y para eso sirve esta enmienda que el PSOE dice que no cambia nada, pero que sí que lo hace ¡vaya si cambia!, porque fue Zapatero el que tomó como estandarte irrenunciable el límite de 40 años para la vida útil de las centrales y eso ahora, ya es historia.
¿Qué pasará a partir de ahora?... Pues como siempre se fía a la improvisación, o pasa la patata caliente al que venga; porque la próxima central que cumplirá 40 años es la de Cofrentes y eso sucedería dentro de 11 años, lo que significa que la única decisión posible afectaría a Garoña y el Gobierno ahí, parece que no va a dar marcha atrás, o por lo menos no lo hará hasta que pasen las elecciones de mayo... porque claro, vaya papelón haría entonces el candidato socialista en Castilla y León, que ha defendido con uñas y dientes el cierre de Garoña.
Mientras en Francia hay 58 centrales que producen el 75% de la electricidad que necesita el país y da para exportar electricidad a España, nuestro país cuenta con 8 centrales que cubren el 21% de la demanda y bajando tras el cierre de Garoña. Claro, así se explica que seamos el cuarto país de Europa con la luz más cara. Y ahí está el dato, un 15% de subida el último año, lo que acaba de sangrar a las empresas y provocar una subida del IPC interanual un 3,3%.
Urge una política energética, urge ser responsables y abrir el debate nuclear, urge entender que un país es moderno y competitivo si es autosuficiente en la energía que necesita... Nosotros podemos serlo o avanzar hacia ello, pero para eso hacen falta políticos capaces, con agallas y con compromiso con los ciudadanos que les votan.
No hace falta recordar que España tiene una dependencia exterior de la energía que nos está costando muy cara. No es sólo la factura del petróleo, que está esquilmando los bolsillos de todos con un combustible muy caro, consecuencia de los impuestos y de que no tenemos reservas del ansiado oro negro. Pero es incomprensible que nos pase lo mismo con la electricidad, cuando tenemos territorio y naturaleza suficiente como para poner las bases de unas infraestructuras que nos permitieran una independencia del exterior. Pues no, las concesiones a los ecologistas, la irresponsabilidad de no asumir ningún riesgo y de querer quedar a bien con los sectores más progres, han llevado a no explorar, siquiera explorar, la posibilidad de contar con una política energética que nos permitiera asegurar el futuro. Por no abordar el debate nuclear y tomar una pose de principio con guiños a los de siempre, el Gobierno ha dicho no y ha apostado por una energía renovable que está resultando ruinosa, y puede que nos depare desagradables sorpresas en el futuro a cuenta de los cazasubvenciones. Hemos llenado paisajes naturales de molinos de viento del siglo XXI y de los denominados huertos solares, que no son otra cosa que espacios llenos de espejos que es muy dudoso que produzcan más beneficios que el daño de impacto medioambiental que causan.
La cruzada socialista contra la energía nuclear encontró en la Central de Garoña la cabeza de turco con la que escenificar su rechazo a este tipo de energía. De nada han servido los informes de los expertos, ni las recomendaciones del Consejo de Seguridad Nuclear. Al final se ha impuesto una decisión política quijotesca que cierra una planta que puede funcionar sin riesgo otros diez años, y que mantiene más de 1000 puestos de trabajo en la zona. La demagogia llega a tal nivel, que se argumenta que no se pierden tantos puestos porque la central hay que desmontarla y eso conlleva mano de obra. En la zona, con razón, no quieren ni escuchar hablar de todo ello y mucho menos después de que se les vendiera un Plan Garoña de reindustrialización que es mucho más humo que el que echan las chimeneas de la central.
Pero frente a toda esta pose, a todo este mal entendimiento de lo que debe ser una política responsable, llega la realidad de las cosas y hoy tenemos un país en crisis, que crece menos que la UE, con un paro descomunal y con una dependencia energética realmente preocupante. Dar marcha atrás tiene un coste político, por lo cual ahí están los nacionalistas, siempre los nacionalistas, para echar una mano al Gobierno y facilitarle la salida airosa... Y para eso sirve esta enmienda que el PSOE dice que no cambia nada, pero que sí que lo hace ¡vaya si cambia!, porque fue Zapatero el que tomó como estandarte irrenunciable el límite de 40 años para la vida útil de las centrales y eso ahora, ya es historia.
¿Qué pasará a partir de ahora?... Pues como siempre se fía a la improvisación, o pasa la patata caliente al que venga; porque la próxima central que cumplirá 40 años es la de Cofrentes y eso sucedería dentro de 11 años, lo que significa que la única decisión posible afectaría a Garoña y el Gobierno ahí, parece que no va a dar marcha atrás, o por lo menos no lo hará hasta que pasen las elecciones de mayo... porque claro, vaya papelón haría entonces el candidato socialista en Castilla y León, que ha defendido con uñas y dientes el cierre de Garoña.
Mientras en Francia hay 58 centrales que producen el 75% de la electricidad que necesita el país y da para exportar electricidad a España, nuestro país cuenta con 8 centrales que cubren el 21% de la demanda y bajando tras el cierre de Garoña. Claro, así se explica que seamos el cuarto país de Europa con la luz más cara. Y ahí está el dato, un 15% de subida el último año, lo que acaba de sangrar a las empresas y provocar una subida del IPC interanual un 3,3%.
Urge una política energética, urge ser responsables y abrir el debate nuclear, urge entender que un país es moderno y competitivo si es autosuficiente en la energía que necesita... Nosotros podemos serlo o avanzar hacia ello, pero para eso hacen falta políticos capaces, con agallas y con compromiso con los ciudadanos que les votan.
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